Home technologyCada vez más voces apuntan a una dirección: España y Portugal abandonando el Mundial 2030 a Marruecos

Cada vez más voces apuntan a una dirección: España y Portugal abandonando el Mundial 2030 a Marruecos

by markoflorentino@icloud.com


No importa si hablamos de deporte, música, política, religión o cualquier otra temática, pocas citas hay en el mundo capaces de generar el nivel de expectación de una final de la FIFA. Solo en EEUU siguieron el duelo de España y Argentina más de 62 millones de espectadores y hay quien cree que a nivel global el partido captó la atención de unos 2.200 millones de personas. Con esos datos se entiende mejor que la final del Mundial de 2030, que tendrá como anfitriones a España, Portugal y Marruecos, se haya convertido en un apetitoso caramelo que tanto Rabat como Madrid llevan tiempo queriendo llevarse a la boca.

Ahora esa pugna se ha visto empañada por los problemas internos de la FIFA y los intentos de su presidente por recabar apoyos en un momento delicado.

¿Qué ha pasado? Que The Times ha publicado una exclusiva que ha sacudido el fútbol internacional, aunque el seísmo se ha sentido de forma especial en España y Marruecos. Según el diario inglés, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha ofrecido a las autoridades marroquíes albergar la final del Mundial de 2030. 

El precio a pagar por ese privilegio: que Marruecos otorgue un apoyo incondicional al dirigente suizo, quien atraviesa uno de los momentos más delicados (y convulsos) de su mandato a solo unos meses de las elecciones a la presidencia de la FIFA, que se celebrarán en marzo de 2027 en Rabat.

¿Qué ha propuesto Infantino? La información que tenemos parte de la filtración de The Times, pero la idea de fondo es clara: en plena crisis, Infantino se ha refugiado en Rabat para buscar el respaldo de Marruecos, un país clave en su futuro por varias razones. Primero, porque la sintonía entre ambos es más que evidente. En dos años Infantino ha visitado Marruecos cuatro veces, mientras que no acude a España desde que Rubiales presidía la RFEF. El país magrebí acoge además desde julio de 2025 una oficina regional de la FIFA para África.

Ahora, tras el terremoto interno generado en la FIFA por los planes (frustrados) de Infantino para abrir los Mundiales a la inversión privada y con algunas voces reclamando su cabeza, el presidente de la federación busca que Rabat le garantice un apoyo incondicional. Y estaría dispuesto a pagarlo con uno de los tesoros más preciados del fútbol internacional: la final de una Copa del Mundo.

¿Sabemos algo más? Lo cierto es que sí. AS asegura, citando una fuente anónima, que la FIFA ha negado tajantemente que Infantino haya ofrecido el broche de oro del Mundial 2030 a Marruecos, pero eso no ha evitado que el tema haya caldeado el fútbol internacional y generado un intenso debate

Y es más que compresible. Hace apenas una semana, coincidiendo con el Día del Trono marroquí, el presidente de la FIFA se deshizo en elogios al país magrebí, incluyendo un mensaje que levantó ampollas en España y Portugal: la de 2030, aseguró, «será la mejor edición de los Mundiales porque se celebrará en el país más bello del mundo, Marruecos. Será la Copa más grande de la historia».

¿Ha habido reacciones? Sí. Y complican el panorama de cara a la cita de 2030. Esta misma semana, tras la crisis migratoria vivida en Ceuta, el partido ecologista de Portugal Libre pidió reconsiderar el rol de Marruecos como país anfitrión del torneo. En su opinión, resulta «insostenible» que la nación africana forme parte de la candidatura conjunta en la que también está incluida España.

Una petición similar se ha lanzado desde Madrid, donde el grupo parlamentario Sumar ha pedido en el Congreso «revisar y evaluar el modelo de organización conjunta» del evento de 2030. La RFEF ya ha dejado claro que no está por la labor de apearse de la cita, aunque eso implique compartirla con Marruecos.

¿Debería plantarse España? Hasta tal punto se ha tensado la cuerda, sobre todo tras la exclusiva de The Times, que esa pregunta suena cada vez suena con más fuerza. Llega una búsqueda rápida en Google o redes para encontrar voces que se plantean si España debe «dejar la organización» en caso de que la final de 2030 se dispute en el nuevo estadio de Casablanca o renunciar al torneo si se llega a confirmar que Infantino ha ofrecido ese premio a Marruecos.

¿Importa el contexto? Sí. Y más en este caso, en el que se combinan varios factores. Por una parte está la pugna que mantienen desde hace tiempo España y Portugal por llevarse a su suelo la gran cita de la Copa de 2030. En nuestro país el favorito es el estadio Bernabeu. En Marruecos, el futuro Hassan II de Casablanca, una enorme catedral con capacidad para cerca de 115.000 espectadores. 

El complejo todavía está en obras, pero sus creadores aspiran a que se convierta en «el estadio más grande del mundo». Ese empeño por acoger la final no se debe solo a una cuestión de prurito nacional o amor por el deporte. El Mundial (y sobre todo la final) es un negocio capaz de mover millones de euros.

¿Es el único factor? En absoluto. Más allá del tira y afloja entre Madrid y Rabat están las turbulencias internas que sacuden la FIFA y la delicada situación de Infantino, que es lo que explica el movimiento que acaba de revelar The Times. La recta final de su mandato se ha visto sacudida por un plan que aspiraba a abrir la puerta del capital privado a las principales competiciones de la FIFA, incluso con la creación de una nueva filial denominada, la Fifa Forward Enterprise.

Ese proyecto ha creado tensiones, ha llevado a algunas federaciones nacionales (Inglaterra o Gales, por ejemplo) a retirar su apoyo a Infantino e incluso ha hecho que referentes como Luis Figo acusen a Gianni Infantino de «degradar el cargo». El contexto desde luego es complicado. De la polémica por la Medalla de la Paz otorgada a Donald Trump o el «caso Balogun» pasaremos, en solo unos meses, a las elecciones de la FIFA, para las que Infantino necesita recabar apoyos con un ojo puesto sobre todo en los 54 avales de la confederación africana, la CAF.

Imágenes | The White House (Wikipedia)

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