Home technologyEl James Webb es una lupa, el Roman es un mapa: la alianza de la NASA para entender por fin la materia oscura

El James Webb es una lupa, el Roman es un mapa: la alianza de la NASA para entender por fin la materia oscura

by markoflorentino@icloud.com


Esta semana, la NASA ha presentado en sociedad al Nancy Grace Roman Space Telescope, más conocido como Telescopio Espacial Roman. Con su lanzamiento previsto para septiembre de este año como muy pronto, pasará a ser el telescopio espacial más nuevo de esta agencia espacial. Convivirá con otros como el Hubble o el James Webb, pero tiene algo que estos no tienen. La capacidad de rastrear de una vez vastas extensiones del Universo. Eso es lo que lo hace especial.

Mucho más espacio. El Telescopio Espacial Roman cuenta con 18 detectores que le aportan una visión panorámica del espacio. Ha sido bautizado con este nombre en honor a la que se conoce como la madre del Hubble, por su importante papel en el desarrollo de este otro telescopio espacial. Sin embargo, ambos tienen grandes diferencias. Es capaz de posar la vista en un campo 100 veces mayor que el del Hubble. Como resultado, se espera que descubra decenas de miles de planetas, miles de millones de galaxias y estrellas y miles de supernovas. 

Un compañero ideal para el James Webb. El Telescopio Espacial Roman también tiene ventajas con respecto al James Webb. Si es capaz de analizar un campo 100 veces mayor que el del Hubble, en el caso del James Webb lo supera en 50 veces. Esto le permite poder observar sin un objetivo claro por parte de los investigadores. Al explorar extensiones tan grandes, es posible que encuentre algo inesperado en cualquier momento. Ahí entra en juego el James Webb. Y es que, si bien este puede analizar menos espacio de golpe, sí que es mucho más preciso. Sus espejos son más grandes, por lo que capta más luz y logra discernir más detalles. Si el Roman detecta algo interesante, el James Webb lo analiza con lupa.

El contexto importa. Ya hemos visto que el James Webb puede estudiar con más precisión las detecciones del Roman. No obstante, también pueden ayudarse en sentido contrario, ya que el Roman es capaz de dar contexto alrededor de los objetivos del James Webb.

Juntos para desentrañar la materia oscura. La mayor diferencia del Telescopio Espacial Roman y el James Webb frente al Hubble es que pueden analizar el espacio centrándose en las emisiones en el espectro del infrarrojo, en vez de la luz visible. Como resultado, puede ver a través del polvo cósmico, detectar objetos fríos y mirar más hacia atrás en el tiempo. Esto último es extremadamente útil para comprender el proceso de expansión del universo y, de paso, desentrañar algunos misterios sobre la materia oscura.

El Universo se expande. Hace tiempo que sabemos que el universo se está expandiendo. Es decir, las galaxias se están alejando unas de otras, pero no porque ellas se muevan, sino porque el espacio que queda entre unas y otras se estira, como un globo que se va inflando. También se sabe que esto ocurre cada vez más deprisa. ¿Pero por qué pasa? No está claro, pero se sospecha que puede deberse a la materia oscura. 

Supernovas que actúan como faros. Para entender mejor qué ocurre, es importante medir muy bien cómo se están separando las galaxias. Una de las formas ideales de hacerlo es usando como balizas las explosiones de supernovas Ia. Son fenómenos con un brillo máximo conocido, de modo que se usan para medir distancias, teniendo en cuenta el análisis de su brillo relativo desde la Tierra o el lugar en el que se ubique un telescopio espacial. 

El problema es que solo ocurren una vez cada 500 años en la Vía Láctea. Un telescopio que mide en el infrarrojo puede viajar muy hacia atrás en el tiempo, pero el James Webb solo lo hace a trocitos pequeños. El Roman, en cambio, puede analizar extensiones tan grandes que podrían detectarse varias de estas explosiones a la vez. Eso permitiría tener varias balizas funcionando simultáneamente para mapear mejor el Universo y entender por qué se está expandiendo como lo hace. Una vez ubicadas las balizas, el James Webb entraría en la partida para hacer su análisis minucioso. Juntos pueden desentrañar misterios muy antiguos de la astrofísica. No hay uno mejor que otro. 

Imagen | NASA

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