La mayoría de los miembros de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) considera que una nueva subida de los tipos de interés sería «apropiada» antes de que termine 2026, según las actas de la reunión celebrada por el banco central estadounidense en septiembre. La posición deja abierta la puerta a un nuevo endurecimiento de la política monetaria en alguna de las próximas reuniones.
Los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) matizaron, no obstante, que las próximas decisiones no están predeterminadas. Los participantes señalaron que afrontarán cada reunión con una «mentalidad abierta» y que los movimientos de los tipos dependerán de la información disponible y de sus efectos sobre las perspectivas económicas y el equilibrio de riesgos.
La Fed ya elevó los tipos en 25 puntos básicos en septiembre, hasta situar el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,75% y el 4%. Se trató de la primera subida del precio del dinero desde julio de 2023.
Inflación todavía elevada
Las actas reflejan que la inflación continúa siendo una de las principales preocupaciones del banco central. «En general, los participantes destacaron que la inflación se mantenía elevada», recoge el documento, que también señala que el mercado laboral parecía encontrarse cerca del pleno empleo y que la actividad económica avanzaba a un ritmo sólido.
En este contexto, todos los participantes consideraron apropiado mantener un rango objetivo de los fondos federales más elevado, atendiendo a las perspectivas económicas y al cambio en el equilibrio de los riesgos.
La evolución de los precios sigue siendo especialmente relevante para las próximas decisiones de la Fed. El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la referencia de inflación que utiliza el banco central estadounidense para orientar su política monetaria, se situó en el 3,4%, mientras que la tasa subyacente, que excluye los componentes más volátiles, alcanzó el 3%.
Ambas cifras se mantienen por encima del objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal, lo que mantiene presión sobre el banco central para evitar que el repunte de los precios se prolongue.
La economía gana fuerza
La fortaleza de la actividad económica también condiciona las decisiones de la Fed. La Administración estadounidense revisó al alza la semana pasada el crecimiento del PIB correspondiente al segundo trimestre de 2026, hasta un ritmo anualizado del 2,2%, frente al 1,5% de la estimación anterior.
El dato supone una revisión al alza de siete décimas respecto al cálculo previo y muestra una economía estadounidense con mayor dinamismo del inicialmente estimado.
También se revisó el crecimiento del primer trimestre. El PIB pasó de registrar un avance del 2,1% a uno del 2,5%, según la estimación publicada en septiembre.
La combinación de una economía que mantiene un crecimiento sólido y una inflación todavía por encima del objetivo permite a la Fed mantener abierta la posibilidad de continuar endureciendo su política monetaria.
No obstante, las actas no implican que una nueva subida esté decidida. Los responsables del banco central estadounidense han insistido en que evaluarán los próximos datos antes de cada reunión, por lo que la evolución de la inflación, el empleo y la actividad económica será determinante para decidir si el precio del dinero vuelve a subir antes de que termine el año.