Está en las oficinas, en muchas casas y hasta en algunas cafeterías: la cafetera de cápsulas se ha convertido en un objeto que desplazó a buena parte de las cafeteras tradicionales. Dejando de lado si logran o no un buen café (yo soy de los que no), la realidad es que el invento ha cambiado por completo el mercado de la cafeína. Todo se lo debemos a Eric Favre.
Todo empezó en 1975. Ingeniero en aerodinámica por la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza, Eric Favre entró en el departamento de ‘packaging’ de Nestlé una vez completó los estudios. Con su esposa Anna-Maria, italiana y gran aficionada al café, viajó a Roma en 1975. Allí se fijó en cómo los baristas preparaban el espresso, sobre todo en cómo el agua caliente se hacía pasar a intervalos por el portafiltros con el café molido.

Imagen de Alejandro Alcolea
La clave estaba en el aire. Eric Favre tuvo claro que era la oxigenación del agua la que influía en la extracción de los aromas. De vuelta en Suiza, intentó reproducir aquel principio en una máquina para uso doméstico. Según House of Switzerland, resumía su idea con una fórmula:
Espuma = aire + agua + aceite de café
El reto al que se enfrentaba requería crear un espacio cerrado que pudiese conservar el aire antes de que llegase el agua a presión. El ingeniero desarrolló un prototipo de máquina espresso que poco a poco terminó reduciéndose a la cápsula estanca que conocemos hoy en día. Ahí está la magia: Eric Favre dio con la manera de convertir una enorme cafetera espresso en una diminuta máquina apta para cualquier hogar.
Nestlé no veía el negocio. Hoy el invento parece evidente, pero a mediados de los años 70 estaba lejos de convencer a todo el mundo, incluso a los propios jefes de Eric. Nestlé se había volcado en el café soluble, y no terminaba de ver el negocio de las máquinas espresso para el hogar.
Por insistencia no fue, porque Favre estaba empeñado en sacar adelante su invento. Al final, la relación con sus jefes se volvió complicada, como explicó él mismo a la revista Infoméduse en 2017: «Mis superiores me percibían como un elemento incontrolable». Y añadió:
«Mis relaciones con la alta dirección de Nestlé se complicaron durante todos esos años. Entre 1975 y 1980, la empresa estaba convencida de que el producto que acabaría imponiéndose en el mercado era el café soluble».
Aun así, el proyecto siguió adelante. Junto al fabricante suizo Turmix, Eric Favre perfeccionó su sistema. En diciembre de 1976 registró una patente relacionada con su cápsula: «Cartucho perfeccionado para confeccionar una bebida». Tuvieron que pasar varios años para que Nespresso se convirtiera en una verdadera actividad comercial: Nestlé no dio luz verde hasta 1985.
De invento a imperio. Los primeros experimentos se llevaron a cabo en varios países, entre ellos Suiza, Italia y Japón. Las primeras cápsulas Nespresso se lanzaron en 1986, un inicio que ha terminado colonizando el mundo entero. Ya no se trata solo de vender café: Nespresso vende máquinas, cápsulas y una experiencia premium.

La patente original de Favre hace años que venció, y hoy numerosos fabricantes tienen cápsulas compatibles. Izquierda, cápsula de Nespresso; derecha, cápsula de L’Or Imagen de Alejandro Alcolea
Nespresso fue desarrollando sus tiendas de lujo con un modelo basado en la compra recurrente de cápsulas. Para potenciar la visibilidad, la marca ha confiado en actores como George Clooney y futbolistas como David Beckham. Este aura de éxito parece indicar que el invento terminó reportando grandes beneficios a Eric Favre, pero no fue el caso.
Tres meses de salario. Favre desarrolló su invento cuando trabajaba para Nestlé, y fue la empresa la que quedó como titular de la patente. Según explicó el ingeniero a Infoméduse, lo que obtuvo de la empresa fue lo que le correspondía como empleado: «Dejé la empresa el 21 de marzo de 1990, con solo tres meses de salario».
Favre dejó la compañía, pero el invento y el negocio que había ayudado a crear siguieron su camino. A finales de 1989, según las cifras del ingeniero, Nespresso había vendido 29 millones de cápsulas en todo el mundo (solo en el primer semestre de 2025 Nespresso generó 6.481 millones de francos suizos, casi 7.000 millones de euros). Él se marchó unos meses después sin royalties por aquella patente. La cápsula que imaginó terminó convirtiéndose en un gigantesco negocio para Nestlé, pero su inventor siguió adelante con tres meses de sueldo.
Vía | purepeople.com
Imagen de portada | Studio 74 en Unsplash
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