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Apple siempre fue una empresa de hardware. Ahora es cada vez más una empresa de suscripciones

by markoflorentino@icloud.com


Apple creó la empresa más valiosa del mundo (ahora mismo, tercera por capitalización de mercado) vendiendo hardware: ordenadores, móviles, tabletas, relojes y auriculares. Ahora está dando un paso que cambia las cosas: con Apple Upgrade, sus clientes podrán alquilar un iPhone, un Mac, un iPad o un Apple Watch mediante una cuota mensual y, si quieren, sustituirlo al cabo del tiempo por otro nuevo. No es que Apple abandone el hardware, es que intenta que esos productos dejen de ser una compra para convertirse en una suscripción.

Por que las suscripciones funcionan.

Un viejo plan, ahora con otro socio. Apple lanzó su servicio de renovación anual de iPhone en 2015, pero aquel programa nunca acabó de cuajar. Hacia 2021 comenzó a trabajar en otro programa interno de suscripción de hardware, y la idea era la de controlar todo el proceso, incluida la financiación, y lanzarlo en 2023. El proyecto acabó cancelado por sus dificultades técnicas y por la presión regulatoria sobre esa ambición de Apple como fintech. La empresa acabó cerrando también su programa Apple Pay Later, pero ahora recupera esa misma visión con una diferencia importante: Klarna se encargará de gestionar la financiación, y Apple conservará la relación con el cliente.

Apple siendo Apple. La compañía ha presentado Apple Upgrade, disponible inicialmente en EEUU, como un programa de leasing. Los contratos duran entre 12 y 24 meses para el iPhone y el Apple Watch y entre 24 y 36 para el iPad y el Mac. Al terminar ese plazo, el cliente puede devolver el dispositivo, cambiarlo por uno nuevo o pagar el importe restante para quedárselo. Apple controla la experiencia y la renovación, mientras que Klarna asume buena parte del crédito, el riesgo financiero y el incómodo escrutinio regulatorio. Es un win-win para ambas, pero sin duda lo es más para Apple.

Cómodos plazos mensuales. Una cosa es gastar 1.199 dólares en un iPhone 17 Pro Max de golpe, y otra muy distinta pagar 34,99 dólares al mes, una decisión mucho menos dramática. La psicología de las suscripciones vuelve a funcionar aquí con un reclamo que nuestra mente suele encontrar especialmente atractivo. No es que el producto se abarate, es que el precio completo deja de ser la barrera que impedía a los usuarios acceder a ese codiciado producto.

El momento no es casual. La llegada de este programa de leasing de hardware se produce justo en la que está siendo una de las peores épocas de la historia para comprar tecnología. La crisis de las memorias ha llevado a Apple a subir el precio de varios productos, y se espera que sus próximos modelos —incluido el rumoreado iPhone plegable— superen en algunos casos los 2.000 dólares. Esa cifra resulta difícil de justificar incluso para entusiastas de la marca, pero una cuota de 60 o 70 dólares permitirá que esos teléfonos de gama súper alta se vuelvan más accesibles a priori, aunque al final el precio que pagues sea el mismo.

Forzando la renovación. Apple se enfrenta a otro problema: sus dispositivos son cada vez mejores, reciben actualizaciones durante muchos años y cambian relativamente poco entre una y otra generación. Eso (unido a los precios) alarga los cicllos de renovación y reduce las opciones para que un mismo cliente renueve sus productos. La suscripción elimina parte del problema, porque con este leasing el cliente puede seguir pagando la misma cuota mensual (o quizás una ligeramente superior) para ir cambiando de dispositivo a un nuevo cuando acaba el plazo del programa. De repente la renovación es algo transparente: el usuario siempre tiene un dispositivo reciente, y Apple se asegura de que siga pagando por ese privilegio en cómodas cuotas mensuales… quizás eternas.

La propiedad sale de la ecuación. En términos estrictamente económicos, alquilar puede no ser la mejor opción, porque los productos de Apple conservan bastante bien su valor. Así que comprar uno, utilizarlo y venderlo después puede acabar siendo más barato. Eso requiere hacer cuentas y tener en cuenta tanto posibles daños como precio de recompra. Es una opción algo más engorrosa, y Apple probablemente apuesta a que no muchos la elegirán.

Captura De Pantalla 2026 08 04 A Las 10 10 54
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Fuente: Sherwood News.

Apple sigue siendo una empresa de hardware. Las últimas cifras trimestrales de Apple dejan claro que aunque los servicios y las suscripciones cobran cada vez más fuerza, esta sigue siendo una empresa de hardware. De los 109.400 millones de dólares de ingresos, 78.800 procedieron de productos hardware. El iPhone fue por sí solo responsable de 54.300 millones de dólares de ingresos, por los 30.700 millones de los servicios. Y sin embargo, la evolución es clara.

Pero los servicios dejan más dinero. La diferencia aparece al analizar los márgenes. Su catálogo de productos aportó 31.500 millones de dólares de beneficio bruto después de soportar 47.200 millones de costes. Los servicios, en cambio, generaron 23.200 millones de dólares de beneficios brutos con unos costes de tan solo 7.500 millones de dólares. Según esas cifras, el margen bruto aproximado es del 40% para el hardware y del 76% para los servicios. Aunque Apple factura mucho más con el hardware, donde realmente gana más dinero es con los servicios, que son espectaculares en rentabilidad.

Apple Negocio Evolucion
Apple Negocio Evolucion

La evolución de los ingresos de Apple ha sido singular, y los servicios siguen ganando terreno frente al iPhone. Fuente: Sherwood News.

La conquista de las suscripciones. Primero dejamos de comprar CDs de música y DVDs de películas para suscribirnos a Spotify o Netflix, y ahora Apple quiere aplicar ese mismo principio a los objetos físicos. Los usuarios no están teniendo ningún problema en sustituir la propiedad por el acceso, y la compañía lo sabe. 

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