Home technologyMadrid es un agujero negro de trabajadores y estudiantes que viven fuera de Madrid. Y les acaba de quitar el abono transporte

Madrid es un agujero negro de trabajadores y estudiantes que viven fuera de Madrid. Y les acaba de quitar el abono transporte

by markoflorentino@icloud.com


Ninguna Comunidad Autónoma perdió tantos habitantes como Madrid en 2025. Ninguna Comunidad Autónoma ganó tantos habitantes como Madrid en 2025. 

Puede resultar paradógico pero es lo que dicen los datos. Madrid se ha convertido en un agujero negro laboral y económico. Y las consecuencias son evidentes. Es la región que más población atrajo el año pasado sumando más de 100.000 nuevos vecinos. Pero también es la que más población perdió, con algo más de 12.000 personas que se han ido a vivir fuera de la Comunidad de Madrid. 

El aumento en el precio de la vivienda y en el coste de vida del día a día está expulsando de la ciudad a algunos de sus trabajadores. Algunos de ellos, simplemente, se van a vivir a la distancia suficiente para encontrar una vivienda más asequible con la promesa de que una conexión rápida en tren les permite estar a poco más de una hora de su trabajo. Un buen ejemplo es Valladolid

Esos, quizás, son los más afortunados. Otros simplemente han crecido fuera de la región, en un entorno rural, y han llegado a Madrid a probar fortuna para conseguir un puesto de trabajo de esos que las estadísticas sitúan sólo en las grandes ciudades. Trabajadores que, quizás, simplemente llegaron a Madrid en época universitaria y han terminado por quedarse. Al contrario que cuando eran veinteañeros y volvían cada verano a su lugar de origen. 

O trabajadores que no figuran en ningún sitio porque son inmigrantes irregulares que han llegado a Madrid con las mismas promesas que cualquier otro perfil de los que hemos hablado antes pero que siguen al margen de cualquier tipo de estadística. 

A todos ellos, Madrid ha decidido quitarles el abono transportes. O ponérselo mucho más complicado.

Un empadronamiento innecesariamente innecesario

Todos los perfiles anteriores mencionados podían disponer sin ningún tipo de traba del abono de transportes de la Comunidad de Madrid. Todo lo que era necesario era un DNI, un permiso de residencia o un pasaporte y pagar cada mes la cuota correspondiente. 

Este abono transporte permite tomar Metro, autobús y Cercanías por toda la Comunidad de Madrid, que está dividida en zonas. Esas zonas, incluso, alcanzan las localidades más cercanas de Castilla-La Mancha y Castilla y León y van desde los 32,70 euros hasta los 79,00 euros, dependiendo de la extensión que busquemos cubrir. 

Evidentemente, el abono es especialmente útil para quien se desplaza en transporte público para ir al trabajo o a la escuela, ya que es una tarifa plana que en la zona A se compensa a partir de los 40 viajes más o menos. Es decir, si cada semana tomas un tren, un metro o un autobús dos veces al día, la inversión ya compensa. Mucho más si tenemos en cuenta que el coste del abono joven (de los 15 a los 26 años) es de apenas 10 euros. 

Pero la Comunidad de Madrid ha anunciado algo: habrá que estar empadronado en la región o en alguno de los municipios cubiertos por el abono transportes (aunque estén en alguna de las Castillas) para disfrutar de la tarifa plana. Es decir, esto deja fuera a todos aquellos que han salido de la ciudad a municipios más alejados, a los estudiantes que no se empadronan en la ciudad porque vuelven a sus lugares de origen una vez termina el año escolar. O a los inmigrantes que no pueden demostrar su estancia en la ciudad. 

Y es que esto último es lo que, todo indica, ha servido de combustible para que la Comunidad de Madrid tome esta decisión. Cuando el Gobierno de España abrió la puerta a la regularización de miles de inmigrantes en abril se pusieron algunos condicionantes. Uno de ellos era demostrar cierto arraigo, como recibos de alquileres, de compras… o ser titular del abono de transporte público. Esto último, por ser de lo más sencillo, llenó las oficinas de transporte de inmigrantes que querían hacerse con dicho abono transportes

En respuesta, en la Comunidad de Madrid han cambiado los requisitos para hacerse con esta tarjeta y ahora obligan a acreditar el empadronamiento (salvo que seas familia numerosa) en un municipio madrileño o en regiones aledañas. El resultado es que, automáticamente, los inmigrantes en situación irregular no pueden hacerse con dicho abono transportes pero, como decíamos antes, tampoco los trabajadores expulsados por la propia ciudad, quienes vienen a probar fortuna durante unos meses o los estudiantes universitarios. 

En El País señalan que la Comunidad de Madrid cifra en unas 200.000 personas las que están afectadas por este cambio que, además, se extenderá a todas las renovaciones en el futuro. Es decir, si no estás empadronado en Madrid y renovaste el abono transporte el año pasado, no tendrás problemas en una década pero sí será más complicado para quienes lo renuevan el próximo año.

La medida ha levantado una gran polémica. Y hay quien ha señalado la medida como «racista y excluyente», como Óscar López, ministro del gobierno de España y secretario general del PSOE en Madrid, y por supuesto numerosas asociaciones en defensa de los inmigrantes como Regularización Ya, como recogen en el diario

Desde la Comunidad de Madrid defienden que la medida está aprobada desde 2011 y que se ha ido retrasando por cuestiones técnicas pero además ya han abierto la puerta a que algunas comunidades autónomas cofinancien el transporte madrileño para que sus estudiantes puedan acogerse a esta tarifa plana

Esos 200.000 afectados apenas superan el 3% de los usuarios del transporte público madrileño pero el agujero económico es especialmente dañino para ellos. Ahora mismo, un estudiante universitario que viva y acuda a clase dentro de la ciudad de Madrid paga 10 euros. Si toma un autobús y un metro cada día de ida y de vuelta, hará un mínimo de 80 viajes a la semana (solo de lunes a viernes). Sin empadronarse, empezará a pagar 58,40 euros. 

Si vive en Madrid pero estudia en otra zona más allá de la ciudad, pasará a pagar, como mínimo, 85 euros. El castigo es todavía mayor si combina el metro y/o el autobús municipal con el servicio de Cercanías.

La situación es la misma para esos trabajadores que se han ido más allá de los municipios señalados por el Consorcio de Transportes de Madrid aunque en este caso la diferencia de precio a final de mes debería ser algo menor. Eso sí, siempre contando con las simulaciones anteriores, si se combina Cercanías, Metro y Autobús, el coste a final de mes sigue y sigue creciendo. 

Foto | Draceane (1) y (2) 

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