
En 2021, la colaboración entre el estudio de arquitectura italiano Mario Cucinella Architects y la empresa italiana de impresión 3D WASP dio como resultado el desarrollo de TECLA: una vivienda impresa en 3D completamente con tierra cruda. Cinco años después, la tecnología detrás de este proyecto ha evolucionado, extendiéndose de manera silenciosa por diversos continentes y prácticas de diseño. Al controlar la velocidad, el ángulo y la trayectoria de la boquilla de extrusión, los/las arquitectos/as pueden crear mucho más que simples muros. Con el paso de los años, han experimentado con formas de moldear el material impreso en 3D para generar motivos superficiales detallados, reincorporando el relieve, la textura y patrones complejos directamente en la estructura. De este modo, buscan tender un puente entre las tradiciones de construcción con tierra y la computación digital, en una época en la que el código comienza a influir directamente en la forma y en la expresión material de la arquitectura.
En TECLA, el proyecto exploró cómo la extrusión robótica podía transformar el subsuelo local en formas arquitectónicas expresivas. Mediante el uso de una impresora de grúa modular de doble brazo, el equipo extruyó 350 capas continuas de tierra cruda para levantar dos cúpulas parabólicas entrelazadas. En lugar de ocultar el proceso de impresión, el diseño celebra la textura por capas que deja la boquilla. La geometría de doble cúpula cumple tres funciones de manera simultánea: actúa como estructura, cubierta y envolvente, mientras que su sección de muro nervada y ondulada funciona como amortiguador térmico. Esto permite moderar la temperatura interior de la misma forma en que lo han hecho los gruesos muros de tierra durante milenios, al tiempo que genera un ritmo superficial distintivo en la fachada del edificio. El proceso requirió 200 horas de impresión continua, siguiendo unas 7,000 instrucciones de máquina individuales, y utilizó aproximadamente 60 metros cúbicos de materia prima.

Aunque TECLA ha seguido siendo, cinco años después, fundamentalmente una pieza de demostración, el método de impresión que introdujo se ha expandido. En 2025, la constructora japonesa Lib Work, junto con la firma global de ingeniería Arup, completó la Lib Earth House Model B en Yamaga: una vivienda de 100 metros cuadrados construida con el mismo sistema Crane WASP, utilizando una mezcla de tierra, cal y fibra vegetal. Debido a las estrictas normativas sísmicas de Japón, el proyecto emplea muros de tierra impresos en 3D como tabiques interiores y cerramientos espaciales dentro de una estructura de postes y vigas. La trayectoria de la herramienta genera caras de muro profundamente estriadas y onduladas que interactúan de forma directa con la luz natural. Para quienes diseñaron el proyecto, los pliegues físicos creados por las capas de tierra apiladas funcionan tanto de relieve escultórico como de acabado superficial del propio muro.

Ese mismo año, el estudio de diseño mexicano MANUFACTURA desarrolló CORNCRETL, un material de construcción apto para impresión 3D elaborado a partir de «nejayote» —el residuo líquido que se genera al procesar el maíz para las tortillas— combinado con cal y polvo de mármol de Carrara. El material se desarrolló durante una residencia técnica en las propias instalaciones de WASP en Italia, inspirándose directamente en las tradiciones de construcción con cal de la cultura maya prehispánica. En este caso, el experimento dio lugar a muros sinuosos modelados mediante software de programación visual. El equipo de diseño señaló que su objetivo era vincular los saberes ancestrales con la tecnología moderna para producir una forma arquitectónica que, a su vez, rindiera homenaje a la memoria cultural del país.

En la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2025, el Natural Materials Lab de la Universidad de Columbia, en colaboración con WASP, presentó Earthen Rituals. El carácter visual de la instalación está determinado por técnicas de tapial (tierra apisonada), tejido, cestería y modelado de estatuillas. El proyecto incluyó cientos de baldosas de tierra elaboradas con una mezcla altamente fibrosa, compuesta por un 30% de masa y un 70% de volumen. Paralelamente, la textura impresa en 3D se basó en antiguas técnicas de construcción con tierra cultivadas en diversas regiones del planeta, buscando generar un sistema con mezclas de tierra y fibra que combinara suelos provenientes de residuos de construcción con subproductos agrícolas.


En Italia, WASP completó la casa Itaca, construida en su sitio de investigación Shamballa, a las afueras de Bolonia. La vivienda se distribuye a partir de la figura de un cuadrado inscrito dentro de un círculo. Las paredes están impresas con una mezcla a base de cal, prescindiendo por completo del concreto, y la superficie total de la edificación es de 164.9 m². Cada muro alcanza una altura de 3.80 metros y requirió aproximadamente 24 horas de impresión. El diseño consta de cuatro muros principales ubicados en las esquinas del cuadrado, y cada uno de los lados cuenta con una abertura central. La textura del muro se compone de un patrón de rombos alargados que, al combinarse con las capas de la impresión 3D, produce el efecto de un tejido texturizado. Estos rombos sobresalen en la parte superior e inferior, lo que ayuda a que el muro genere sombras y dota a su superficie de un ritmo particular.


Por último, el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC) en España, junto con WASP, desarrolló el 3D Printed Earth Forest Campus, cerca de Barcelona. En este proyecto, los/las estudiantes e investigadores/as utilizaron suelo local y materiales naturales obtenidos a escasos metros del lugar. En esta propuesta experimental, el equipo no solo probó muros planos convencionales, sino también un muro con una estructura similar a la de una raíz con aberturas que recuerdan la textura de una celosía. Al mismo tiempo, crearon una retícula tridimensional que traslada la textura no solo al plano de la fachada, sino también a la profundidad del propio muro.

En última instancia, la impresión 3D con tierra transforma el rol de los/las arquitectos/as: ya no se limitan a especificar paneles prefabricados en serie, sino que pasan a codificar una artesanía material personalizada. Al utilizar la boquilla de extrusión para esculpir curvas sinuosas, ranuras profundas y motivos geométricos en el suelo crudo o en la cal, los/las diseñadores/as demuestran que la ornamentación, la artesanía y el detalle complejo ya no representan un costo adicional que deba añadirse después de la construcción. Por el contrario, la textura de la superficie, la estabilidad estructural y la identidad visual se integran en una única pasada de extrusión continua. Este enfoque digital transforma la ejecución robótica en un medio expresivo guiado por mentes humanas, al tiempo que establece un nuevo lenguaje visual para la arquitectura de tierra cruda.

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Este artículo fue escrito por Moises Carrasco. La traducción fue realizada mediante IA.