Suponiendo que hay vida más allá de la muerte, ¿qué te llevarías de esta? La pregunta, dejando cuestiones religiosas a un lado, tiene su relevancia desde el punto de vista antropológico, ya que a lo largo de la historia hemos visto ajuares fúnebres de lo más variopintos; sirva como ejemplo el reciente hallazgo de 21 campanas rotas en la tumba de un noble chino. En Francia, un equipo de arqueólogos del Institut National de Recherches Archéologiques Préventives (INRAP) ha encontrado una tumba que deja muchas preguntas: alberga los restos de un niño junto a una espada antiquísima.
El hallazgo. En los trabajos previos a la construcción de una circunvalación en Loiret, concretamente en el asentamiento galo de los siglos V-IV a.C. de Bois Médor, el INRAP ha encontrado seis cuerpos humanos en unos antiguos silos de grano reutilizados como fosas. El más llamativo es el de un niño de entre 10 y 14 años: a su lado había un broche de hierro, posibles restos de un escudo y una espada, también de hierro, envainada. Ningún otro cuerpo del yacimiento llevaba consigo armamento.
Por qué es importante. Encontrar tumbas infantiles con armamento es una rareza, incluso en los cementerios conocidos de la Edad del Hierro. De hecho, un estudio científico reciente sobre tumbas similares en necrópolis de la Edad del Hierro en el norte de Italia lo confirma: la combinación de infancia y ajuar bélico es un fenómeno documentado pero minoritario. En cuanto a su interpretación, suele asociarse a que el niño pertenecía a una familia de guerreros de alto rango y heredaba ese estatus, o a que, pese a su corta edad, ya se le consideraba un guerrero.
Este hallazgo también ayuda a entender por qué los galos enterraban cuerpos en silos abandonados. En los últimos años, distintos equipos científicos han analizado el ADN de restos hallados en silos similares en otros yacimientos galos para tratar de entender quiénes eran esas personas y por qué las enterraban así.
Contexto. El fenómeno de los cuerpos depositados en silos de grano era una costumbre plenamente extendida y documentada en la Galia de la Edad del Hierro, por lo que no es algo excepcional de este yacimiento concreto. Sin ir más lejos, un yacimiento parecido registró 23 individuos en 14 silos y un pozo, algunos con ajuar y otros sin él.
Precisamente en silos se han encontrado también restos de animales colocados con cuidado junto a cuerpos humanos, lo que indica que respondían a una intención ritual y no a un simple vertido de residuos. Es decir: el equipamiento militar del niño no se descartó sin más, sino que eran objetos de prestigio colocados de forma intencionada.
En detalle. El niño apareció en posición encogida contra la pared del silo. La espada no estaba desenvainada ni en sus manos, sino colocada entre sus piernas y dentro de su funda. Según explica el INRAP, la espada tiene una forma y tamaño estándar, pero es uno de los ejemplares más antiguos documentados en el departamento de Loiret.
La vaina también es particular: carece de decoración, algo poco común para su época. Esta rareza hace dudar al equipo del INRAP: ¿era ya un arma propia del niño o un símbolo que alguien le entregó a medias porque aún no había llegado a la edad adulta?
Sí, pero. El informe del INRAP deja claro que este hallazgo genera más preguntas que respuestas: sobre la identidad del niño, su estatus o la razón de que estos objetos se colocaran junto a él. Las hipótesis quedan abiertas a futuras investigaciones, y como no existen textos escritos de la Edad del Hierro que permitan contrastar las costumbres de la época, por razonables que sean, seguirán siendo hipótesis y no certezas.
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