Home technologyPensábamos que Ozempic solo servía para adelgazar. Su último efecto secundario es un freno a la impulsividad violenta

Pensábamos que Ozempic solo servía para adelgazar. Su último efecto secundario es un freno a la impulsividad violenta

by markoflorentino@icloud.com


Si hay una familia de medicamentos que ha acaparado titulares en los últimos años, son los agonistas del receptor GLP-1, aunque seguramente te suenen más si decimos ‘Ozempic‘ o ‘Wegovy‘. Estos fármacos comenzaron revolucionando el tratamiento de la diabetes tipo 2, pero todo fue una forma muy eficaz de ‘tratar’ la obesidad. Pero poco después, los científicos empezaron a notar algo fascinante al ver que los pacientes decían que también perdían las ganas de beber alcohol, fumar o morderse las uñas.

Tras investigarlo. Un nuevo estudio ha llevado estos primeros indicios de la supresión de los impulsos un paso más allá, adentrándose en el terreno de la crimonología y han visto que puede ser una forma de reducir los crímenes violentos. 

Para llegar a este punto, los investigadores analizaron, a través de una encuesta, a 821 adultos que habían utilizado los fármacos GLP-1 en algún momento. Tras esto, el estudio analizó por separado a los usuarios actuales de estos medicamentos con los exusuarios para ver exactamente el efecto que puede tener el medicamento en puntos que van más allá del consumo de alimentos. 

Los resultados. Lo que encontraron, no es que el Ozempic «reduzca el crimen», sino algo mucho más sutil: en los usuarios actuales, la asociación entre los rasgos de impulsividad o el consumo de alcohol y la conducta violenta era significativamente más débil.

Es decir, el fármaco parece actuar como un amortiguador, ya que en una persona no medicada, una alta impulsividad sumada al consumo de alcohol suele ser un cóctel que facilita comportamientos agresivos, puesto que algo que está bastante demostrado es la relación entre el alcohol y la violencia. Pero en los pacientes bajo tratamiento con Ozempic, esa transición entre «sentir el impulso» y «ejecutar la acción violenta» parece estar atenuada, lo que podría evitar el paso a cometer un crimen de dolo. 

¿Por qué? Para entender por qué un fármaco metabólico podría tener efectos conductuales, hay que mirar al cerebro, puesto que los agonistas GLP-1 actúan sobre áreas cerebrales implicadas en el sistema de recompensa y la regulación del apetito.

El contexto clínico de este fenómeno está cada vez más documentado, puesto que un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en JAMA Psychiatry demostró que la semaglutida redujo la ansiedad por consumir y varias métricas de consumo en adultos con trastorno de alcoholismo. Este ensayo médico tiene un peso causal mucho mayor que el estudio criminológico y aporta una base clínica sólida al apuntar que los GLP-1 modulan nuestra relación con las sustancias y la gratificación inmediata. 

Con la violencia. Con todo esto podemos sacar en claro que, si por una parte se reduce el alcohol y por otra la impulsividad que se siente a la hora de pensar en cometer un crimen, indirectamente se están reduciendo dos de los principales catalizadores de la violencia. 

La letra pequeña. Con este tipo de hallazgos, es fácil caer en el sensacionalismo y pensar que estamos ante la píldora de ‘La Naranja Mecánica’. Sin embargo, hay que recalcar que el estudio publicado es de carácter observacional y transversal. Esto significa que se ha hecho una especie de ‘foto fija’ de la situación sin hacer un seguimiento sobre los participantes para ver cómo evoluciona su impulsividad con el paso del tiempo. 

Imágenes | David Trinks

En Xataka | Creíamos que Ozempic era solo para adelgazar. La ciencia está viendo que puede acabar con el alcoholismo



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