El espejismo de 2025, cuando los índices de bolsa europeos aventajaron a los estadounidenses, rompiendo la tónica que suele ser habitual, se desvanece por culpa de la guerra en Irán.
La mayor dependencia de las economías europeas respecto del crudo de Oriente Medio ha provocado que sus acciones hayan recibido un mayor castigo desde el ataque coordinado de Estados Unidos e Israel al régimen de los ayatolás, el 28 de febrero pasado.
Aunque se trata de un impacto limitado, de alrededor del 2 % en el Euro Stoxx 50 y de casi un 1,5% en el IBEX 35, lo cierto es que los índices americanos de renta variable han tocado nuevos máximos históricos en este tiempo, sin que parezca importarles el repunte del precio del petróleo (de un 60 % en lo que va de año).
En concreto, el Nasdaq se dispara un 7 % desde el inicio de la guerra; mientras que el S&P 500 sube un 2,5 %.
Wall Street recupera posiciones frente a Europa
De este modo, la situación que había antes del inicio de las hostilidades se ha dado por completo la vuelta.
Entonces, el IBEX 35 acumulaba una subida del 6 %, en línea con el Euro Stoxx 50 y en contraste con la bolsa americana, donde el S&P 500 subía medio punto y el Nasdaq Composite cedía casi un 2,5%.
Ahora, aunque algunos parqués europeos siguen por encima de los estadounidenses, el discurso del mercado ya es otro: la guerra en Oriente Medio ha devuelto las cosas a su lugar.
Blackrock recomienda comprar bolsa estadounidense
Así, por ejemplo, Blackrock ha elevado recientemente la recomendación sobre la bolsa estadounidense desde neutral a sobreponderar por considerar que la resiliencia de sus resultados, particularmente en el sector tecnológico, puede ofrecer protección contra la volatilidad provocada por el conflicto en Oriente Medio.
“La prima de valoración de la tecnología se ha erosionado”, escribió hace unos días Jean Boivin, responsable de Blackrock Investment Institute, en una visión compartida por otros grandes bancos de inversión estadounidenses, que habían comenzado el año favoreciendo la bolsa europea frente a la estadounidense.
Así, por ejemplo, JP Morgan ha destacado las oportunidades que la crisis ha dejado en las grandes acciones tecnológicas estadounidenses; mientras que Morgan Stanley ha opinado que la corrección inicial que se vio en la bolsa estadounidense, al comienzo del conflicto, parecía más una consolidación que una fase bajista en toda regla.
Una energía más barata es una ventaja competitiva para las empresas estadounidenses
También los expertos de las gestoras se han manifestado en términos similares respecto a la bolsa estadounidense y el atractivo que ha recuperado con la guerra de Irán.
Un ejemplo es el comentario publicado por Patrick Artus, de Ossiam (la gestora afiliada de Natixis IM), quien achaca el mejor comportamiento de la bolsa estadounidense a lo sucedido en el mercado energético.
“Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, hemos observado un fuerte aumento de los precios del petróleo y del gas natural en Europa, mientras que los precios del gas natural se han mantenido estables en Estados Unidos”.
Según él, “estos dos desarrollos implican una fuerte caída de la renta en Europa, mientras que la renta aumenta en Estados Unidos, al ser exportador de petróleo y gas natural”.
Asimismo, esto supone “una mejora significativa de la competitividad de las industrias estadounidenses que utilizan gas natural”, lo que supone un catalizador para sus acciones.
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