El 18 de mayo, Bizum activará el pago en tiendas físicas mediante NFC: acercas el móvil al datáfono y listo, igual que con Apple Pay o Google Pay. Sin PIN, sin tarjeta y sin efectivo. Una plataforma con 31 millones de usuarios en España da el salto que la convierte en competidora directa de Visa y Mastercard en el punto de venta físico.
El problema es que ese salto lo quieren dar la banca y los comercios. El consumidor, de momento, no tiene ninguna razón de peso para moverse.
Por qué es importante. Durante diez años, Bizum solo ha generado costes para la banca, que ha invertido mucho dinero en crearlo y mantenerlo. El salto al comercio físico cambia esa ecuación: los comercios pagarán una comisión por cada transacción, como ya hacen con las tarjetas, pero previsiblemente más baja al desaparecer los intermediarios internacionales. Ahí está el negocio que la banca española lleva una década esperando. Y los comercios también salen ganando: cobran al instante, frente a las 24-48 horas de la liquidación tradicional por tarjeta.
El usuario, en cambio, paga exactamente igual que antes. Solo que con otro entorno.
En detalle. El gesto será idéntico al de hoy con tarjeta contactless: acercas el móvil al datáfono y en segundos está hecho. El usuario podrá hacerlo desde la app de su banco (que incorporará la funcionalidad) o desde Bizum Pay, una cartera digital nueva disponible en Android e iOS que funciona de forma similar a Apple Pay o Google Pay.
La diferencia respecto a pagar con una tarjeta virtual en la wallet es que el dinero viaja como una transferencia instantánea de cuenta a cuenta. Algunos detalles:
- Los comercios no tendrán que cambiar de datáfono: bastará con actualizar el software del terminal.
- Bizum Pay permitirá añadir una tarjeta bancaria como método de respaldo: si el pago falla, el sistema cambia automáticamente sin que tengas que volver a pasar el móvil.
La gran pregunta. ¿Por qué iba a cambiar de hábito alguien que ya paga sin ninguna molestia con su tarjeta, o con Apple Pay, o con Google Pay? La inercia es el enemigo silencioso de cualquier nuevo método de pago. Y en este caso es enorme.
La respuesta más lógica son los incentivos: cashbacks, descuentos en establecimientos concretos, o cualquier mecanismo que haga sentir al usuario que le sale a cuenta el cambio.
Los datos del ecommerce apuntan en esa dirección: cuando Bizum eliminó la fricción de introducir los datos de tarjeta en las tiendas online, los usuarios lo adoptaron rápido y hoy es el segundo método de pago favorito para comprar por internet, con una cuota del 20-30% (que no está mal, pero que tampoco es para tirar cohetes). El equivalente en el mundo físico está por llegar.
Sí, pero. El 18 de mayo no será el gran lanzamiento que sugiere la fecha. CaixaBank, Sabadell y Bankinter irán en la primera ola, Santander retrasará su incorporación al otoño. El despliegue masivo, con campaña incluida, se espera para septiembre u octubre. Y que Mercadona ya esté negociando comisiones ventajosas antes de que el servicio arranque dice mucho de dónde se va a librar de verdad esta batalla.
Profundiza. Lo que está en juego va más allá de España. Bizum negocia con plataformas equivalentes de Italia, Portugal y los países nórdicos para construir un sistema de pagos europeo que podría alcanzar a más de 130 millones de ciudadanos. El modelo de negocio que fije en las tiendas españolas este año será la plantilla sobre la que se levante ese proyecto continental.
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