Europa está recrudeciendo su batalla contra los equipos chinos, tanto en su red eléctrica como en la infraestructura de telecomunicaciones. La Comisión Europea ha vuelto a recomendar a principios de esta semana la exclusión de equipos Huawei y ZTE por parte de los operadores de telecomunicaciones locales, allanando el camino para una revisión del Reglamento de Ciberseguridad en el que se plantea la eliminación obligatoria de proveedores de alto riesgo.
Un nuevo toque. La Comisión Europea ha arrancado la semana con un recordatorio: los estados miembros deben excluir de su red de telecomunicaciones equipos de Huawei y ZTE. Europa publicaba en enero de este año un borrador en el que establecía la retirada obligatoria de «proveedores de alto riesgo», planteando un veto formal a empresas chinas de telecomunicaciones.
Es un tema especialmente sensible en España, en la que en comunidades como Cataluña han hecho caso omiso de las recomendaciones europeas y han vuelto a renovar recientemente con empresas que utilizan equipos Huawei.
El caso Generalitat. La Generalitat de Cataluña renovó el pasado mes de marzo su contrato con XCAT. Un presupuesto de 127 millones de euros para mantener a Huawei como principal proveedor de equipamiento, pese al aviso de la UE y las impugnaciones de Telefónica y Cellnex que paralizaron el proceso durante unas semanas.
Adicional al caso catalán, prácticamente un tercio de las redes 5G españolas son de Huawei, con un coste de remplazo estimado entre los 400 y los 1.000 millones de euros.
Más allá. No es la única medida que Europa quiere poner en marcha contra los proveedores chinos. La Comisión quiere blindarse también en lo relativo a las energías renovables, vetando el acceso a fondos comunitarios a aquellos proyectos que utilicen conversores fabricados en China.
«Nuestras evaluaciones de riesgos han confirmado amenazas, entre las que se incluyen la manipulación de los parámetros de producción eléctrica, la interrupción de la generación de electricidad e incluso el acceso no autorizado a datos operativos. En la práctica, esto podría suponer un apagón, un apagón remoto de las redes de los Estados miembros que provocara cortes de electricidad en todo el país».
Al igual que con la infraestructura de red, según la Comisión esta medida responde a un blindaje por razones de seguridad, aplicable a partir del próximo 1 de noviembre. De nuevo, un golpe al gigante Huawei, uno de los principales proveedores de inversores solares en España.
La respuesta china. China no es ajena a las medidas que prepara Europa, y ha dejado claro que considera estos actos propuestos como discriminatorios y perjudiciales para el comercio. Sin detallar sus planes, ha dejado claro que tomará contramedidas.
El caso sueco. Las decisiones tienen consecuencias, y Suecia es un país que sabe de sobra qué sucede si vetas a Huawei en tus equipos de telecomunicaciones. En 2020, el país prohibió el uso de equipos de telecomuniaciones de fabricantes chinos bajo el argumento de la seguridad nacional. Aunque a priori esto era un balón de oxígeno para Ericsson, las consecuencias fueron justo las contrarias.
China tomó represalias, y China Mobile expulsó a Eriscsson de su infraestructura de red, pasando de un 11% de cuota de mercado a un 2%. En caso de que Europa vuelva a golpear a China.
