Home technologyGeneramos electricidad casi gratis, te la cobramos a precio europeo: la radiografía de los impuestos y peajes en España

Generamos electricidad casi gratis, te la cobramos a precio europeo: la radiografía de los impuestos y peajes en España

by markoflorentino@icloud.com


Aunque suene a ciencia ficción que el mercado eléctrico español haya llegado a pagar por consumir energía, marcando un récord histórico de -10 euros por megavatio hora (MWh) un domingo a las tres de la tarde, la realidad que llega a los buzones es muy distinta. 

España presume hoy de tener la electricidad mayorista más barata de Europa, superando a potencias como Alemania o Francia, pero, paradójicamente, los hogares acaban asumiendo un recibo que se sitúa por encima de la media de la Unión Europea. La gran paradoja que frustra al ciudadano es evidente: ¿cómo es posible generar luz casi gratis y terminar pagándola a precio de lujo europeo?

La revolución silenciosa. Para entender el milagro del mercado mayorista, hay que mirar los datos a fondo. Como detalla el analista Jan Rosenow en su reciente informe, España no se ha limitado a añadir paneles solares y molinos de viento sobre una base de combustibles fósiles, sino que los ha sustituido. El punto de inflexión fue el año 2022, cuando la suma de la energía eólica y solar generó más electricidad que todas las fuentes fósiles combinadas.

El secreto de este desplome de precios reside en cómo funciona el mercado eléctrico europeo, donde la última tecnología que entra para cubrir la demanda (normalmente la más cara) es la que marca el precio para todas las demás. Durante la última década, ese papel lo jugaba el gas. Sin embargo, las renovables han empujado al gas fuera de la ecuación: en 2022, el gas marcaba el precio el 55% de las horas, mientras que en los primeros cuatro meses de 2026, esa cifra se ha desplomado a un mero 9%.

El resultado es demoledor: en el arranque de 2026, el precio medio mayorista en España fue de apenas 44 €/MWh. En ese mismo periodo, Italia pagaba 127€, Alemania 96€ y el Reino Unido 103€.

La gran pregunta: ¿por qué no lo notamos más? La respuesta corta es que el precio de la energía es solo un ingrediente del pastel. Según desgrana Rosenow, el coste mayorista de la energía representa únicamente un 41% de una factura doméstica típica española. El resto es una suma de peajes de red (23%), IVA (17%), cargos del sistema (10%), impuestos eléctricos y márgenes comerciales. La energía al por mayor más barata es una condición necesaria para que las facturas bajen, pero no es suficiente.

A este cóctel impositivo se suma un problema de comportamiento del consumidor. Según explica el experto Joaquín Coronado en una reciente publicación en LinkedIn, la demanda nacional es prácticamente «inelástica». Analizando un tramo horario donde la luz costaba unos irrisorios 0,51€/MWh, Coronado observó que no había demanda española adicional dispuesta a aprovechar esa ganga. Los consumidores son price-takers pasivos. Y aquí viene el giro: como nosotros no consumimos ese exceso de energía barata, lo acaban comprando agentes franceses y portugueses para exportarlo, lo que paradójicamente arrastra nuestro mercado al alza mediante el acoplamiento europeo.

El impacto desigual. Esta dinámica de mercado no afecta a todos por igual, dejando una transición hacia la siguiente idea mucho más clara: hay ganadores evidentes y hogares en tensión. Por un lado, la gran industria electrointensiva española está viviendo un momento dulce. Según datos de la asociación AEGE, al pagar la luz a 66,50 €/MWh frente a los casi 68 €/MWh de la poderosa industria alemana, han logrado un sorpasso competitivo vital. Para las familias, el Gobierno mantiene activo un «escudo fiscal» (con el IVA reducido al 10% y el impuesto eléctrico al 0,5%) que maquilla el golpe de los peajes.

Pero hay nubarrones normativos. La Comisión Europea ha puesto en la diana la tarifa regulada española (el PVPC), a la que están acogidos casi un 30% de los hogares. Bruselas exige desmantelarla progresivamente para empujar a los consumidores al mercado libre, argumentando que las tarifas intervenidas desincentivan el ahorro y la competencia. El Gobierno español, por su parte, se resiste a eliminarla, defendiendo que es un colchón de seguridad indispensable y el requisito principal para acceder al bono social que protege a los más vulnerables.

El espejismo del verano. Los expertos coinciden en que no debemos confiarnos. El actual chollo primaveral tiene fecha de caducidad. Cuando llegue el verano, las altas temperaturas restarán eficiencia a los paneles solares, los aires acondicionados dispararán la demanda y, con toda probabilidad, el caro gas tendrá que volver a encenderse para evitar apagones, impulsando los precios de nuevo hacia arriba.

Además, la revolución verde tiene una «factura en la sombra». Rosenow subraya que, aunque la energía es más barata, mantener el sistema estable ahora cuesta más. España tiene que pagar más por servicios de balance, soporte de voltaje y nuevas infraestructuras de transmisión para llevar la energía solar y eólica desde donde se genera hasta donde se consume. Y esos costes, irremediablemente, acaban trasladándose al consumidor a través de los cargos del sistema.

La solución a este cuello de botella la apunta el propio Joaquín Coronado: el sistema necesita a gritos nuevas cargas diseñadas para arbitrar el precio. Hablamos de baterías, almacenamiento térmico industrial y nuevos bombeos hidráulicos. Es decir, cada megavatio que logremos almacenar cuando la luz esté a cero euros será un megavatio renovable que no tiraremos a la basura, estabilizando así el precio para todos.

El éxito incompleto. España ha logrado una proeza estructural indiscutible. Nos hemos convertido en un pionero europeo, desacoplando en gran medida nuestros precios de la volatilidad internacional del gas y ganando una valiosísima independencia energética que ahora se mide en euros por megavatio hora.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la transición energética no termina en los paneles solares. Mientras la estructura de peajes, redes e impuestos siga pesando casi un 60% en el recibo final de las familias, el sueño europeo de la luz a coste cero seguirá siendo, para el consumidor medio, una cifra espectacular que solo existe en las pantallas de los mercados financieros. Generamos casi gratis, pero el laberinto hasta el enchufe nos sigue costando a precio europeo.

Imagen | Unsplash

Xataka | Mientras Europa entra en pánico por el precio de la luz, en España está pasando justo lo contrario



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