Home technologyLondres tiene un problema con los Ferrari y Lamborghini extranjeros que aparcan donde les da la gana: el 99% de las multas no se pagan

Londres tiene un problema con los Ferrari y Lamborghini extranjeros que aparcan donde les da la gana: el 99% de las multas no se pagan

by markoflorentino@icloud.com


Cada verano, los barrios más ricos de Londres se llenan de Ferrari, Lamborghini, McLaren, Rolls-Royce y otros coches llegados desde Oriente Medio junto a propietarios que huyen del calor del Golfo. El espectáculo tiene una consecuencia menos glamurosa: muchos aparcan en zonas prohibidas, acumulan sanciones y regresan a sus países sin pagarlas. 

Los datos de Westminster muestran hasta qué punto el sistema hace aguas.

Aparcar en zona prohibida. Contaba el Wall Street Journal que en las calles más exclusivas de Londres se ha vuelto habitual encontrar Ferrari, Lamborghini o McLaren con matrículas de Oriente Medio estacionados en zonas de carga, paradas de autobús, carriles reservados o sobre las características dobles líneas amarillas que prohíben aparcar. 

El problema no es únicamente que sus propietarios infrinjan las normas, sino conseguir cobrarles después: Westminster intentó recaudar 13.423 multas impuestas entre 2018 y 2022 a vehículos matriculados en Emiratos Árabes Unidos y solamente el 1% terminó pagando. Hace años, los ayuntamientos londinenses ya calculaban que los coches extranjeros dejaban entre 8 y 12 millones de libras anuales en multas de aparcamiento y otras deudas sin cobrar.

El epicentro está alrededor de Harrods. El problema se hace especialmente visible alrededor de Harrods y los barrios de lujo, donde abundan los coches de alta gama pero escasean los aparcamientos subterráneos. Rolls-Royce y Bentley tienen que buscar hueco en las mismas calles que cualquier utilitario y, cuando no lo encuentran, algunos conductores recurren directamente a lugares prohibidos, aunque las multas en la zona pueden situarse entre unos 150 y 215 dólares

El Journal relata el caso de un Ferrari Purosangue de 400.000 dólares con matrícula catarí aparcado frente a Harrods con una sanción recién colocada en el parabrisas: su conductor aseguró que pensaba pagarla antes de marcharse acelerando con el papel todavía bajo el limpiaparabrisas.

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Llevar en avión un Lamborghini. La presencia de estos vehículos responde a un fenómeno estacional conocido en las zonas más adineradas de la capital británica: durante el verano, propietarios del Golfo escapan de las temperaturas extremas de sus países y trasladan consigo sus propios superdeportivos. 

Transportar un coche desde Oriente Medio por avión cuesta alrededor de 25.000 libras (unos 34.000 dólares) por trayecto, según la empresa británica ShipMyCar, que asegura recibir clientes recurrentes todos los años. En ocasiones, cuando los vehículos emprenden el viaje de vuelta, los propios transportistas encuentran dentro las multas acumuladas durante su estancia en Reino Unido.

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Capital de las multas. La desproporción aparece con claridad en las estadísticas municipales: solo en 2025, los vehículos con matrícula de Qatar acumularon 2.570 multas en Westminster, más que los procedentes de cualquier otro país extranjero. Cuatro estados del Golfo concentraron conjuntamente el 41% de todas las sanciones impuestas allí a vehículos extranjeros, pese a encontrarse a unos 6.400 kilómetros de Londres. 

De hecho, los taxistas de la ciudad denuncian que algunos de esos coches ocupan incluso zonas reservadas para taxis o bloquean carriles, hasta el punto de que algunos conductores londinenses han empezado a fotografiar sistemáticamente las infracciones.

El verdadero agujero está en la frontera. Cuando el propietario de un vehículo británico recibe una sanción, las autoridades pueden identificarlo y reclamar el dinero, pero con muchas matrículas extranjeras el procedimiento se complica enormemente. Los gobiernos de países de fuera de Europa generalmente no facilitan a Reino Unido la dirección postal del conductor, lo que dificulta perseguir la deuda una vez que el coche ha abandonado el país.

Westminster sostiene que aplica las mismas normas a todos, pero tampoco ha explicado por qué no recurre con mayor frecuencia a inmovilizar o retirar vehículos reincidentes. El problema lleva décadas identificado: ya en 2009, un representante de los ayuntamientos londinenses resumió ante el Parlamento británico que, en la práctica, los vehículos matriculados en el extranjero eran prácticamente “inmunes” a la aplicación efectiva de determinadas sanciones de aparcamiento, tráfico y tasa de congestión.

Imagen | Loco Steve, Cars Of Berkshi, mangopulp2008

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