Francia se ha enfrentado este viernes a la amenaza de una rebaja de su calificación crediticia, lo que ha aumentado la presión sobre un Gobierno que ya lidia con la conflictividad social e intenta sanear sus maltrechas cuentas públicas. Finalmente, ha salido airosa.
La decisión de Moody’s, enmarcada en una revisión periódica de calificación, se ha conocido tras el cierre de los mercados estadounidenses. La mayoría de los analistas preveía una rebaja desde su actual nota Aa3, que se mantiene con perspectiva negativa desde octubre del año pasado, pero al final no ha ocurrido.
Una rebaja habría alineado a Moody’s con Standard & Poor’s y Fitch, que ya actuaron previamente mientras Francia intentaba embridar sus finanzas públicas tras las elecciones anticipadas de 2024, que dejaron un Parlamento sin mayorías y un escenario de parálisis política.
Un recorte de un escalón por parte de Moody’s habría mantenido a Francia cómodamente dentro del grado de inversión, aunque sucesivas rebajas podrían reducir el colectivo de inversores dispuestos o capacitados para mantener deuda gala en cartera o aceptarla como garantía, según recoge Reuters.
Los costes de financiación de Francia ya superan a los de homólogos con menor calificación, como Italia, debido a la inquietud del mercado por el déficit presupuestario «uno de los más abultados de la zona del euro» y ante unas elecciones presidenciales, fijadas para el 18 de abril y el 2 de mayo del próximo año, en las que las encuestas otorgan opciones de victoria a la ultraderecha.


Las imágenes televisivas de las protestas del fin de semana, que desembocaron en disturbios y saqueos, ponen de relieve la dificultad política de sacar adelante los recortes presupuestarios.
Esta situación impulsó este jueves la prima de riesgo de la deuda pública francesa frente a los bonos alemanes «considerados activo refugio» hasta su nivel más alto en 15 años, mientras que el rendimiento del bono francés de referencia a diez años alcanzó el 5,14%, su nivel más elevado desde julio de 2002.
Un presupuesto que reduzca el déficit para 2027
Moody’s ha advertido de que la confirmación del rating «parte del supuesto de que se aprobará un presupuesto para 2027» que permita reducir el déficit, así como una disminución en los próximos meses de los costes de financiación y las tensiones sociales.
En su análisis, la agencia sostiene que la calificación Aa3 de Francia se sustenta en una economía próspera y diversificada, así como en la alta competencia de sus instituciones públicas, aunque admite que la solidez del marco institucional del país se enfrenta a pruebas recurrentes derivadas de un Parlamento dividido, así como a periodos de inestabilidad política y social, mientras que la elevada y creciente carga de deuda, junto con un debilitamiento de los indicadores de capacidad de pago, «constituyen otros desafíos crediticios clave».
En cualquier caso, advierte de que se necesitará un esfuerzo fiscal significativo y sostenido más allá de las elecciones presidenciales de abril y mayo de 2027 para fortalecer las finanzas públicas de Francia y estabilizar una deuda que superará el 120% del PIB en 2027.
Una mejora de la calificación Aa3 de Francia es muy improbable a corto plazo, señala Moody’s, añadiendo que podría rebajar la nota en el caso de nuevas evidencias de que la capacidad de las instituciones legislativas para adoptar medidas que impidan un deterioro rápido y prolongado de la solvencia de la deuda se ha debilitado.
«Una pausa o reversión duradera de disposiciones clave de reformas estructurales anteriores, sobre todo en materia de pensiones, también ejercería presión a la baja sobre la calificación», advierte, mientras que apunta que una mayor escalada del riesgo geopolítico podría ejercer presión a la baja sobre el perfil crediticio de Francia.