La estrategia de OpenAI en el ámbito del desarrollo de sus propios aceleradores para inteligencia artificial (IA) es muy ambiciosa. Aunque sabemos desde hace más de un año que este laboratorio estaba diseñando su propio chip para inferencia, la presentación oficial de Jalapeño llegó a finales del pasado mes de agosto. Y lo hizo con una apuesta contundente bajo el brazo: OpenAI quiere reducir su dependencia de las GPU de Nvidia.
No obstante, la firma liderada por Sam Altman no está recorriendo este camino sola. El diseño de Jalapeño lo ha llevado a cabo de la mano de Broadcom, y de producirlo se encargará TSMC en alguno de sus nodos de vanguardia. OpenAI aún no ha confirmado qué tecnología de integración utilizará este fabricante de circuitos integrados taiwanés en su acelerador para inferencia, pero probablemente se tratará de alguno de los nodos de las familias de 2 o 3 nm.
Sea como sea, este es solo el principio de esta historia. OpenAI ya está hablando de la segunda y la tercera generación de Jalapeño. De hecho, la segunda está en desarrollo, y la tercera se encuentra en la fase de diseño preliminar. Lo interesante es que, según Reuters, Altman y sus colegas han llegado a un acuerdo con Samsung para que los ingenieros de ambas compañías trabajen juntos en el desarrollo de las próximas generaciones de aceleradores para IA de OpenAI.
Samsung, una pieza clave en el futuro hardware de OpenAI
Harrison Kim, el máximo responsable de OpenAI en Corea del Sur, ha declarado que una de las áreas en las que la colaboración de su compañía y Samsung más ha avanzado es, precisamente, la investigación y producción conjunta de chips para IA de próxima generación. Kim no ha explicado qué papel desempeñará exactamente Samsung en el desarrollo y la producción de las próximas generaciones de aceleradores de OpenAI, pero hay dos factores muy importantes que probablemente explican su contribución.
Con toda probabilidad OpenAI no puede competir con Nvidia o Apple por la prioridad de acceso a los nodos de vanguardia de TSMC
Por un lado, Samsung tiene en producción a gran escala nodos litográficos de vanguardia equiparables a los más avanzados de TSMC. Esta última compañía es «la campeona» de la industria de los semiconductores si nos ceñimos al rendimiento por oblea, pero su competidora surcoreana es una alternativa lógica.
Además, los directivos de TSMC han reconocido en varias ocasiones que sus líneas de producción no dan abasto, especialmente los nodos de vanguardia de 2 y 3 nm. Y en su cartera de clientes Nvidia y Apple tienen prioridad por la enorme producción sostenida durante años que han pactado con TSMC. Con toda probabilidad OpenAI, por muy ambicioso que sea su plan, no puede competir con Nvidia o Apple por la prioridad de acceso a los nodos de vanguardia de TSMC.
OpenAI no es en absoluto el único laboratorio de IA que quiere reducir su independencia de Nvidia. Anthropic ha estado explorando la posibilidad de comprar MatX por unos 7.000 millones de dólares, para desarrollar sus propios aceleradores para IA. Google tiene sus TPU (Tensor Processing Unit) 8t y 8i, ambas de última generación. Y Meta, su familia de aceleradores MTIA (Meta Training and Inference Accelerator), con el recién presentado MTIA 300 a la cabeza. La industria de la IA lo tiene claro: los aceleradores y las memorias son recursos estratégicos, y no tener su aprovisionamiento bien atado podría ser un error fatal.
Imagen | Samsung
Más información | Reuters
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