Adaptarse a la ciudad existente – Las ciudades crecen constantemente; nuevos barrios y suburbios se extienden por el territorio. Los ciudadanos tienen que desplazarse cada vez más lejos para llegar a su lugar de trabajo. Las nuevas construcciones requieren un importante gasto energético e, incluso, generan muchos contaminantes. Lo más oportuno y coherente es habitar en lo existente, incluso para invertir un costo menor.