Un contrato de alquiler no suele dar para titulares, excepto si es el de un piso céntrico en Madrid o Barcelona por menos de 600 euros. En ese caso, sería un milagro. Pero cuando el firmante es uno de los nombres que definieron Silicon Valley y su destino es Florida, la cosa cambia.
Tal y como recogía la norteamericana Fox Business, Peter Thiel acaba de poner su firma al contrato de las que serán sus oficinas en Miami pagando más que nadie antes en esa ciudad. «Que Peter Thiel firmara ese contrato de arrendamiento, marcando un hito de 250 dólares por pie cuadrado, es absolutamente increíble», declaró Joe DaGrosa, fundador y presidente de la consultora de inversión inmobiliaria DaGrosa Capital Partners.
El precio de récord alcanzado en el alquiler de las oficinas llama la atención, pero lo verdaderamente interesante está en lo que hay detrás: un nombre histórico de Silicon Valley está dispuesto a pagar de más solo por abandonar California cuanto antes, uniéndose (y con urgencia) a la ola migratoria de millonarios que ya han fijado su residencia frente a las templadas aguas de Miami.
Un alquiler de récord que oculta una tendencia
La oficina de Thiel ocupará parte del piso 44 de la torre 830 Brickell, un concurrido edificio en el que compartirá ascensores con empresas como Microsoft o Citadel. Sus oficinas ocuparán unos 1.690 m2 y el precio que ha registrado el récord es de 2.690,98 dólares por metro cuadrado. Es decir, una factura de 4,55 millones de dólares al año.
Tal y como explicaba Joe DaGrosa a Fox Business, el alquiler medio en esa zona rondaba los 40 o 60 dólares el pie cuadrado de oficina lo que implica que Peter Thiel estaría pagando entre un 525% y un 316% de sobreprecio por el alquiler de sus oficinas.
El incremento de precio del suelo empresarial en el sur de Florida ya compite con los precios de Manhattan y San Francisco. Esta subida de precio ha surgido por el creciente interés de las compañías tecnológicas que hasta la fecha tenían sus sedes en Silicon Valley, pero que ahora se están mudando en masa a Miami, siguiendo los pasos de sus fundadores.
Thiel no ha llegado a Florida de un día para otro. Tal y como han hecho otros millonarios como Jeff Bezos o Ken Griffin, fundador y CEO de Citadel, Thiel compró una propiedad en Miami Beach hace más de cinco años.
En diciembre de 2025, con California ya debatiendo el impuesto a las grandes fortunas, Thiel Capital anunció que abría oficina en esa misma zona. El golpe final llegó en febrero con el anuncio de Palantir: la empresa que preside Thiel confirmaba la mudanza de su sede a Miami, completando así la migración de los principales negocios de Thiel a Miami.
Expulsados por un impuesto que no existe
Detrás de tanto movimiento hay un motivo muy concreto: el pago de impuestos. California lleva meses debatiendo la aplicación de un impuesto único del 5% sobre el patrimonio de quienes superen los 1.000 millones de dólares y residieran en el estado a 1 de enero de 2026. Con este impuesto se prevé recaudar unos 100.000 millones de dólares en los próximos cinco años, que se destinarán a mitigar los recortes en las prestaciones sociales de la población más vulnerable de California.
La medida ya reunió más de 1,5 millones de firmas, muy por encima del millón necesario, y quedó confirmada para someterla a votación el próximo mes de noviembre tras fracasar las negociaciones entre los sindicatos impulsores y el gobernador Gavin Newsom que se muestra contrario a imponer la nueva tasa que afectaría a unas 200 personas.
Es decir, los millonarios ya han iniciado su migración preventiva reaccionando a un impuesto que ni siquiera se ha aprobado y que ni siquiera cuenta con el apoyo del gobernador del estado.
Larry Page y Sergey Brin dejaron California antes de que venciera el plazo del impuesto. Page pagó más de 170 millones de dólares por dos casas en Coconut Grove, y Brin se compró una vivienda de 51 millones en Allison Island. Mark Zuckerberg, tras dos décadas en San Francisco, cambió de código postal para convertirse en vecino de Jeff Bezos en Billionaire Bunker.
La gran beneficiada de la mudanza ha sido Florida. Su elección no ha sido causal, y responde a un motivo de peso: no cobra impuesto sobre la renta ni sobre el patrimonio, y eso pesa muchísimo cuando la fortuna se cuenta en miles de millones de dólares.
No todos los magnates tecnológicos ven con malos ojos el impuesto a las grandes fortunas. Jensen Huang, CEO de NVIDIA, se ha mostrado dispuesto a pagar los impuestos que se aprueben y se queda en California. Pero Thiel ya donó tres millones de dólares al California Business Roundtable, el grupo que lucha contra la propuesta.
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