Home technologyLos Ángeles lleva una década pintando sus calles de blanco para combatir el calor. No es la mejor idea

Los Ángeles lleva una década pintando sus calles de blanco para combatir el calor. No es la mejor idea

by markoflorentino@icloud.com


Los paisajes no son casuales, aunque lo parecen. Los pueblos blancos de Andalucía son un buen ejemplo de ello. El encalado de las casas se priorizó como una manera de mantener alejadas a las enfermedades (especialmente con las epidemias del siglo XIX). O, al menos, dificultar su propagación. 

Pero el encalado daba otra ventaja: el blanco. Con el blanco, el calor se refleja y el interior de las casas está más fresco. ¿Seguro? No del todo. Y es que, como cuenta mi compañero Miguel Jorge, encalar las casas por dentro también permitía reducir la humedad en el interior por lo que se reducía el bochorno secando el ambiente y manteniendo una temperatura más estable. 

Es decir, desde hace siglos y siglos (porque esto ya lo aplicaban los romanos) se hizo palpable que encalar las casas daba un buen resultado aunque no se tuviera muy claro entonces por qué. Luego se puso el foco en el blanco y en cómo refleja la luz del sol pero con las pinturas modernas, que sellan la pared, se ha observado que en lo que al clima se refiere no basta con pintar las paredes de blanco porque la actuación exigía un trabajo integral. 

Cuento todo esto para explicar que alguien, en algún momento, probó a encalar las casas y comprobó el buen resultado que daba. El paisaje no es casual, el paisaje es el fruto de probaturas que terminan por dar buen resultado. 

Hace una década, alguien en Los Ángeles tuvo la misma idea. ¿Por qué no pintar el asfalto de blanco para combatir el calor? Y, al menos de momento, la idea no se ha extendido demasiado.  

Contra el calor, asfalto blanco

Sonríen con suficiencia mis amigos cuando les explico que en mi pueblo de Extremadura a 42ºC hace menos calor que en Madrid cuando el termómetro marca unos grados menos. Sonrío con suficiencia yo cuando quiero dormir por la noche. 

Y es que no estoy loco. O no, al menos, completamente. Lo que sucede es lo que se conoce como el efecto «isla de calor». Este fenómeno es el que explica que el calor en el centro de una ciudad sea mayor que en los espacios que tiene a su alrededor. El asfalto y su capacidad para retener calor es uno de los grandes motivos que explican que algunos estudios señalen que la media de temperatura en Valencia es superior 4,1ºC a la que hay a las afueras. O que recogieran diferencias de hasta 11ºC en algunas ciudades. En este otro llegaron a elevar la temperatura a 12ºC

La alta densidad de población que dispara el uso de los aires acondicionados y de los coches, los altos edificios y el asfalto, que retiene el calor, explican por qué atendiendo a puramente a la temperatura que marca el termómetro, sea más complicado dormir en una gran ciudad que en el campo. 

Una solución que llevan ya una década probando en Los Ángeles es pintar de blanco el asfalto. El motivo no es casual. La ciudad cuenta con todos los alicientes para ser una de las mayores islas de calor del planeta. Calor sofocante, alta densidad de población, un downtown altísimo y coches. Muchos coches. Coches que necesitan de enormes calles. 

Por eso empezaron el proyecto CoolSeal, un intento por rebajar la temperatura del asfalto y, por tanto, del ambiente. Objetivo: reducirlo en 3ºC en los siguientes tres años. Hoy, una mitad de ese plazo ya se ha cumplido. Para ello, aplicaron y siguen aplicando un revestimiento especial para las calles que se utilizaba para esconder pistas de aterrizaje de aviones ya que pasan desapercibidos a los sensores infrarrojos. 

«El área cubierta por CoolSeal está 5 grados más fría que las áreas de asfalto negro del mismo aparcamiento», explicaban entonces desde el Ayuntamiento. El mismo sistema se ha estado utilizando en los tejados para rebajar el calor acumulado en las azoteas. ¿Qué han hecho los romanos por nosotros?

Cuando tratamos este tema hace ya casi una década, mi compañero Javier Jiménez dejaba entrever algunos de los grandes retos por delante: el dinero. Y es que en CBS apenas un año después hacían hincapié en el mismo asunto. Repintar una milla (1.609 metros) suponía un gasto de 40.000 dólares (unos 53.170 dólares en 2026). Las calles de la ciudad se extienden a lo largo de unas 23.000 millas, según los datos del propio Ayuntamiento. Es decir, pintar todo el asfalto de la ciudad supondría un gasto cercano a 1.300 millones de dólares

El sistema, explican en The Conversation, es eficaz. De hecho, puede llegar a ser demasiado eficaz. Señalan en ese mismo artículo que no es interesante implementar este pavimento en todas las calles de la ciudad ya que en las calles estrechas de edificios altos apenas llega sol al asfalto y al inversión sería muy poco eficaz. Y el problema puede ser mayor. 

Explican que reflejar la luz del sol supone que ese calor se dirige a otras zonas. Y cuando esas zonas son edificios de viviendas, la temperatura aumenta en los mismos y las ventajas se pierden. Señalan, por ejemplo, que efectivamente la temperatura en el asfalto es más baja pero no así en las aceras por efecto mismo del recubrimiento claro. Y si buen algunas personas señalaban a Los Angeles Times que notaban la diferencia, otras aseguraban no ser conscientes de que la temperatura había bajado. 

En Urbanomy defienden una posición similar. Ponían el foco en Lyon (Francia) donde se probó algo similar y terminó por desecharse la idea porque la inversión que hay que realizar es enorme y la ventaja es muy poco significativa. Se explicaba que las reformas tienen que ser integrales y que más vale plantar árboles en las calles que implementar este «asfalto frío». Lo mismo explicaba Cory Dakota Setter en Medium. Por cierto, en The Conversation, además, explicaban que para producir este producto se generan más emisiones de efecto invernadero que con el asfalto corriente. 

Los resultados, por tanto, están siendo limitados en lo que a eficacia se refiere. No es casual, por tanto, que sigamos buscando nuevos tipos de asfalto con los que reducir la temperatura de nuestras ciudades. Porque nos guste o no, siguen siendo islas de calor insoportables con la llegada del verano

Foto | CoolSeal

En Xataka | Más calor y más contaminación: el impacto del asfalto en las ciudades cuando llega el verano 



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