TSK Electrónica y Electricidad da el salto al mercado el próximo 13 de mayo. La compañía asturiana ha registrado su folleto en la CNMV para debutar en bolsa con una oferta dirigida a inversores institucionales y una valoración implícita que podría rondar los 600 millones de euros.
La operación contempla una ampliación de capital de aproximadamente 150 millones de euros, con un rango de precios de entre 4,45 y 5,05 euros por acción, lo que marcará el punto de partida de la compañía en el Mercado Continuo, donde prevé empezar a cotizar el próximo 13 de mayo bajo el ticker “TSK”.
Reforzar el balance y crecer en renovables, objetivos de TSK
Conocida por participar en el proyecto del césped retráctil del Real Madrid, la salida a bolsa responde a la intención de reforzar el balance y financiar el crecimiento, especialmente en el sector renovable.
La compañía destinará los fondos captados a impulsar su expansión orgánica, mejorar su estructura financiera y ganar flexibilidad en el acceso a financiación.
Según recoge el folleto, la operación busca “reforzar el capital y mejorar los ratios de apalancamiento”, además de facilitar un mayor acceso a los mercados de capitales en el futuro.
El debut bursátil también persigue elevar el perfil institucional del grupo, mejorar su visibilidad y reforzar su gobierno corporativo.
Ingresos superiores a los 1.000M€
TSK es una compañía especializada en ingeniería, construcción y desarrollo de proyectos industriales y energéticos, con especial foco en infraestructuras vinculadas a la transición energética.
Su actividad abarca desde el diseño hasta la ejecución de proyectos llave en mano, incluyendo plantas energéticas, instalaciones industriales y proyectos medioambientales.
En 2025, el grupo alcanzó unos ingresos de más de 1.035 millones de euros, con un ebitda cercano a los 100 millones y un beneficio neto de 33,4 millones, lo que refleja una mejora significativa respecto a ejercicios anteriores.
Sin dividendo a corto plazo
Antes de la operación, la compañía está controlada por su presidente, Sabino García Vallina, con más del 84% del capital. Tras la salida a bolsa, el free float se situará en torno al 27%, pudiendo acercarse al 30% si se ejecuta la opción de sobreasignación.
Esto permitirá dar entrada a inversores institucionales y avanzar hacia una estructura accionarial más diversificada.
Uno de los puntos clave para el inversor es la política de remuneración. TSK no prevé repartir dividendo en los próximos tres años, ya que priorizará el crecimiento y la consolidación financiera.
La compañía deja la puerta abierta a establecer una política de dividendos más adelante, en función de la evolución del negocio y sus necesidades de financiación.
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