El famoso Ozempic lleva años revolucionando el tratamiento de la diabetes tipo 2 y también tiene un importante efecto sobre la obesidad a la hora de ayudar a los pacientes a adelgazar al provocar una mayor saciedad. Sin embargo, la comunidad científica llevaba tiempo sospechando que sus efectos iban mucho más allá del control del peso y ahora, la ciencia tiene una idea de que puede tener un efecto sobre el alcohol.
Nuevos avances. Un nuevo estudio publicado a principios de mes en The Lancet ha demostrado que estos fármacos son capaces de reducir de manera significativa los días de consumo excesivo de alcohol en pacientes que tienen un problema de alcoholismo.
Algo que es un gran hito, puesto que hasta ahora la evidencia sobre el uso de estos fármacos para tratar las adicciones se basaba en estudios pequeños, pero ahora se ha dado un gran vuelco al diseñar un ensayo con las máximas garantías para lograr encontrar una relación clara entre la toma de Ozempic y el control de la adicción.
Cómo se hizo. Durante 26 semanas, los investigadores siguieron a 108 pacientes adultos que padecían a la vez obesidad y un trastorno por consumo de alcohol. A partir de esta muestra, el grupo tratado con semaglutida una vez a la semana experimentó una reducción del 41% en los días de consumo excesivo de alcohol, frente al 26% del grupo placebo que no tomaba el tratamiento.
Además, los pacientes con medicación consumieron una media de 1.026 gramos de alcohol al mes, que es una cifra notablemente menor si tenemos en cuenta que el grupo de control bebió 1.550 gramos de alcohol. Y ambos pensaban que se estaban tomando el mismo tratamiento, aunque no era así.
No es magia. Para entender por qué ocurre esto, nos tenemos que ir a 2023, donde un estudio demostró que la semaglutida, que es el principio activo de Ozempic, se une directamente al núcleo accumbens de los ratones. Al hacerlo, suprime la liberación de la dopamina inducida por el consumo de alcohol, suprimiendo el circuito de recompensa que genera satisfacción cuando se toma un poco de alcohol y que es el efecto que buscan los adictos. De esta manera, si el alcohol no genera ese «subidón» químico, el deseo de consumirlo desaparece.
Las limitaciones. A pesar del entusiasmo que esto puede generar por tener un nuevo tratamiento contra el alcoholismo, que es una adicción que tiene grandes efectos negativos, hay que poner un poco el freno. A nivel técnico, debemos tener presente que 108 personas sigue siendo un grupo relativamente pequeño para extrapolar los resultados a toda la población.
Además, todos los pacientes que participaron en el estudio padecían obesidad y eran de raza blanca, lo que limita la generalización de los resultados a pacientes normopeso o de otras etnias. Y por si fueran pocas limitaciones, hay que destacar que el ensayo fue financiado por los fabricantes del fármaco y no cuenta con datos de seguimiento más allá de la semana 26.
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