Home technologyHubo un tiempo en que IBM era un gigante sin parangón. Hoy es la peor gran empresa tecnológica del mundo

Hubo un tiempo en que IBM era un gigante sin parangón. Hoy es la peor gran empresa tecnológica del mundo

by markoflorentino@icloud.com


Hubo un tiempo en el que IBM era la empresa más grande del mundo, un gigante sin parangón a la que se llamaba «Big Blue». Se había consolidado desde los años 50 a los 70 como el gran dominador del mercado de ordenadores centrales, y con la irrupción de los ordenadores personales en la década de 1980 su valor se disparó todavía más. Parecía que lo mejor estaba por venir, pero poco después empezó su declive, y desde entonces no ha conseguido destacar de nuevo.

Actualmente, su realidad es que a mediados de julio de este 2026 sufrió un desplome del 25,21% en bolsa, su peor sesión desde 1968. Sucedió después de que la empresa adelantase algunas de las cifras del Q2 de un 2026 relativamente malo, con unas acciones que caen un 30% en lo que llevamos de 2026. 

Sí, es verdad que si miramos las cifras con detenimiento tampoco hay que alarmarse tanto. Sus ingresos en 2025 fueron del +7,6%, y comenzó este año viniendo de máximos históricos en bolsa. Pero cada vez que IBM parece tambalearse, es inevitable que echemos la vista atrás y recordemos cuando dominaba el mundo, así como la decisiones que iniciaron su declive. Actualmente sigue siendo una gran empresa tecnológica, aunque sigue estando en una o varias divisiones por debajo que las que actualmente lideran la industria.

Cuando IBM dominaba el mundo. En 1985 IBM tenía un valor bursátil de 90.000 millones de dólares, lo que serían 270.000 millones si ajustamos la inflación. Además, contaba con unos beneficios de algo más de 50,000 millones de dólares, lo que hoy serían 150.000 millones. Quizá estos números hoy no parezcan tan espectaculares, pero por aquel entonces no tenían parangón. Era la empresa que lideraba el mundo tecnológico, por encima incluso de las grandes petroleras.

En aquella década de los 80 a IBM solo se le acercaban la operadora AT&T. Pero este gran competidor se evaporó cuando en 1984 AT&T fue desmantelada, y siete de sus filiales se convirtieron en empresas independientes. La empresa resultante era mucho más pequeña, y ya lejos de alcanzar de nuevo los puestos de liderato. IBM, por su parte, había conseguido esquivar ser desmembrada sobreviviendo a múltiples acciones antimonopolio, por lo que parecía imparable.

El primer error fue subestimar el software. En 1980 y desde una posición dominante, IBM se enfrentaba al nuevo salto evolutivo de la industria: el ordenador personal. Tras intentar sin éxito licenciar el sistema operativo CP/M, el estándar de la época, decidió optar por un plan B. Ese plan B se llamaba Microsoft, una pequeña empresa de software liderada por un tal Bill Gates, y que nunca había hecho un sistema operativo.

Llegaron a un acuerdo en noviembre de 1980, dándole a la pequeña empresa la misión de obtener una licencia de un sistema operativo llamado QDOS y hacer una versión para los PC de IBM. Al año siguiente, Microsoft hizo un movimiento maestro. Primero no se conformó con una licencia no exclusiva y compró los derechos íntegros del sistema operativo. En ese entonces había pasado a llamarse 86-DOS, pero tras hacerse con él Microsoft lo rebautizó como MS-DOS. El sistema operativo pasaba a ser suyo, y a partir de él desarrollaron el PC-DOS pero IBM.

Sin embargo, la jugada maestra estaba escondida en su contrato con IBM. Ya fuera porque el gigante tecnológico tenía miedo a más juicios antimonopolio o simplemente por destreza negociadora, Microsoft consiguió introducir una cláusula con la que no solo se quedaba con la propiedad de MS-DOS, sino que tenía permiso para vender licencias a terceros con este nombre.

Sin quererlo, IBM había creado un monstruo. El caracter abierto de MS-DOS y el que cualquier empresa pudiera llevarlo en sus ordenadores hizo que el valor de Microsoft se disparase. Pasó de unos ingresos de 19 millones de dólares en 1981 a 140 millones en el 85, y justo entonces dieron un nuevo salto evolutivo con un nuevo sistema operativo basado en su MS-DOS. Su nombre era Windows.

Este movimiento coincidió con el despegue del mercado de ordenadores personales en los 90, y Microsoft se convirtió rápidamente en un gigante. IBM había dominado el hardware, pero no supo ver la importancia que tendría el software y el control de los derechos de un sistema operativo. El resultado: en los 90 Microsoft ya había convertido Windows en el gran estándar en el PC, y en 1993 superaron en valor a una IBM en caída continua. Rey muerto, rey puesto.

Cuatro décadas perdiendo trenes. Lo normal tras un tropiezo como el que sufrieron con Microsoft, es que una empresa del tamaño y la importancia de IBM consiga colarse en algún otro sector. Sin embargo, en los siguientes años se sucedieron los malos movimientos y la incapacidad de posicionarse en las nuevas tendencias tecnológicas.

Para empezar,  después de que Microsoft se quedarse el sistema operativo MS-DOS en 1981, IBM decidió elegir componentes de hardware genéricos más baratos para sus ordenadores. Pero claro, esto también permitió que otros competidores lo tuvieran más fácil a la hora de crear ordenadores clónicos. Eso hizo que empezase a aparecer más competencia en el mundo del hardware, sobre todo después de que consiguieran replicar su BIOS con ingeniería inversa, e IBM se quedó tan lejos de los nuevos competidores que acabó vendiéndole su división de PCs a Lenovo en el 2005, empresa que llevaba ya unos años fabricando sus equipos.

A esto hay que sumarle otra serie de oportunidades perdidas. Dos de ellas fueron no conseguir liderar las búsquedas online ni posicionarse en la nube pública. Pero la más dolorosa fue la inteligencia artificial. IBM llevaba toda una década de promesas con el desarrollo de Watson, del que decían que respondería a cualquier pregunta, que sería una revolución. Pero el desarrollo se alargó tanto que permitió que apareciesen nuevas IAs capaces de eso y más, como ChatGPT, Claude o Gemini. Habían perdido otra oportunidad de oro.

En busca de un papel protagonista. IBM sigue siendo una gran empresa tecnológica, aunque sin terminar de conseguir ser protagonista en sectores visibles por los consumidores. Pero eso no quiere decir que no estén trabajando para quitarse esa etiqueta de peor gran empresa tecnológica.

Actualmente, es una de las grandes protagonistas en la computación cuántica, y en Xataka hemos hablado de muchos avances que están viniendo de su mano. También están bien posicionados en el software empresarial tras la compra de Red Hat en 2019, y acumula miles de millones en contrataciones relacionadas con la IA generativa.

Por lo tanto, sigue siendo una empresa con mucho potencial, aunque es innegable que su impacto es solo una sombra del que un día fue, y que para muchas nuevas generaciones de usuarios sea una empresa insignificante pese a su glorioso pasado. De hecho, el fantasma de su caída se utiliza a menudo cuando hablamos de empresas que corren el riesgo de perder un trono y convertirse en irrelevantes.

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