La prima de riesgo de la economía francesa se ha disparado hasta niveles de 2011, niveles desconocidos desde que estallara la crisis de deuda en Europa, lo que ha puesto en guardia a los mercados europeos, ante la necesidad del estado francés de acometer un duro ajuste presupuestario para calmar a los mercados.
Los números que maneja la agencia de calificaciones Scope Ratings cifran el ajuste en una horquilla de entre 100.000 y 120.000 millones de euros solo para estabilizar la deuda pública, ahora mismo, una quimera absoluta, teniendo en cuenta las dificultades políticas del Gobierno francés para sacar adelante el presupuesto con las calles incendiadas por las protestas.
Conscientes de estos problemas, los inversores no dan tregua a la venta de deuda francesa, lo que ha disparado las rentabilidades del bono francés a diez años, llevando la prima de riesgo hasta los 178 puntos básicos, niveles nunca vistos en quince años.
La deuda francesa amenaza con alcanzar el 130% del PIB
El diagnóstico de Scope Ratings es especialmente preocupante porque apunta a un deterioro de las cuentas públicas que continuará durante los próximos años, incluso en un escenario económico relativamente favorable.
En sus últimos análisis sobre Francia, la agencia considera que el esfuerzo presupuestario de 54.000 millones de euros previsto por el Gobierno para 2027 sería un primer paso, pero insuficiente para garantizar la sostenibilidad de su deuda.
Según sus estimaciones, estabilizar la ratio de endeudamiento exige medidas permanentes por un importe de entre 100.000 y 120.000 millones de euros, que podrían combinar recortes de gasto público, aumentos de ingresos y reformas estructurales.
La magnitud del desafío queda reflejada en las propias previsiones oficiales. El Gobierno francés espera cerrar 2026 con un déficit público del 5,4% del PIB y pretende reducirlo hasta el 5% en 2027, unas cifras todavía muy alejadas del límite del 3% establecido por las reglas fiscales europeas.
El problema es que el margen de maniobra se estrecha a medida que pasan los años. Scope calcula que, incluso suponiendo un crecimiento económico cercano al 1,1% durante los próximos cinco años, una mejora del saldo primario de aproximadamente un punto porcentual respecto a 2025 y la ausencia de nuevos problemas económicos, la deuda pública francesa aumentará desde el 116% del PIB registrado en 2025 hasta aproximadamente el 130% en 2031.
Esta trayectoria supondría que Francia continuaría acumulando deuda incluso si consigue aplicar parte de las medidas de ajuste previstas por el Gobierno, lo que evidencia la dificultad de reconducir sus desequilibrios fiscales.
El servicio de la deuda de Francia se dispara
Con semejante desequilibrio presupuestario, el problema más inmediato que se le plantea a Francia es atender el servicio de la deuda, es decir, la carga derivada de amortizar el principal de los préstamos y sus correspondientes intereses.
Solo en el pago de intereses, el conjunto de las administraciones públicas destinará 79.200 millones de euros en 2026, una factura que se disparará hasta los 91.200 millones en 2027, de acuerdo con las previsiones oficiales del Gobierno francés.
Esto supone un incremento de 12.000 millones de euros en apenas un año, equivalente al 15,2%, y elevará el coste de los intereses hasta aproximadamente el 2,9% del PIB.
Las perspectivas a largo plazo tampoco invitan al optimismo. Scope prevé que el gasto neto por intereses aumente desde el 2% del PIB en 2025 hasta el 3,6% en 2031. En términos de ingresos públicos, supondría pasar del 3,8% al 6,7%, convirtiendo el servicio de la deuda en una de las partidas presupuestarias con mayor crecimiento.
Aunque el vencimiento medio relativamente largo de la deuda francesa, de unos ocho años y medio, amortigua el impacto inmediato de las subidas de tipos, el problema se agrava progresivamente a medida que los bonos antiguos vencen y deben refinanciarse a intereses superiores.
La prima de riesgo resucita el fantasma de 2011
Con estas proyecciones, la escalada de la prima de riesgo refleja la magnitud del esfuerzo francés y la creciente desconfianza de los mercados.
Según los datos de Bloomberg, la prima de riesgo francesa se encontraba alrededor de los 80 puntos básicos a finales de julio y ha alcanzado este jueves los 178 puntos. En apenas tres meses, el diferencial frente a Alemania se ha más que duplicado, con una aceleración especialmente intensa durante las últimas semanas.
La situación recuerda a las tensiones que sacudieron a la deuda soberana europea durante la crisis del euro, aunque existen diferencias importantes entre ambos episodios.
Una de las novedades más inquietantes de la sesión es que las ventas ya no se concentran exclusivamente en la deuda a largo plazo, sino que también están afectando a los bonos franceses con vencimientos más cortos.
La rentabilidad de los títulos a dos años ha aumentado once puntos básicos en una sola jornada, hasta el 3,86%, un movimiento extraordinario para el mercado de deuda soberana de una economía desarrollada.
El nerviosismo también empieza a trasladarse a otros mercados europeos. Bloomberg señala que la prima de riesgo italiana ha aumentado este jueves hasta los 127 puntos básicos, después de ampliarse en once puntos durante la sesión.
Pendientes de las elecciones en 2027
En este escenario, los gestores no encuentran muchas razones para el optimismo. Henrietta Pacquement, responsable de operaciones de renta fija de Allspring Global Investments, considera que las rentabilidades próximas al 5% empiezan a resultar atractivas, pero advierte de que las elecciones presidenciales de 2027 representan un obstáculo que seguirá condicionando a los inversores durante los próximos meses.
Además, todo puede ir a peor en caso de que Moody’s aplique este viernes un rebaja la calificación de la economía francés actualmente situada en Aa3 con perspectiva negativa.
Scope ya recortó en septiembre la calificación francesa desde AA- hasta A+, con perspectiva estable, ante el deterioro de las perspectivas fiscales y las dificultades para acometer reformas.
Un bloqueo político que dificulta los ajustes
En la base del problema está el bloqueo político por el que atraviese Francia, en la medida en que cualquier programa de ajuste de esta magnitud necesitará estar vigente varios años, además de contar con un respaldo parlamentario suficiente.
La situación resulta especialmente complicada en un país que no registra un superávit presupuestario desde 1974, una circunstancia que ilustra las dificultades históricas de los sucesivos gobiernos para equilibrar las cuentas públicas.
Las protestas sociales de las últimas semanas han complicado todavía más el panorama. Los disturbios del pasado fin de semana, que reunieron a cientos de miles de manifestantes y desembocaron en episodios de violencia y saqueos, han obligado a las autoridades francesas a reforzar las medidas de seguridad.
Elias Haddad, estratega sénior de mercados de Brown Brothers Harriman, considera que el bloqueo político y el descontento social por el elevado coste de la vida están haciendo prácticamente imposible sanear las cuentas públicas antes de las elecciones presidenciales de 2027.
Scope Ratings considera que el escenario más probable es que el próximo presidente francés tenga que gobernar con un Parlamento dividido, independientemente de quién gane las elecciones.
La agencia también advierte de que una presidencia que cuestionara los compromisos institucionales de Francia con la Unión Europea podría debilitar la cohesión política europea y complicar una eventual respuesta comunitaria a las tensiones financieras, entre ellas la del BCE, que por el momento se está manteniendo al margen de la crisis.