Uno de los mantras que se ha repetido en numerosas ocasiones es que si o si se tienen que dar 10.000 pasos al día para poder gozar de una buena salud. Nuestras pulseras de actividad tienen parte de culpa, ya que nos dan hasta premios por llegar a esta meta o nos recuerdan que no hemos conseguido alcanzarla. Pero este número nació como una estrategia de marketing en Japón en los años 60 y ahora la ciencia va haciendo cada vez más matices con respecto a esta cifra para darle más importancia a cómo se anda.
El estudio. Las pruebas más recientes que tenemos al respecto las encontramos publicadas en la prestigiosa revista The Lancet en julio de 2025, que combinó 57 estudios y analizó 31 cohortes distintas de personas para poder llegar a una conclusión lo más robusta posible.
Los resultados. En pocas palabras, podemos afirmar que el mantra de dar 10.000 pasos está más que desmontado, puesto que ya alcanzando 7.000 pasos al día se consigue tener un 47% menos de mortalidad por cualquier causa, y un 25% menos de riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular frente a quienes solo dan 2.000 pasos diarios de media.
Esto es lo que apuntan también diferentes organizaciones de referencia en el mundo de la cardiología, como la American College of Cardiology, que afirman que el beneficio sobre la salud sigue una curva en la que la mayor caída del riesgo de mortalidad ocurre antes de llegar a los 10.000 pasos, fijando la nueva meta en los 7.000-8.000 pasos diarios.
No vale el paseo. Para muchos, todos los pasos que hay en el contador de la actividad física son iguales, ya sean los primeros de la mañana para ir al baño como los que damos mientras vemos los escaparates por el centro comercial. Pero la realidad es que no son pasos ‘productivos’, puesto que para llegar a estos 7.000 pasos que no aseguran una reducción de la mortalidad, la intensidad de la marcha importa mucho más que el número.
Cómo llegar aquí. Aquí Harvard Health lo resume a la perfección al apuntar que caminar se convierte en un ejercicio aeróbico moderado solo cuando incrementamos la intensidad hasta notar un pulso más alto y una respiración más exigente. Para tener una idea, si estamos aquí, nos podemos situar en la situación en la que aún se puede hablar, pero solo en frases cortas.
Si queremos tener una cifra encima de la mesa, podemos quedarnos con llegar hasta los 100 pasos por minuto, que puede estar en torno a los 4,5 km por hora si queremos llevarlo a cabo también en una cinta de correr en el gimnasio.
Es importante. Hacer estos pasos a diario es importante, ya que está demostrado que la velocidad de la caminata adecuada está directamente vinculada con la reducción significativa de casos de infarto, ictus e insuficiencia cardiaca, especialmente en personas que ya sufren hipertensión.
Imágenes | Drazen Zigic en Magnific
