Hace unas semanas, Ferrari lanzaba una bomba de relojería con su primer coche eléctrico, Luce. El coche ha dado para hablar largo y tendido, y ha generado todo tipo de opiniones. También es un vehículo que nos da pistas acerca del rumbo que quiere tomar la marca en esta etapa de transición que estamos cruzando. Pero no es la única, pues si buceamos en el intrincado mundo de las patentes, Ferrari tiene registradas unas cuentas que levantarían alguna que otra ampolla.
Una de sus últimas patentes registradas en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) la comparte el medio CarBuzz, en la que se describe un sistema de paneles fotovoltaicos que se despliegan desde el techo del vehículo cuando está aparcado. No es un techo solar al uso y tiene peculiaridades que merecen la pena comentar.
Qué hay en la patente. El documento describe un panel fotovoltaico enrollable alojado en una cavidad dentro del techo del coche. Cuando el vehículo se detiene y apaga, el panel puede extraerse a través de una ranura para cubrirlo. Según los dibujos técnicos de la patente, hay dos posiciones posibles: uno de los paneles se despliega hacia delante, sobre el parabrisas, generando sombra en el habitáculo; otro lo hace desde la parte trasera, bajo la luneta, orientado en ángulo para captar mejor la luz solar. El mecanismo usa un elemento en forma de U y dos varillas de apoyo para extender el panel desde su rodillo.
Por qué lo hace así y no de otra forma. La solución puede parecer complicada (y lo es) comparada con simplemente integrar celdas solares en el techo, como ya hacen algunos fabricantes. Pero Ferrari parece tener sus razones. Primero, un panel enrollable que solo se activa al aparcar permite usar una superficie fotovoltaica mayor de la que cabría en el techo fijo. Además, la patente menciona explícitamente el doble propósito del sistema, que es cargar la batería y reducir la temperatura interior del habitáculo cuando el coche está al sol.
Junto a ello, en la patente se señala que el sistema incluye sensores y datos meteorológicos para automatizar cuándo se despliega o recoge.
Limitaciones. Un panel solar que solo funciona cuando el coche está parado y al sol tiene un recorrido muy limitado en la vida real. Al final la eficiencia de estos sistemas depende mucho de las condiciones climáticas, la orientación del vehículo y el tiempo de exposición. No se trata de un lugar fijo y con gran espacio que permita contrarrestar esas pérdidas de eficiencia, como sí ocurre en una instalación fotovoltaica que podamos integrar en una casa.
CarBuzz menciona el caso de Hyundai, que lleva años estudiando esta tecnología y que integra en algunos de sus vehículos de prueba. La firma declaraba que su techo solar puede reponer entre un 30 % y un 60 % de la batería al día en condiciones ideales, lo que para un coche con más de 300 kilómetros de autonomía podría cubrir el trayecto medio al trabajo. Pero esas «condiciones ideales» son la excepción, no la norma.
Lo que dice de Ferrari. Tal y como hemos mencionado antes, la patente aparece en un momento muy concreto, pues Ferrari acaba de lanzar el Luce, su primer coche totalmente eléctrico, concebido como un vehículo para el día a día y no solo como un deportivo de uso ocasional. Tiene sentido que la marca empiece a explorar formas de gestionar la autonomía y la carga de maneras distintas a las convencionales.
Por otro lado, tal y como señala CarBuzz, añadir peso y complejidad al techo va en contra de la filosofía histórica de Ferrari, centrada en el manejo puro y el diseño limpio. Son ideas con las que la marca tendrá que jugar para aclarar sus prioridades en los próximos años. No obstante, cabe destacar que, por el momento, solo es una patente, no un anuncio de producto. Ferrari, al igual que muchas otras compañías, registra ideas técnicas sin que eso implique necesariamente que vayan a llegar a un coche de serie.
Imagen de portada | Matt Antonioli y Ferrari

