Cuando ‘El cuento de la criada‘ se estrenó en Hulu en abril de 2017, ganó el Emmy a Mejor Drama cuando todavía era una serie de culto. Ahora, un año después de emitir su sexta y última temporada, la serie aterriza en Netflix, batiendo un récord tan agradable como tristemente poco habitual: es una serie con una productora muy especíofica (propiedad de Disney), pero en España se puede acceder a ella en prácticamente todas las plataformas. Está en Netflix, sí, pero también en Disney+ (donde también se puede ver -esta sí, en exclusiva- su precuela ‘Los testamentos’), Prime Video, HBO Max y Movistar Plus+.
El peso de la serie se entiende bien revisando su impresionante colección de premios: seis temporadas, 76 nominaciones y 15 victorias en los Emmy, incluyendo el premio histórico a Mejor Drama en su primera temporada, el primero jamás concedido a una plataforma de streaming. Esa primera temporada ganó también guion, dirección, actriz protagonista (Elisabeth Moss), actriz de reparto (Ann Dowd) y actriz invitada (Alexis Bledel). Para su última temporada solo se llevó una nominación, pero para entonces ya había hecho historia.
En su aterradora visión distópica, ‘El cuento de la criada nos cuenta cómo en un futuro cercano, el gobierno de Estados Unidos ha sido derrocado por un movimiento teocrático que funda la República de Gilead. Ante una crisis de natalidad global, el nuevo régimen esclaviza a las pocas mujeres fértiles que quedan (las Criadas) y las asigna a las familias de la élite para que engendren hijos mediante violaciones ritualizadas. La serie sigue el despertar, la fuga y la rebelión de una de estas criadas.
Margaret Atwood, autora de la novela original de 1985, afirmó que nada de lo que aparece en la novela era pura invención: todo había ocurrido ya. El sistema represivo talibán, que desde su regreso al poder en 2021 ha vedado a las mujeres el acceso al trabajo, la educación y casi cualquier forma de presencia, ha sido señalado reiteradamente como el paralelo más directo con la República de Gilead. Pero en Estados Unidos, los debates sobre derechos reproductivos en distintos estados ha seguido alimentando la lectura política de la serie. Nadie se libra. Por ello, la indumentaria de las Criadas se ha convertido en símbolo de protesta feminista, gracias a una serie que sigue hoy tan impactante y aterradora como en su estreno.
