Home technologyEl aire acondicionado en verano tiene un doble rasero de medir: nos refresca pero nos da tortícolis

El aire acondicionado en verano tiene un doble rasero de medir: nos refresca pero nos da tortícolis

by markoflorentino@icloud.com


Cuando llega el verano, es fácil ver cómo los termómetros rozan los 40 ºC, o incluso antes, como estamos sufriendo ahora mismo. Aquí el aire acondicionado de la oficina, de casa o incluso del coche se convierte en nuestro mejor aliado, puesto que a simple vista se ve como un salvavidas indispensable. Sin embargo, la literatura científica nos apunta que tiene efectos también bastante negativos que van más allá del clásico resfriado por los cambios de temperatura extremos a los que nos enfrentamos. 

Los efectos más generales. Los sistemas de climatización centralizados son un problema, como ha quedado documentado por la propia ciencia, ya que se ha visto que son fuentes directas de problemas de salud si la calidad del aire interior no es óptima. Y las consecuencias están bastante claras: sequedad de ojos, dolor de cabeza, fatiga y dificultad para concentrarse. 

Con datos concretos. Un estudio publicado en 2023 con 400 adultos en la India comparó a personas que estaban expuestas a aire acondicionado frente a las que usaban ventilación natural en su día a día. Lo que se vio es que los usuarios que estaban con aire acondicionado de manera habitual sufrieron muchos más casos de ojos secos, faringitis y congestión nasal que los que estaban en condiciones más naturales. 

Pero además, las pruebas médicas mostraron que la función pulmonar era significativamente menor en las personas bajo aire acondicionado constante. Concretamente, un 35% de ellos desarrolló rinitis, frente a solo un 9% en entornos de ventilación natural.

Las consecuencias. Este impacto en la salud se traduce en días perdidos, ya que las personas que trabajan con aire acondicionado faltaron una media de 22 días al año, frente a los apenas 13-15 días de aquellos en oficinas sin climatización artificial. 

Dolores musculares. Algo que he escuchado personalmente bastante, sobre todo en las personas más mayores, es que el aire acondicionado les hace tener fuertes ‘dolores de huesos’ sobre todo si les da de manera directa. Y la realidad es que el frío directo desencadena un mecanismo de defensa en el cuerpo para aumentar la temperatura y mantenerse en sus 36-37 ºC a través de una contracción de la musculatura

Entonces, si la exposición del músculo al frío del aire acondicionado produce una contracción muscular, hace que aquellas personas que ponen el aire acondicionado a 18 °C ven como su fuerza máxima de agarre disminuye en un 20% y desploma la velocidad de desarrollo de esa fuerza en un 50%.

En las cervicales es donde se ha visto claramente que el enfriamiento superficial aumenta la tensión del músculo esternocleidomastoideo, por lo que explica las clásicas tortícolis. Pero incluso explican las parálisis faciales que se dan por exposición a estos chorros de aire helado y que nosotros denominamos de manera coloquial como ‘le ha dado un aire’. 

Contaminación. Si el aire acondicionado enfría, pero sus filtros no se mantienen, el aparato se convierte en un difusor de patógenos. Esto es sobre todo importante en los centros hospitalarios donde se puede aumentar la prevalencia de enfermedades nosocomiales. Pero en España el peligro más grave tiene nombre y apellidos: Legionella pneumophila

Esta es una bacteria que encuentra su ecosistema perfecto en torres de refrigeración y generadores de aire acondicionado, causando legionelosis, que es un cuadro de neumonía atípica bastante importante. 

El carácter protector. Si el aire acondicionado cuenta con filtros de alta eficiencia, el panorama cambia radicalmente al acabar con estos patógenos. Pero el punto más interesante está en un estudio de 2017 donde participaron 200 participantes en Taipéi y que demostró que la filtración del aire mejora la salud cardiovascular al reducir las partículas finas y los compuestos orgánicos volátiles del exterior. 

La temperatura ideal. Sabiendo todo esto, ¿cuál es el punto de equilibrio? El consenso de expertos y estudios clínicos apunta a que el termostato debe estar entre los 24 °C y los 25 °C. La evidencia médica señala que bajar de los 20 °C garantiza la aparición de problemas musculoesqueléticos importantes y también irritaría la mucosa bronquial, que sería un problema importante para los pacientes que tienen alguna enfermedad pulmonar. 

Y ya si se quiere tener una nevera en casa bajando de los 17 ºC, la literatura clínica apunta a una exposición importante a problemas respiratorios y también articulares. 

Imágenes | lifeforstock en Magnific

En Xataka | Tenemos un problema en Europa con el aire acondicionado. Hay razones para usarlo poco, pero cuando aprieta el calor todo cambia



Source link

related posts

Leave a Comment