Mientras la Fórmula 1 descansa entre carreras, Fernando Alonso sigue dando que hablar. Esta vez no desde el cockpit de su Aston Martin o luciendo su exclusivo Pagani Zonda Diamante Verde de 10 millones de euros, sino desde las calles de Mónaco al volante de un compacto italiano de los años 90 que muchos creían olvidado.
Tal y como contaba Motorpasión, el piloto asturiano ha sido visto circulando con un Lancia Delta HF Integrale Evoluzione Martini 6, y la escena ha generado tanta admiración como nostalgia entre los aficionados al motor. Si eras un adolescente en los 90 y te gustaban los coches, seguro que tu habitación estaba decorada con un póster de este coche.
Aunque no se ha confirmado oficialmente que el coche sea propiedad de Alonso, hay un detalle que hace pensar que el mítico Delta Integrale de edición limitada ya forma parte del garaje del bicampeón es la matrícula que el coche luce en los vídeos que se han viralizado en redes sociales: lleva el número 14, el número fetiche de Alonso.
Un icono del rally con 310 unidades en el mundo
El Lancia Delta HF Integrale Evoluzione Martini 6 no es un capricho nostálgico cualquiera. Esta versión fue lanzada en 1992 para conmemorar el sexto título consecutivo de constructores que Lancia logró en el Campeonato Mundial de Rallyes, una hazaña que ninguna otra marca ha igualado en el WRC. Solo se fabricaron 310 unidades de este Lancia Delta entre finales de 1992 y 1993, lo que explica tanto su valor sentimental como su precio actual en el mercado de coleccionistas.

RM Sotheby’s (Motorcar Studios)
La edición Martini 6 se identifica al instante por su línea con franjas azules y rojas sobre carrocería blanca, heredadas del patrocinador oficial del equipo, Martini Racing. En el interior, asientos Recaro en azul con costuras rojas, un pomo de cambio sobre fibra de carbono y una placa numerada que indica a cuál de las 310 unidades fabricadas pertenece el coche.
Bajo el capó abombado para dejar espacio al propulsor que caracterizaba a toda la familia Delta Integrale, se esconde un motor de 2 litros con cuatro cilindros y 16 válvulas turboalimentado con 210 CV repartidos entre las cuatro ruedas, que permitía pasar de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos.
Por ponerlo en perspectiva era el mismo tiempo que un Ferrari Testarossa de la época, y podía alcanzar los 220 km/h de velocidad máxima. Un auténtico lobo disfrazado como un elegante utilitario italiano de los 90.

RM Sotheby’s (Motorcar Studios)
De los 40.000 euros originales a los 350.000 del mercado actual
Cuando salió al mercado, la edición especial Martini 6 costaba unos 40.000 euros al cambio, una cifra considerable que, por aquel entonces, era más propia de un Porsche 911 que de un compacto italiano.
Tres décadas después, y como ha sucedido con otros muchos modelos de los 90, el mercado de coleccionistas ha multiplicado ese valor de forma espectacular. En 2023, el Lancia Delta HF Integrale Evoluzione Martini 6 con el bastidor 272 salió a subasta en RM Sotheby’s. El mazo de la puja cayó al alcanzar los 117.600 dólares. Los ejemplares mejor conservados y con unos 20.000 kilómetros ya pueden alcanzar los 300.000 euros, y los que han recorrido menos de 5.000 kilómetros se acercan a los 350.000 euros.
El Lancia no es el único clásico con el que Alonso se ha dejado ver por Mónaco durante el parón de temporada. En las últimas semanas también ha circulado con un Ferrari F40, un Mercedes CLK GTR, un Lamborghini Sián y un exclusivo Pagani Zonda Diamante Verde.
Lo que diferencia a este Lancia del resto de coches del garaje de Alonso es precisamente su carácter. El Delta no es un superdeportivo de lujo con cifras estratosféricas ni una obra de arte con carrocería fabricada a mano. Es un compacto de los 90 con pedigrí en competición. El último reducto de autenticidad para los petrolhead. El recuerdo de cuando mecánica y piloto estaban conectados a un nivel que ninguna centralita electrónica actual podría igualar.
Imagen | RM Sotheby’s (Motorcar Studios), Fernando Alonso
