Home technologyEl problema de los aerogeneradores XXL no es el viento, es dónde guardarlos: la odisea de Asturias para liderar la eólica marina

El problema de los aerogeneradores XXL no es el viento, es dónde guardarlos: la odisea de Asturias para liderar la eólica marina

by markoflorentino@icloud.com


Durante mucho tiempo se ha pensado que el mayor desafío de la energía eólica offshore (marina) estaba en alta mar. Sin embargo, el verdadero reto no es domar el viento o las olas, sino fabricar, almacenar y mover gigantes de acero en tierra firme. Para que un aerogenerador flote en el Cantábrico o en el Mar del Norte, primero necesita nacer en un «puerto-fábrica».

En corto. Bajo esta premisa, la Autoridad Portuaria de Avilés (APA) acaba de dar un golpe sobre la mesa en el WindEurope Annual Event 2026, la cumbre de referencia celebrada recientemente en Madrid. Tal y como informan los medios locales, la delegación asturiana ha acudido con un objetivo claro: consolidar su puerto como un nodo industrial indiscutible en la cadena de valor eólica europea.

No se trata de declaraciones de intenciones vacías. Los directivos de la APA, Ramón Muñoz-Calero y Manuel Echeverría, aprovecharon el foro para mantener reuniones estratégicas con gigantes de la fabricación de turbinas, torres y cables, como Taihan Cable, Prysmian y ArcelorMittal, además de ingenierías globales del calibre de Ramboll, DNV y OHLA SATO. Avilés ya no quiere ser solo un lugar de paso para las mercancías; su meta es convertirse en la zona cero donde la eólica offshore toma forma antes de zarpar.

La guerra por el espacio. Pero querer ser un gigante implica lidiar con problemas de gigantes. Fabricar para la eólica marina exige manipular cimentaciones y «monopiles» que pueden alcanzar los 120 metros de longitud, 12 de diámetro y 2.500 toneladas de peso. Este gigantismo genera una crisis logística inmediata: la falta de espacio. Mover y ensamblar estos enormes cilindros requiere de explanadas masivas y de infraestructuras ultra-resistentes. De hecho, según La Nueva España, no cualquier muelle sirve para este propósito; se necesitan características técnicas muy específicas capaces de soportar exigencias brutales, tanto en peso total como en peso por puntos de apoyo.

Para evitar que este cuello de botella frene su expansión, Avilés está en plena ofensiva para ganar metros cuadrados. En declaraciones recogidas por Diario del Puerto, Muñoz-Calero ha sido tajante: «Formamos parte del ecosistema industrial y de innovación de Avilés y no sólo contribuimos a una mayor industrialización, sino que estamos en condiciones de impulsarla». La solución del puerto pasa por dos grandes movimientos estratégicos: la adquisición del suelo industrial liberado por las antiguas Baterías de Cok de ArcelorMittal y el desarrollo de nuevas áreas de ampliación en El Estrellín.

El renacer del «hub» ibérico. En el marco de WindEurope, el presidente de Puertos del Estado, Gustavo Santana, destacó el potencial del país, recordando que España cuenta con 46 puertos de interés general, una red idónea para el despliegue renovable. El Gobierno tiene sobre la mesa ayudas inminentes: 212 millones de euros del programa Port EOL-Mar del IDAE para adaptar muelles y calados, además de un plan ‘Horizonte 2030’ que inyectará más de 1.000 millones de euros en sostenibilidad.

El músculo demostrado de Avilés. Si Avilés levanta la mano para pedir fondos e inversiones, lo hace amparado por su currículum. La apuesta del enclave avilesino no es una promesa a futuro, sino una realidad forjada a base de acero y toneladas. Según los datos aportados por medios locales, la trayectoria del puerto es abrumadora: desde enero de 2012, han embarcado más de 18.000 piezas para una treintena de proyectos de parques eólicos terrestres y marinos. Este crecimiento ha estado impulsado, en gran medida, por el éxito de la empresa local Windar Renovables. El clímax de esta actividad se vivió en 2022, cuando el puerto batió su récord absoluto moviendo 140.000 toneladas en tráficos eólicos en un solo año.

El salvavidas asiático, Lo que está ocurriendo en los muelles asturianos trasciende lo local; es una cuestión de geopolítica industrial. Durante décadas, Occidente vivió bajo el espejismo de que el futuro estaba solo en el software, abandonando la industria pesada. Ahora, Europa se ha dado un «baño de realidad»: la soberanía energética depende, en última instancia, de saber fundir metal.

Esta revolución abarca toda la costa asturiana. A pocos kilómetros de Avilés, en el puerto gijonés de El Musel, China ha visto su oportunidad. El desembarco del gigante asiático Dajin Offshore —que se ha aliado con el grupo asturiano Zima para levantar una planta— demuestra que la tecnología y el músculo financiero oriental pueden ser el balón de oxígeno que la industria auxiliar asturiana necesita para volver a liderar. No en vano, el país asiático construye hoy el 74% de la energía renovable del planeta.

El reloj industrial contra el reloj burocrático. Asturias, que lleva tres décadas tratando de digerir la reconversión minera y siderúrgica, tiene ante sí la oportunidad histórica de abandonar su rol de simple «cantera» para convertirse en un centro de alto valor añadido. La eólica marina promete reindustrialización, empleo altamente cualificado y un papel protagonista en la economía verde europea.

Sin embargo, el éxito de esta transformación no se medirá únicamente por las intenciones políticas o los memorandos firmados en los despachos. La verdadera prueba de fuego está en la agilidad institucional y la gestión del territorio. La demanda internacional está ahí y los barcos de carga ya esperan en la costa. Ahora, el único interrogante es si la burocracia será lo suficientemente rápida para asegurar que, en los muelles de Asturias, quede espacio y fuerza suficiente para sostener todo el peso del futuro energético de Europa.

Imagen | Puerto de Avilés

Xataka | Asturias lleva tres décadas digiriendo la reconversión. Ahora China quiere devolverle a la senda de la industrialización



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