Aragón es una de las comunidades autónomas de la «España energética» y su capital se está posicionando como una de las ciudades europeas de referencia en la transición energética urbana. Dentro de su estrategia «Zaragoza Ciudad Inteligente y Climáticamente Neutra«, la capital del Ebro acaba de empezar las obras para aumentar su parque fotovoltaico dentro de la ciudad sin alterar el espacio disponible destinado a otras infraestructuras. ¿Cómo? Instalando marquesinas fotovoltaicas en cuatro párkings públicos.
Párkings convertidos en parques solares. Las instalaciones se distribuyen en cuatro localizaciones: los aparcamientos de Miguel Servet (780,64 kWp), Pignatelli (460,53 kWp), Parque de Oriente (963,9 kWp) y el estacionamiento de buses discrecionales de Macanaz (279,65 kWp), alcanzando una potencia total instalada de 2.484,72 kWp. En total, serán 4.176 módulos solares para cubrir 10.816 metros cuadrados de marquesinas y producirán 3.638,5 MWh al año, lo que equivale aproximadamente al consumo de mil hogares medios, según datos del ayuntamiento.
Las estructuras no son simples soportes de paneles, sino marquesinas diseñadas para integrarse dentro de la estética urbana actual, de modo que ofrezcan sombra y protección a los vehículos. Además, de las 651 plazas que quedarán protegidas bajo cubierta fotovoltaica, 40 incorporarán puntos de recarga para vehículos eléctricos.
Por qué es importante. Como explica la Fundación renovables, los aparcamientos – parques fotovoltaicos son un tres en uno: proporcionan sombra a los vehículos, dan electricidad «limpia» a puntos de recarga de coche eléctrico y además pone a disposición energía procedente de renovables para autoconsumo o abastecimiento. El tercer punto es especialmente interesante: habrá hogares próximos a los aparcamientos (en un radio de 5 km) podrán beneficiarse de esta energía sin necesidad de instalar paneles en sus edificios y todo lo que ello supone en términos de inversión o burocracia. Además, consumir energía donde se produce minimiza pérdidas de transporte y distribución.
A nivel institucional, el consistorio reducirá su factura energética y avanzará en sus objetivos de neutralidad climática para 2030. Arquitectónicamente, la relevancia de este proyecto radica en la eficiencia del uso del suelo, ya que emplea infraestructuras existentes que ya están selladas por el asfalto, lo que evita la degradación de terrenos naturales o agrícolas.
Contexto. El proyecto se inscribe en la misión de la Comisión Europea de las «100 Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras de aquí a 2030» del que Zaragoza es integrante, lo que obliga a la capital maña a acelerar sus políticas de eficiencia energética y movilidad sostenible. Zaragoza ya tiene en su haber proyectos solares exitosos, como albergar el primer «barrio solar» del estado español.
Por otro lado, el marco normativo español (Real Decreto 244/2019) ha facilitado la expansión del autoconsumo colectivo mediante un mecanismo simplificado de compensación de la energía producida y no consumida instantáneamente por los pequeños autoconsumidores, lo que hace técnica y legalmente viable que por ejemplo el parking solar en Macanaz pueda dar energía a colegios u hogares cercanos. La normativa permite una instalación de hasta 5 MW con puntos de consumo hasta 5 km de distancia, lo que da más amplitud y flexibilidad. Esta seguridad jurídica ha permitido que Zaragoza sea una de las ciudades más ambiciosas en el despliegue de fotovoltaica urbana en España.
Cómo lo hacen. Mediante una colaboración público – privada donde la ciudad únicamente pone el suelo. El proyecto fue adjudicado en enero de 2025 a Repsol, que lo ejecuta a través de Solar360, una joint venture de la compañía energética y Telefónica España especializada en autoconsumo fotovoltaico. La inversión es de 5,66 millones de euros y corre a cargo de la empresa: el Ayuntamiento no paga nada ni por la instalación ni por el mantenimiento.
A cambio, Repsol explota el servicio durante 25 años y abona al consistorio un canon fijo de 6.000 euros anuales por cada uno de los cuatro aparcamientos, más un porcentaje de la energía generada en especie: el 10% en tres de los lotes y el 4% en el cuarto.
Sí, pero. La obra obliga a talar unos 38 árboles en los dos primeros lotes, que serán compensados con 55 nuevos árboles de calibre 16/18 (no es un plantón, pero tampoco un árbol adulto) y una aportación de 23.990 euros. El problema es que no sustituyen a un árbol adulto y sus funciones (sombra, regulación hídrica, minimizar el efecto de isla de calor), algo para lo que necesitarán décadas
Por otro lado, según la Fundación Renovables, este tipo de instalaciones se amortiza en un periodo de cuatro a ocho años. Con una concesión de 25 años, Repsol recuperará su inversión en menos de un tercio del plazo concedido, lo que plantea cuestiones razonables sobre si el canon que recibe el Ayuntamiento es proporcional al beneficio que obtiene la empresa. Cuando el proyecto esté operativo y conozcamos datos reales de producción y hogares adheridas, sabremos la respuesta.
Portada | Zaragoza y Pedro Sanz