Las cosas están bastante tensas en Volkswagen. Si bien la compañía anunciaba en junio un plan de despidos de hasta 100.000 empleados para intentar salvar varias de sus fábricas, ahora su propio CEO, Oliver Blume, sugiere en un mensaje interno recogido por Reuters que la base de costes sigue siendo insostenible para el fabricante, marcando un tono de lo que promete ser un septiembre crítico para la compañía.
Malas noticias. Volkswagen se enfrenta a uno de los momentos más graves de la historia de la compañía. Y es que según comparte Reuters, en los ingredientes del cóctel de malas noticias para el fabricante se encuentran reducción en sus márgenes de beneficio, gran competencia por parte de los fabricantes chinos que están conquistando Europa, los aranceles de EEUU que están haciendo mella y, por si fuera poco, el grupo está además produciendo cientos de miles de coches más de los que el mercado europeo realmente necesita.
Y claro, en un contexto como este, Volkswagen se ha forzado a realizar la mayor reestructuración de toda su historia.
En detalle. Según Blume, los costes fijos de Volkswagen se sitúan más de un 30 % por encima de la competencia que se encuentra su nivel. Además, a pesar de que los márgenes actuales, que rondan por debajo del 4 %, puedan parecer aceptables para los estándares actuales, Blume sostiene que están muy lejos de lo necesario para seguir invirtiendo en nueva tecnología, nuevos modelos y las fábricas existentes. Por eso, la cifra de 50.000 despidos adicionales, que se sumaría a la ronda anterior de despidos, lleva semanas circulando.
Blume insiste en que esa cifra de despidos no se trata de un objetivo fijo, sino de una estimación aproximada que sirve “como indicador para la escala de la acción requerida”. Paralelamente, el grupo ya trabaja para simplificar su oferta, reduciendo su gama de modelos hasta la mitad y recortando el número de opciones configurables en torno a un 75 %, según apuntan desde Motor1.
Entre líneas. Cuatro plantas alemanas (Emden, Hannover, Zwickau y Neckarsulm) siguen en el punto de mira. Blume afirma que no se ha tomado ninguna decisión definitiva sobre cierres, pero tampoco oculta los cálculos. Y es que tal y como están las cosas, ninguna de estas plantas parece capaz de operar a una capacidad competitiva y rentable de cara a la década de 2030. Cerrar una fábrica, según subrayaba Blume, sería siempre la opción más costosa y extrema, razón por la cual Volkswagen está explorando alternativas, entre ellas conversaciones con empresas especializadas en defensa interesadas en utilizar capacidad en su planta de Osnabrück.
Mientras tanto, la tensión dentro de la empresa va en aumento. Y es que la líder sindical Christiane Benner acusaba a la dirección de asestar otro duro golpe a los trabajadores, según declaraciones recogidas por France24.
Próximos pasos. Según apunta el medio, el consejo de supervisión de Volkswagen volverá a reunirse el 4 de septiembre para seguir negociando la forma del plan de recuperación, después de que un intento anterior en julio se estancara sin acuerdo, bloqueado en parte, según se informa, por el estado de Baja Sajonia, un accionista importante. Se espera que Blume dedique los próximos días a visitar las plantas directamente afectadas por el plan.
Imagen de portada | Erik Mclean
