Alphabet publicó hace unos días sus últimos resultados trimestrales, unos resultados que rompen todos sus récords con 112.100 millones de dólares de beneficio neto, un 298% más que hace un año. La sorpresa está en el origen de ese beneficio: casi todo procede de la revalorización contable de dos participaciones en empresas que Alphabet no controla: SpaceX, que ya cotiza en bolsa, y Anthropic, que todavía no lo hace pero se espera que dé el paso pronto aupada por un 2026 financieramente espectacular.
Para Alphabet, la publicidad crece un 24% en los ingresos de la empresa. Google Cloud se dispara un 82%. Y aun así, el 88% del beneficio neto trimestral viene de la revalorización de dos apuestas financieras que hoy compiten con áreas centrales del grupo.
En detalle. La participación en SpaceX viene de muy lejos. En 2015, Google invirtió 900 millones cuando la empresa estaba valorada en 10.000 millones. Tras la salida a bolsa de junio, a una valoración de 1,77 billones, ese paquete vale 94.100 millones. Un múltiplo de más de cien veces sobre el capital original que premia el buen ojo de Google hace más de diez años.
La de Anthropic es una historia más corta. Y más cara. Alphabet ha inyectado 13.300 millones en ella desde abril de 2023, con compromisos por hasta 30.000 millones adicionales. La valoración privada del laboratorio detrás de Claude ha pasado de 350.000 a 965.000 millones en un año. En el 10-Q, las participaciones privadas de Alphabet suman 124.300 millones. Prácticamente todo es Anthropic.


Entre líneas. En la cara B del disco, Anthropic está fichando ingenieros de DeepMind con bastante regularidad. Su modelo compite con Gemini en el mismo terreno (API para desarrolladores, agentes de programación, asistentes empresariales), y buena parte de las empresas que no quieren atarse a Google lo eligen precisamente por eso. Cada dólar que Anthropic recauda de Alphabet, además, engorda el valor de la propia Alphabet.
SpaceX en cambio opera Starlink, la red de satélites que suplanta la ambición que Google intentó y abandonó con Project Loon. Sundar Pichai no ha vendido una sola acción de SpaceX ni de Anthropic. Y aun así, el mercado le ha reconocido casi 100.000 millones de beneficio por ellas.
Sí, pero. Las plusvalías no son caja.
- De los 94.100 millones en SpaceX, 80.000 no pueden venderse a corto plazo.
- Y 14.100 quedan bloqueados hasta el tercer trimestre de 2027.
Anthropic sigue sin cotizar en bolsa, por lo que la valoración vale hasta la próxima ronda o hasta el próximo recorte.
La caja real, mientras tanto, se está vaciando. Alphabet ha subido su guía de inversión para 2026 a la banda de 195.000-205.000 millones (desde los 180-190.000 anunciados en abril), y el flujo de caja libre trimestral se ha ido a números rojos. El balance contable de la fiesta lo pagan los centros de datos.
Y ahora qué. Las restricciones sobre SpaceX empiezan a levantarse tras su primera presentación de resultados como cotizada, prevista para el 4 de agosto. Con 94.000 millones en acciones bloqueadas y un plan de inversión que roza los 200.000 millones anuales, Alphabet tiene motivos evidentes para vender parte de la posición. Cuanto antes.
Hacerlo implica una admisión incómoda porque reconoce lo que este trimestre ya deja negro sobre blanco: que la empresa ha ganado más financiando a sus rivales que ejecutando su propio negocio. Y eso que con su negocio no es que haya ganado poco. Solo que el flujo de caja libre es negativo por la descomunal inversión que exige la carrera de la IA.
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