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Por: Frank Camilo
Como todos sabemos, los Cerveceros de Milwaukee se coronaron campeones de Las Grandes Ligas por primera vez en su historia. Así salen de la lista que incluye a las franquicias de Seattle, San Diego, Colorado y sus rivales de Tampa como los únicos que nunca han ganado un título.
Muy merecido el triunfo de los uniformados en azul y amarillo. Ellos lograron ganar 103 juegos en temporada regular, mejor marca en todas las mayores, gracias a una combinación de juego pequeño y gran defensa, cometiendo solamente 62 errores en la temporada.
El dirigente Pat Murphy, para mi dirigente del año en la Liga Nacional, supo combinar estratégicamente las herramientas disponibles. Buenos lanzadores, poder ocasional y velocidad, con esos toques de sacrificio poco vistos en el béisbol moderno. En ese departamento fueron segundos con 37, solo por debajo de Los Gigantes que regalaron 41 outs, para mover sus corredores.
Entre las curiosidades de esta postemporada, encontramos un dominio absoluto, al extremo de que todas sus series terminaron en la ruta. Al tener la mejor marca de la liga, todo inició en su casa, a donde nunca regresó. La serie divisional terminó en San Diego (3-1). Luego en los Ángeles, barriendo a Los Dodgers (4-0) en la serie de campeonato y se coronaron en Tampa (4-1).
Aunque varios de sus integrantes tuvieron actuaciones merecedoras del premio al más valioso de la serie mundial (MVP), nadie protestó que el receptor William Contreras lo recibiera. Desde el primer partido donde bateó de 3-2, con una remolcada y logró sacar un par de corredores en las bases, el venezolano acumuló los méritos necesarios.
Además, sacó mucho provecho al Sistema Automático de Bolas y Strikes (ABS, por sus siglas en inglés), con 10 aciertos en 13 reclamos. Por cierto, que en ese departamento fue líder en todas las grandes ligas con 105 desafíos ganados.
Contreras se convierte en el octavo receptor reconocido como “MVP” de un clásico de otoño. Solo dos latinoamericanos tienen sus nombres escritos allí, y el otro también es venezolano, Salvador Pérez con Kansas en el 2015.
De todo esto lo que más me gustó fue ver ganar a un equipo con el estilo de la vieja escuela.