Home technologyLa «snackficación» de la dieta española: el sector de los aperitivos y frutos secos crece casi un 5% hasta los 3.253 millones de euros

La «snackficación» de la dieta española: el sector de los aperitivos y frutos secos crece casi un 5% hasta los 3.253 millones de euros

by markoflorentino@icloud.com


En España no comemos igual ahora que en la época de nuestros padres o abuelos. Ni siquiera lo hacemos igual que hace una década. Lo saben bien Mercadona y el resto de cadenas que han visto un filón en el negocio de los mercaurantes, espacios a medio camino entre el súper y el restaurante de toda la vida en los que devorar platos recién cocinados. Prima la rapidez, la comodidad, el ahorro de tiempo. También la búsqueda de alternativas fáciles, económicas y saludables a cocinar en casa. No es una ecuación fácil, pero hay una industria que está sabiendo aprovecharla: la del snack.

De hecho, cada vez hay más pistas (y voces) que nos hablan de una progresiva “snackficación” de nuestra dieta.

La cifra: 4,6%. 2025 no fue un mal ejercicio para la industria de los aperitivos y frutos secos. Así lo refleja el último balance anual de la Asociación de Snacks, que deja dos cifras sobre la mesa. En 2025 las ventas del sector alcanzaron en nuestro país los 3.254 millones de euros, un 4,6% más que en 2024. Aunque parte de ese porcentaje se explica por la subida de precios, la industria también despachó más snacks. Su volumen de comercialización subió un 1,5%, lo que sitúa sus ventas en 392.866 toneladas.

El reinado del fruto seco. Por supuesto, no todos los snacks se venden igual de bien. Ni su comercialización avanza a la misma velocidad. Los más exitosos son los frutos secos, que en 2025 acapararon el 37,7% de las ventas (toneladas). El resto de la ‘tarta’ sectorial se la reparten las patatas fritas, que acaparan el 32,39%, y ‘otros snacks’ (27,39%).

Si hablamos de la evolución, en 2025 el negocio de los frutos secos creció un 8,12% en términos de valor (euros) y 0,88% en volumen (toneladas). Las patatas fritas movieron un 2,84% menos de facturación, pero la industria lo compensó gracias a la demanda del resto de aperitivos, que creció un 4,54% en valor y cerca de un 9% en toneladas comercializadas.

¿Por qué es importante? Los datos de la Asociación de Snacks son interesantes porque no solo nos hablan de la marcha del sector. También revelan cómo está cambiando nuestra forma de comer. De hecho, el informe de la patronal está en sintonía con otros estudios sobre la alimentación en España, como el anuario de 2025 del Ministerio de Agricultura. Sus técnicos calculan que el consumo de aperitivos fuera del hogar ha aumentado un 3,6%. Pedimos y comemos snacks con más frecuencia fuera de casa, aunque cuando nos los sirven ingerimos cantidades menores. Más picoteo, menos empacho.   

El informe del ministerio muestra sin embargo una ‘foto’ más compleja que el de la patronal. Los españoles comemos menos chocolatinas, bombones y patatas fritas fuera de casa, pero cada vez estamos más interesados en los frutos secos. Su volumen de compras se ha disparado un 12% en los últimos años. Eso explica que el balance general del sector sea difuso, con un retroceso general que coincide con una pérdida de peso de fritos y dulces y una subida de los frutos.

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Priscilla Du Preez 🇨🇦 (Unsplash).

Importa qué comes… y cómo comes. Esos datos no son casuales. Los españoles (igual que ocurre en otros países) estamos cambiando nuestra forma de alimentarnos. Y eso no pasa solo por un cambio del menú, en el que han perdido peso los pescados, el pan fresco o el alcohol. También varía nuestro patrón de comidas, la frecuencia y el planteamiento de las ingestas. El esquema tradicional ‘desayuno-almuerzo-cena’ se flexibiliza, dejando hueco para una dieta más distribuida a lo largo del día con pequeñas cantidades de alimento.

No es solo teoría. En Estados Unidos han detectado una clara tendencia hacia el reemplazo de las comidas centrales del día por pequeñas ingestas de snacks. En 2020 admitía ese cambio el 38% de los encuestados. En 2024 eran ya el 56% y en 2025 el 62%. Muchos lo hacen solo de forma ocasional, pero los porcentajes muestran que algo está cambiando.

¿Y en España? Hay pistas que apuntan en una dirección similar: en 2004 el INE calculó que el 58% de la población solía realizar tres comidas al día. En 2022 Mapfre volvió a abordar el tema y descubrió que, al menos durante los días laborales, el porcentaje de quienes hacían tres comidas no llegaba al 39%. 

El 30% realizaba cuatro y el 23% se alimentaba cinco veces a lo largo de la jornada. Son diferentes estudios realizados por diferentes organismos (INE y Mapfre), con lo que deben compararse con cierta cautela, pero aun así sugieren un cambio de hábitos.    

Una palabra: “snackficación”. A la vista de esos cambios hay quien ya habla de una “snackficación” de la alimentación, un cambio paulatino que rompe con el patrón tradicional de tres bloques de ingesta al día (desayuno, almuerzo, cena) y lo sustituye por picoteos espaciados a lo largo de la jornada. ¿La razón? No solo cambia nuestra alimentación, también lo hace cómo la planificamos y nuestras prioridades, entre las que gana fuerza la gestión eficaz del tiempo.

Queremos comida saludable, pero cada vez estamos menos dispuestos a encerrarnos en la cocina para prepararla y tenemos menos hábito de ir al mercado para comprar productos frescos. No solo eso. También reducimos el tiempo que dedicamos a la comida en sí. De ahí el éxito de los mercaurantes (que permiten una ingesta rápida), el take away o que cada vez más hosteleros estén cambiando el menú tradicional de tres platos por opciones más comprimidas.

El atractivo del picoteo. La industria de los snacks es consciente de ese escenario. De ahí que cada vez sea más frecuente encontrarse productos que el sector presenta como alternativas de alimentación rápidas y saludables. Ya no apela únicamente al estómago. Lo hace también al cerebro.

Incluso a la búsqueda de pequeñas recompensas y “momentos de felicidad”, un nicho de negocio sobre el que advertía hace poco Circana. En el mismo estudio europeo, por cierto, la consultora desliza otro dato revelador: el 13% de los encuestados reconoce que ya consume snacks en vez de la comida principal  y el 28% compagina ambos. Gran parte lo hace además convencido de que ese picoteo es una forma de cuidarse.

Imágenes | Towfiqu barbhuiya (Unsplash) y Priscilla Du Preez 🇨🇦 (Unsplash)

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