A gran profundidad bajo el puerto de Brünig, en mitad de Suiza, hay operarios que están volando más de 100 metros de roca caliza maciza para construir algo que parece sacado directamente de una película de espías. Y es que tal y como cuentan desde The Times, en dichas profundidades existe una ciudad subterránea de bóvedas privadas para las personas más ricas del mundo.
La empresa responsable del proyecto, Brünig Mega Safe, está convirtiendo una montaña en los Alpes en una fortaleza para oro, obras de arte, vino y superdeportivos y, cada vez más, para los propios propietarios.
Proteger lo material. No es ninguna sorpresa que muchos ricachones de todo el mundo opten por trasladar parte de su patrimonio fuera de los bancos y llevándolo a lugares físicos de difícil acceso. El precio del oro ha crecido una barbaridad y, tal y compartía CNBC a través de un estudio de HSBC, los inversores más adinerados han ampliado en gran medida sus reservas de oro, pasando del 5 al 11% de su cartera, según este estudio.
Desde el medio apuntaban a una creciente desconfianza en las divisas, los gobiernos y los sistemas financieros en medio de guerras, tensiones comerciales e incertidumbre económica. Y claro, Brünig Mega Safe apuesta a que parte de ese dinero querrá algo más que una bóveda: querrá una montaña.


Los detalles. Según apunta The Times, el proyecto, situado cerca de la aldea de Lungern, al suroeste de Lucerna, albergará con el tiempo hasta 25 cavernas privadas, cada una accesible a través de un túnel lo suficientemente ancho para camiones. Los precios parten de aproximadamente 1 millón de francos suizos (alrededor de 1,07 millones de euros), vendiéndose no como alquileres, sino como arrendamientos a 99 años con registro de la propiedad incluido, lo que significa que los propietarios pueden incluso hipotecar su bóveda, según explicaba el presidente de la empresa, Thomas Gasser, al medio suizo Swissinfo.
Tal y como compartía el medio, los visitantes deben pasar por un control de seguridad, bajarse de su vehículo y superar varias comprobaciones (que, obviamente, no se han revelado cuáles) antes de llegar a la planta de las bóvedas. De hecho, hasta los periodistas que fueron a visitar el lugar se les mantuvo alejados de la entrada real a las bóvedas. Según cuenta el medio, la temperatura natural de las cavernas se mantiene constante en unos 13 °C, perfecta para conservar el vino y las obras de arte. Se espera que la construcción termine para el próximo año.
Y no solo para lo material. A pesar de que la idea principal sea conservar patrimonio físico en sus cavernas, el marketing de la empresa apunta además a zonas de retiro privadas y salones como complementos adicionales, comercializándose en cierto nivel como un estilo de vida. Es como querer aislarse del mundo, pero a otro nivel.
Esto no es que pille de sorpresa, pues se conoce que varios multimillonarios optan por retiros fortificados como el que ofrecen desde Brünig Mega Safe. Ejemplo es Mark Zuckerberg, pues tal y como señalan en el New York Post, se está construyendo un complejo bien fortificado en la isla de Kauai, en Hawái, con su propio refugio subterráneo, reservas de alimentos y agua, y una escotilla de escape. Por otra parte, según afirma The Sun, Bill Gates también tendría búnkeres bajo varias de sus propiedades. Bueno, con dinero prácticamente ilimitado, tampoco suena raro.
“Durante mucho tiempo, Dubái se consideraba un lugar seguro. Hoy en día, esa sensación de seguridad se está poniendo en duda. La gente simplemente quiere resguardar parte de su patrimonio”, declaraba el propio Gasser a la cadena suiza RTS. Aunque no todos lo están tomando con buenos ojos, como cabía esperar. Y es que según afirman desde el medio, algunos residentes locales se quejan de que se está construyendo algo para personas que “ya tienen suficiente dinero”, mientras que otros bromean diciendo que están deseando ver los Ferrari de sus nuevos vecinos circular por las carreteras alpinas, según apunta la cadena.
Un largo recorrido. Cuando se trata de esconder dinero, Suiza suele ser uno de los primeros lugares en los que pensamos. De hecho, el país cuenta con una larga trayectoria de convertir parte de sus montañas en almacenes de alta seguridad, adaptando antiguos búnkeres militares como bóvedas y centros de datos desde hace décadas. Empresas como Swiss Gold Safe ya gestionan bóvedas similares en otros puntos de los Alpes, y la demanda privada tras las tensiones geopolíticas no ha hecho más que crecer.
Imágenes | Brünig Mega Safe
