Jeff Bezos es una de las figuras representativas del actual optimismo tecnológico respecto a la inteligencia artificial. Mientras en Estados Unidos estamos viendo a los universitarios que abuchean a los que afirman que la IA es la nueva revolución industrial debido al pesimismo a la hora de encontrar trabajo, Bezos apunta que ese pesimismo alrededor de la IA es «lo opuesto a la realidad». Vamos, que los jóvenes están equivocados porque lo que va a hacer la IA es crear empleo.
Al mismo tiempo, Bezos ha vuelto a hablar de Prometheus, una startup que abrirá la puerta a que se necesiten menos trabajadores… a la vez que se aumenta la productividad. Es un poco lío, pero para Bezos tiene sentido.
Prometheus. No se trata de un modelo o de una tecnología, sino de una startup. Fundada por Bezos en 2024, cuenta con unos 150 empleados repartidos en sedes de San Francisco, Londres y Zúrich y ya tiene una valoración de 41.000 millones de dólares. El propósito central de Prometheus es desarrollar sistemas de IA capaces de asistir en todo el proceso de ingeniería de principio a fin (end to end, como lo llaman ellos).
Esto quiere decir que el sistema abarcará desde el diseño inicial de productos físicos hasta su fabricación y lanzamiento, pasando por todas las fases de simulación y pruebas. Es como una especie de ingeniero general artificial y no busca ser sólo algo que apoye a los ingenieros, que serán los que luego creen los productos físicos. Su meta es… esa, ser un ingeniero físico.
Acelerar los inventos. El objetivo de Beszos es empoderar a los ingenieros para que sean capaces de inventar cosas de forma más ágil y sencilla. Un ejemplo es el de que este producto de IA sea capaz de realizar todos los pasos antes mencionados para construir, por ejemplo, un motor a reacción.
Y aquí está el giro, ya que un motor a reacción es algo extremadamente complejo, pero lo que Bezos busca es que lo que desarrolle la startup permita que equipos más pequeños puedan hacer cosas mucho más grandes en ciclos de tiempo mucho más cortos. Aterrizándolo: que si antes 100 personas te hacían un motor a reacción de nueva generación, ahora te lo hagan 10.
No sé, Rick… Suponemos que en su cabeza es una buena forma de tranquilizar a esos jóvenes preocupados por el futuro laboral, pero por si no queda claro, Bezos comentaba que el miedo a la IA y el futuro del trabajo es «lo opuesto a la realidad», apuntando que lo que haga Prometheus será un catalizador del trabajo. Lo curioso es que lo ha expuesto de una forma un poco extraña.
Si la IA hace que el trabajo sea más barato, más rápido y más fácil, el empleo aumentará porque, «a pesar de que se está reduciendo por 10 el número de personas que se necesitan, la tecnología creará oportunidades para multiplicar por 10 esos puestos de trabajo». Son unas cuentas un poco raras, pero el mandamás de Amazon pone como ejemplo un hogar de dos personas en las que sólo uno tendrá que trabajar porque la productividad gracias a la IA será mucho mayor.
No dice qué hará esa otra persona o si gracias a la IA ese miembro del hogar que sigue trabajando cobrará más para suplir que uno se quede en casa. Lo que apunta es que habrá un incremento tan masivo de la productividad que no todo el mundo tendrá que trabajar, un mensaje un tanto cuestionable porque las facturas no se pagan con productividad, sino con dinero.
Fondo colosal. Pero bueno, más allá del curioso mensaje de Bezos, Prometheus está valorada en esos 41.000 millones de dólares y ha recaudado 12.000 millones de inversores como JPMorgan Chase, Goldman Sachs y BlackRock, aparte del propio Bezos. Y, actualmente, se encuentra en tratos para recaudar un fondo de 100.000 millones.
Pero Bezos no es el único que se está moviendo para construir nuevas empresas de IA. Tenemos a los fundadores de Uber, Coinbase o Robinhood (curioso este nombre) construyendo nuevas empresas alrededor de este auge de la tecnología debido a algo que estos perfiles tienen muy claro: es una nueva era dorada y el mejor camino para arrancar una empresa.
Los jóvenes estadounidenses no lo tienen tan claro.

