Renfe mantiene una guerra soterrada con Ouigo e Iryo. Más allá de los titulares y los cruces de declaraciones más o menos altisonantes, la compañía española y sus rivales pelean en todo tipo de terrenos. También fuera de las vías del tren y de las fuentes de negocio más evidentes.
Y aquí, el uso de los talleres, tiene mucho que decir.
¿Qué ha pasado? Renfe ha impedido el uso de sus talleres a Iryo para que la compañía realice el mantenimiento pesado de sus trenes. La información la trae El Economista y en ella se reseña que la empresa española ha rechazado el acceso de los italianos a sus instalaciones porque consideran que la actividad a realizar en ellas supera las obligaciones que tienen para con sus rivales.
En Xataka nos hemos puesto en contacto con ambas compañías pero cuando escribimos estas líneas no hemos obtenido una respuestas a nuestras preguntas.
Las obligaciones. Aunque las instalaciones son de Renfe, la compañía española tiene la obligación de permitir el acceso a sus talleres en puntos concretos de la geografía española para que Ouigo e Iryo realicen sus operaciones de mantenimiento. Sin embargo esta obligación se limita al mantenimiento ligero, conocido en el sector como mantenimiento «de nivel 1».
Ese baremo de qué entra dentro del mantenimiento «ligero» o «de nivel 1» y qué son intervenciones de mantenimiento «pesado» o «de nivel 2» son las que se han puesto en duda por parte de Renfe. La compañía lo tiene claro, Iryo quiere realizar operaciones de esta segunda categoría y ellos no tienen la obligación de dar acceso a sus talleres para este tipo de tareas.
La CNMC. Ante la negativa del acceso a los talleres, Iryo acudió a la CNMC para que mediara en el asunto. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia resolvió en marzo que Renfe tenía que dar acceso a Iryo a sus instalaciones donde empleados de Hitachi realizarían el servicio de mantenimiento de los trenes de Iryo.
Aunque Renfe, Iryo e Hitachi parecían haber llegado a un acuerdo para que esta última compañía (fabricante de los trenes de Iryo) realizara el mantenimiento en las instalaciones de Renfe, la empresa española señaló que ésta no podía llevarse a cabo porque la actividad de mantenimiento pesado relacionada con trenes de Renfe se había disparado y no quedaba espacio para dichas actuaciones.
Ante esta situación, Iryo pidió medidas provisionales a la CNMC para acceder a “un foso operativo en BMI La Sagra o, subsidiariamente, en BM Santa Catalina, en régimen de autoprestación, para la ejecución del mantenimiento pesado (R2) de los ETR 1000″. Un acceso que la CNMC resolvió darle.
Los motivos. La CNMC señaló en su resolución que denegar el acceso a los talleres a Iryo daña directamente los planes empresariales que la misma tiene para nuestro país ya que obligaría a llevar los trenes a Italia para pasar dicho mantenimiento pesado. Para Renfe, esto no debería suponer un problema pero la CNMC rechaza esta posición de la empresa española.
Los trenes de Iryo se aproximan al límite de kilometraje antes de pasar por talleres para recibir una revisión exhaustiva. Cuando Iryo llegó a España apuntó a que contaría con talleres propios donde pasar su mantenimiento. Sin embargo, esto no se ha producido. Con todo, la CNMC obliga a Renfe a dar acceso a sus instalaciones para realizar dichas tareas, con las tarifas que se negociaron en verano de 2025.
No conforme. En claro rechazo a la decisión de la CNMC, Renfe solicita a la Sala de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional que frene esta decisión y pide a la CNMC que ponga en cuarentena la decisión hasta que la Audiencia Nacional confirme qué medidas se deben tomar. La Audiencia Nacional, sin embargo, no encuentra la gravedad suficiente para aplicar medidas cautelares aunque sí confirma que abre un expediente para estudiar el asunto a fondo.
Con esta decisión, la CNMC se mantiene firme y vuelve a obligar a Renfe a que deje paso a sus talleres a los trenes de Iryo para que los trabajadores de Hitachi puedan realizar el mantenimiento pesado programado.
No es la primera vez. Aunque hemos hablado hasta ahora de Iryo, lo cierto es que Renfe no es la primera vez que niega la entrada a sus talleres a uno de sus rivales o, como poco, pone todos los impedimentos posibles.
En octubre del año pasado, la situación fue muy parecida aunque, en aquella ocasión fue Renfe y Ouigo quienes protagonizaron el conflicto. El motivo fue el mismo, según Renfe la actividad que Ouigo quería realizar en sus talleres excedía las obligaciones de su compañía de prestar sus instalaciones para realizar mantenimiento ligero.
La pelea entre las tres empresas es dura porque si Iryo y Ouigo no consiguen el acceso a los talleres de Renfe tienen que enviar sus trenes a Italia y Francia, respectivamente, donde sí tienen talleres propios. Eso, por supuesto, saca de la circulación temporalmente a algunos de sus trenes lo que sin duda beneficia a sus competidores.
Foto | Investing Spain y UGT



