
En un contexto de cambio climático, inflación y conflictos armados, el sistema energético mundial experimenta transformaciones y se encuentra bajo escrutinio. Como señalan las Naciones Unidas, los edificios deben calentarse, iluminarse y electrificarse mediante fuentes de energía limpias, accesibles, asequibles, sostenibles y confiables. La arquitectura y la planificación urbana pueden contribuir tanto a ampliar el acceso a la energía como a explorar diversas formas de almacenamiento. Civic Grid, una empresa emergente con sede en Toronto, diseña y construye sistemas de almacenamiento de energía con el objetivo de transformar la relación de las comunidades con la electricidad que sustenta su vida cotidiana. Su primera batería arquitectónica fue diseñada como arquitectura pública por Jack Self y Josh Harskamp. El prototipo es la evolución de un sistema energético desplegable desarrollado junto con la Defensa Civil de Lisboa para la Trienal de Arquitectura de Lisboa 2025, el cual sigue en funcionamiento y se complementa con un modelo a escala.

Los sistemas urbanos obtienen energía de diferentes tipos de fuentes. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las fuentes convencionales o basadas en la red incluyen la electricidad generada a partir de combustibles fósiles —como el carbón, el gas natural y el petróleo— y la energía nuclear distribuida mediante redes nacionales. Por su parte, las energías renovables aprovechan los procesos naturales, como la energía solar fotovoltaica y térmica, la eólica, la hidroeléctrica, la geotérmica, la biomasa y la valorización de residuos mediante la incineración de desechos sólidos urbanos y el biogás. Asimismo, se exploran otras tecnologías emergentes, entre ellas el hidrógeno verde y el almacenamiento de energía en baterías a escala de red. Es en esta última categoría donde se inscribe el prototipo diseñado por Jack Self y Josh Harskamp, de Civic Grid.

El diseño parte de la premisa de que la electrificación avanza a un ritmo más rápido que la red de suministro, por lo que el almacenamiento debe llegar a las zonas urbanas densas —donde los equipos convencionales resultan costosos y difíciles de instalar— para integrarse en la vida cívica. El prototipo busca crear un sistema energético visible y comprensible en el espacio público, en un escenario donde la demanda de electricidad supera la velocidad de expansión de la red. A partir de este diagnóstico, un nuevo lenguaje de diseño podría contribuir a ubicar los sistemas de energía en espacios comunes y cotidianos, accesibles para todas las personas. El objetivo es lograr un dispositivo que reduzca costos, suministre más potencia de la que permite una conexión de red convencional al desplazar el uso de energía en el tiempo y disminuya el consumo pico de un sitio sobre la red existente.
La primera batería arquitectónica se instaló en una plaza renovada de Cannington, Ontario. Concebido como equipamiento urbano, el proyecto consiste en un sistema de batería monolítico construido para la transición energética de la localidad. El dispositivo se carga durante la noche, cuando las tarifas eléctricas son más bajas, y se descarga durante el día para respaldar la electrificación y optimizar la capacidad de la red existente. Con una capacidad de 60 kWh e integrado con asientos y estaciones de carga pública, el sistema también suministra energía a fundaciones benéficas de la localidad y es capaz de abastecer electricidad en caso de apagones. En su rol de batería, el dispositivo almacena energía y maximiza su uso, tanto para reducir los costos de quienes poseen el sitio como para ampliar el alcance de la red existente.

También en Canadá, se explora otro enfoque de hacer ciudad en una exposición dedicada a la obra urbana de Álvaro Siza (Portugal), albergada en las galerías principales del Centro Canadiense de Arquitectura (CCA). En París, la renovación urbana avanza de la mano del sistema de transporte Grand Paris Express: 200 kilómetros de nuevas líneas de metro totalmente automatizadas, 68 estaciones con diseño arquitectónico y cuatro nuevas líneas orbitales. Por otro lado, en Japón se desarrolla otra tecnología con el Proyecto PLATEAU, una iniciativa de digitalización para generar y expandir el acceso a modelos 3D que representan la diversidad de las ciudades de todo el país. A la fecha, los modelos en 3D de más de 250 ciudades se encuentran disponibles como datos abiertos a través del Centro de Información G-Espacial del país, y también se puede acceder a ellos mediante un visor en línea.
Este artículo fue escrito por Antonia Piñeiro. La traducción fue realizada mediante IA.