El inesperado cese de José Vicente de los Mozos como consejero delegado de Indra ha vuelto a agitar el avispero del gobierno corporativo en el grupo tecnológico, que ve cuestionada su hoja de ruta justo en el momento más dulce del sector desde el punto de vista del gasto en defensa.
La decisión ha sorprendido tanto al mercado como a los analistas después de que el propio ejecutivo hubiera manifestado recientemente su intención de continuar al frente del grupo.
La noticia supone una nueva vuelta de tuerca en la tormentosa crisis de gobernanza que Indra atraviesa desde hace meses, y que tuvo su último capítulo con la dimisión como presidente de Ángel Escribano y la posterior venta de la participación en Indra de su grupo familiar, EM&E, por unos 2.000 millones de euros.
Todo ello llega además en un momento especialmente delicado para la empresa, inmersa en pleno proceso de expansión militar y considerada por el Gobierno como una de las piezas clave para canalizar el aumento del gasto en defensa en España y Europa.
Cautela ante el nuevo baile corporativo en Indra
Los inversores reaccionaron con cautela e incertidumbre a la noticia. Las acciones de Indra llegaron a caer con fuerza tras conocerse la marcha de De los Mozos, aunque posteriormente se colocaron entre las más alcistas del IBEX 35.
De esta forma, el mercado recogía la preocupación inversora por la falta de estabilidad en la cúpula directiva y por el posible impacto que pueda tener sobre la estrategia del grupo, mientras que, en la parte positiva, reflejaba una posible reactivación de la fusión con EM&E, a la que siempre se opuso de los Mozos.
Los analistas de Renta 4 Banco califican la decisión como “inesperada” y consideran que la inestabilidad directiva “es negativa” porque puede frenar la continuidad estratégica de la compañía en “un momento clave para Indra”.
La firma recuerda que el grupo afronta una etapa de fuerte crecimiento, con una cartera de pedidos en máximos históricos y con el negocio de defensa convertido en uno de los grandes motores del mercado europeo.
La fusión con Escribano, otra vez sobre el tablero
Pero detrás de la salida del consejero delegado sobrevuela otro elemento que el mercado sigue muy de cerca, la posible operación corporativa con EM&E, la compañía vinculada a la familia Escribano.
Según apunta Banco Sabadell, en el mercado gana fuerza la idea de que la salida de De los Mozos podría acelerar la reanudación de las conversaciones para integrar ambos grupos.
La entidad recuerda que una eventual operación podría alterar significativamente el equilibrio accionarial dentro de Indra. Bajo determinados escenarios, la familia Escribano podría alcanzar alrededor del 20% del capital de Indra, acercándose al peso de la SEPI, principal accionista del grupo con el 28%.
En este contexto, el mercado interpreta que el relevo del CEO no responde únicamente a cuestiones de gestión, sino también al pulso interno sobre el futuro estratégico de la compañía y sobre el modelo de consolidación de la industria española de defensa.
Incertidumbre sobre el gobierno corporativo
La reacción moderadamente alcista vista ayer en el IBEX 35 refleja que este último factor fue el que más influyó sobre la cotización de Indra. Ahora, la salida de De los Mozos vuelve a colocar esa operación encima de la mesa.
Desde Banco Sabadell consideran que el mercado podría interpretar positivamente una eventual reactivación de las conversaciones con EM&E, aunque advierten de que el principal problema sigue siendo la incertidumbre sobre el gobierno corporativo.
En este mismo sentido, los analistas de GVC Gaesco señalan que el grupo entra en “un nuevo capítulo” de inestabilidad, con un presidente no ejecutivo recién nombrado, Ángel Simón, y sin un consejero delegado confirmado para liderar la nueva etapa estratégica.
Retraso del plan estratégico
De esta forma, y aun cuando la primera reacción haya sido alcista, los expertos siguen manteniendo las reservas con Indra, principalmente porque la búsqueda de un nuevo consejero delegado se produce en pleno retraso en la actualización del plan estratégico del grupo.
Inicialmente estaba previsto que Indra actualizara su hoja de ruta en mayo, pero sin un CEO al timón del grupo, la actualización del plan llegará ya después del verano.
El aplazamiento alimenta todavía más las dudas sobre cuál será la hoja de ruta definitiva de la empresa y hasta qué punto el Gobierno tendrá un papel decisivo en su configuración futura.
Pese al ruido corporativo, el mercado sigue viendo un importante potencial en Indra gracias al fuerte ciclo inversor en defensa que vive Europa.
España se encuentra bajo presión para elevar su gasto militar y la compañía aparece como uno de los grandes candidatos a beneficiarse de esa ola de contratos públicos y proyectos tecnológicos ligados a radares, guerra electrónica, ciberseguridad y sistemas de defensa avanzada.
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