La España de 2026 no se alimenta igual que la de 2016, 2006 y (por supuesto) la de hace tres, cuatro o cinco décadas. Eso es algo que se intuye echando un ojo a las tendencias del sector: el consumo de pan y pescado está de capa caída en los hogares, igual que el vino o la cerveza, y cada vez somos más dados a comprar comida en bandejas, precocinada o incluso platos elaborados en el súper, lo que está haciendo de oro a Mercadona. Por cambiar hasta ha cambiado la forma de enfocar la pitanza: del menú de tres platos hemos pasado a la snackficación.
Ahora sabemos algo más: en una España cada vez más proclive a viajar ganan peso los restaurantes ‘de ruta’, como los situados en gasolineras o aeropuertos.
Comiendo ‘de paso’. Sabíamos que 2025 no había sido un mal año para los hosteleros de España, que (aunque con un ligero descenso en la rentabilidad de los restaurantes) vieron cómo su facturación crecía alrededor de un 4,7%.
Lo que no sabíamos es que, dentro del sector, hay un nicho al que parece haberle ido particularmente bien: los locales situados en lugares ‘de paso’, como áreas de servicio, aeropuertos, estaciones de ferrocarril y puertos. Es decir, restaurantes en los que (se supone) un amplio porcentaje de clientes son viajeros en tránsito, gente que busca un lugar para comer mientras se desplaza de un lugar a otro.


El porcentaje: 6,2%. El Observatorio Sectorial DBK acaba de publicar un informe en el que detalla que en España hay unos 4.300 establecimientos de restauración con ese perfil, negocios ‘de ruta’ que el año pasado aumentaron sus ventas un 6,2%. No está nada mal. Sobre todo si tenemos en cuenta que en 2024 el sector ya se expandió un 11,6% y registra «un fuerte crecimiento» desde 2021.
Un negocio milmillonario. En la práctica ese crecimiento se tradujo en 2025 en una facturación global de 1.790 millones de euros. De ellos, el 45,5% salieron de los bares situados en aeropuertos, que generaron un volumen de negocio de 815 millones de euros. Le siguen (en tamaño) las áreas de servicio, que generaron unos 785 millones, las terminales de ferrocarril (150 millones) y las estaciones marítimas, que sumaron 40 millones, alrededor del 2,2% del sector.
En cuanto a la red de restaurantes ‘de ruta’, destacan sobre todo las áreas de servicio. De los 4.300 establecimientos de ese tipo que DBK tiene registrados en todo el país, 3.500 se corresponden con negocios situados en lugares en los que los clientes se detienen para repostar combustible. Les siguen de lejos los locales situados en aeropuertos, que suman unos 430 negocios, el 10,1% del total. Ya en tercer lugar están los bares de las estaciones marítimas (190) y de tren (175).
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Tipo de negocio |
Facturación (Millones de €) |
Crecimiento % (2025-2024) |
|---|---|---|
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Aeropuertos |
815 |
+7,2 |
|
áreas de servicio |
785 |
+5,9 |
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Estaciones de ferrocarril |
150 |
+3,4 |
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Estaciones marítimas |
40 |
+2,6 |
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TOTAL |
1.790 |
+6,2 |
Menú de aeropuerto. El informe de DBK arroja otro dato interesante: los restaurantes situados en aeropuertos no solo son los que más dinero facturan en general, también son los que más han ampliado su negocio. La consultora calcula que en 2025 su facturación aumentó un 7,2%, nada sorprendente si tenemos en cuenta que el pasado ejercicio también creció el tráfico de pasajeros de Aena.
La operadora aeroportuaria contabilizó en total 321,6 millones de viajeros, un 3,9% más que en 2024. De hecho Aena alcanzó un récord de usuarios tanto en el conjunto de su red, que incluye instalaciones situadas en Reino Unido y Brasil, como en una veintena de aeropuertos. Esas marcas están impulsadas tanto por los desplazamientos de españoles que vuelan entre diferentes ciudades del país o a destinos del extranjero, como por los turistas con otras nacionalidades.
¿Por qué es importante? Más allá de lo que supone para el sector, el informe de DKB es interesante porque nos ayuda a comprender cómo nos alimentamos en España. Sabemos que cada vez somos menos dados a consumir pescado fresco en casa, que hay un porcentaje respetable de españoles que no cocina nunca o muy rara vez y que parecemos menos interesados en los menús de bar de toda la vida y más inclinados a comparar precocinados o platos elaborados en los súper.
Ahora a todas esas tendencias, y otras relacionadas con el picoteo o consumo de alcohol, se añade una nueva: cada vez nos alimentamos más en lugares de paso, algo que tiene sentido si tenemos en cuenta el aumento de los viajes al exterior.
Imágenes | Ivona Rož (Unsplash) y Max Harlynking (Unsplash)