Bad Bunny no solo llenó el Metropolitanol también disparó el consumo en Madrid. Según datos de Revolut, el gasto de sus clientes aumentó un 75% durante los días de concierto del artista puertorriqueño, con subidas muy marcadas en viajes, restauración y ocio nocturno.
La visita de Bad Bunny a Madrid con su gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour dejó un impacto económico que fue mucho más allá del propio estadio.
Revolut señala que el gasto en la capital durante las fechas de los conciertos creció cerca de un 75% frente al mismo periodo del año anterior, una subida que evidencia cómo los grandes eventos musicales se convierten en motores de movilidad, alojamiento y consumo urbano.


El mayor empuje llegó desde la categoría de viajes, que incluye tanto desplazamientos como alojamiento, y que registró un aumento del 71% respecto a 2025.
A esa partida le siguieron la restauración, con una subida del 72%, y el ocio nocturno, que avanzó cerca de un 64%. El patrón confirma que la huella económica de este tipo de giras se reparte entre hotelería, transporte, bares y ocio, beneficiando a varios sectores de forma simultánea.
Aunque los españoles concentraron la mayor parte del gasto, el fenómeno Bad Bunny también atrajo un volumen importante de público extranjero.
Entre los visitantes internacionales, ingleses, franceses e italianos fueron los que más dinero desembolsaron en la capital durante los conciertos, lo que apunta a un efecto llamada que trasciende el mercado nacional y que refuerza el posicionamiento de Madrid como destino de ocio musical europeo.
La tendencia, además, no se limita a la capital española. Revolut considera que este patrón se repetirá ahora que la gira continúa por el resto de Europa, donde el artista seguirá movilizando a miles de seguidores dispuestos a viajar, reservar alojamiento y gastar en torno al evento.
Ese comportamiento confirma el valor de las grandes giras como palanca de consumo transfronterizo y turismo urbano
Los que más gastan
En el plano demográfico, la franja de edad de entre 25 y 34 años fue la que registró el mayor nivel de gasto durante las fechas del concierto.
Se trata de un grupo que combina a los últimos mileniales con los primeros miembros de la Generación Z, y que aparece como el público más activo en este tipo de experiencias musicales de gran formato.
Muy cerca quedaron los millennials más veteranos, de entre 35 y 44 años, lo que refuerza la idea de que el poder de consumo se concentra en adultos jóvenes con capacidad de desplazamiento y compra inmediata.
Para Revolut, estos datos validan su apuesta por integrar servicios financieros digitales en el ocio y los viajes.
Ignacio Zunzunegui, responsable de crecimiento para Europa del Sur, Latinoamérica y EE.UU., destaca que los grandes eventos culturales actúan como motores económicos y de movilidad internacional, al tiempo que impulsan soluciones de pago ágiles, sin fronteras y pensadas para dividir gastos o pagar con el móvil.