Home technologyLa variante Andes del hantavirus: por qué al principio asumimos zoonosis y ahora ya hablamos de contagio entre humanos

La variante Andes del hantavirus: por qué al principio asumimos zoonosis y ahora ya hablamos de contagio entre humanos

by markoflorentino@icloud.com


En los últimos días, la palabra ‘hantavirus‘ está en boca de todo el mundo, y no es para menos debido al recuerdo tan reciente de la pandemia por coronavirus y todo el caos que generó en nuestro planeta. Este es un nuevo virus que ha salido a la luz mediática debido al sonado crucero por la Antártida y que ya se ha cobrado la vida de varias personas e infectado a otras tantas. 

Una duda inicial. Hasta hace relativamente poco, la narrativa epidemiológica era sencilla puesto que el hantavirus se contraía al limpiar un granero, acampar en zonas boscosas o inhalar aerosoles cargados de orina, heces o saliva del Oligoryzomys longicaudatus, el famoso «ratón de cola larga» que portaba la enfermedad. Esto es lo que se conoce como zoonosis y que es protagonista de la transmisión de muchos patógenos de animales a humanos. 

El problema es que el virus tiene diferentes variantes, y cada una tiene unas características peculiares. Una de ellas es la variante Andes, que era muy relevante en Argentina y Chile, donde la variante Andes es endémica y miles de casos se diagnostican bajo esta premisa. 

El giro de guion. Las primeras teorías de que este virus se transmitía únicamente desde animales a humanos comenzaron a plantear muchas dudas cuando aparecieron los primeros brotes documentados en Argentina y Chile. Fue aquí donde los investigadores empezaron a ver cadenas de contagio que no tenían sentido porque de repente había personas con este virus que no habían estado cerca de ningún tipo de animal, pero que si cuidaban a familiares enfermos. 

El momento definitivo llegó con el brote de Epuyén y gracias a la secuenciación de nueva generación realizada por el Instituto Malbrán, que confirmó que los virus aislados de los pacientes relacionados eran genéticamente clónicos, es decir, que eran iguales. Esto confirmaba que el virus se estaba transmitiendo de persona a persona.

Cómo lo hacen. A diferencia del sonado coronavirus, que viajaba de forma eficiente por los aerosoles en el aire, la transmisión interhumana del hantavirus Andes es limitada y de baja eficiencia. Aquí la evidencia que encontramos en la prestigiosa revista The New England nos apunta a que la transmisión necesita de un contacto íntimo, puesto que se ha encontrado en salivas y secreciones respiratorias durante la fase aguda. 

Es por ello que los contagios se pueden dar principalmente entre las parejas, los familiares convivientes o los cuidadores. Aunque también se ha identificado que ciertos individuos, por algún motivo que se desconoce, pueden tener una carga viral mayor y actuar como grandes contagiadores, haciendo que haya brotes en espacios cerrados. 

El brote en el crucero. La confirmación de que estamos ante un escenario nuevo ha llegado incluso a alta mar. El reciente brote en el crucero MV Hondius, con muertes vinculadas a la cepa Andes, ha obligado a la OMS y a la OPS a elevar el tono de sus protocolos para dar una respuesta al problema que poco a poco se está magnificando. 

Le quita gravedad. Con la información que tenemos ahora mismo en la mesa sobre la baja transmisibilidad, se puede alejar la idea de volver a estar en una gran pandemia mundial como la que vivimos con el coronavirus. El problema es que ahora mismo hay varios casos de personas que estuvieron en contacto con este virus y salieron del crucero antes de que surgieran los primeros casos. Y es que el hecho de que este virus necesite varias semanas para mostrar sus devastadores efectos es uno de los grandes handicaps que ahora mismo está haciendo que la preocupación colectiva no pare de aumentar. 

Imágenes | CDC Ocean-Wide

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