El Consejo General de Economistas de España (CGE) ha lanzado una advertencia respecto de la subida de la deuda pública española, una tendencia que tiene un impacto directo sobre los costes del Estado. A lo largo del primer trimestre, el endeudamiento consolidado de las sociedades no financieras se ha incrementado por encima del 62% del Producto Interior Bruto (PIB) y el de los hogares, en el 42,5%.
Así se desprende de un informe elaborado por la comisión financiera y el servicio de estudios del CGE, recogido por Invertia-El Español, en el que se concreta que la tasa de ahorro familiar ha alcanzado el 11,3% de la renta disponible, mientras que los activos financieros de los hogares han crecido un 7,8%.
Recorte del endeudamiento privado
El Consejo General de Economistas de España ha señalado que el endeudamiento de hogares y sociedades no financieras sigue recortándose en términos de PIB. «Esta evolución responde tanto al crecimiento de la actividad económica como al mantenimiento de una política financiera prudente por parte del sector privado», explican.
La revalorización de los activos financieros y el crecimiento sostenido del ahorro continúa impulsando la riqueza financiera de los hogares. De esta manera, la mejora de los mercados bursátiles, así como el elevado patrimonio canalizado hacia fondos de inversión han favorecido un aumento significativo del patrimonio financiero neto de las familias.
En contraposición, la deuda pública sigue incrementando en términos nominales, con un crecimiento del 4%. A pesar de la tendencia ascendente registrada, en el mes de mayo experimentó un recorte de 6.000 millones de euros en comparación con el mes de abril hasta alcanzar los 1,7 billones de euros.
«Esta evolución pone de manifiesto que la consolidación fiscal sigue descansando más sobre el crecimiento económico que sobre una reducción efectiva del volumen de deuda pública», destacan los economistas.
Crecimiento de la economía española
Los economistas también han proyectado un crecimiento de la economía española del 2,4% para el conjunto del año, por encima del 0,9% previsto para la eurozona por la Comisión Europea, pese al repunte de la inflación.
El escenario central del observatorio financiero apunta a que la actividad española se apoya en la fortaleza de la demanda interna, el empleo, el turismo y los servicios de alto valor añadido.
El informe, no obstante, advierte de una menor aportación del sector exterior, del crecimiento del gasto público por encima de la economía y del aumento de los costes laborales, factores que pueden erosionar la competitividad si no van acompañados de mejoras de productividad.
«Es el momento de impulsar medidas que refuercen la productividad, la seguridad jurídica, la inversión empresarial y el desarrollo de vivienda, y que consoliden la diversificación energética y comercial», ha enfatizado el presidente del Consejo General de Economistas, Miguel Ángel Vázquez.
Con la vista puesta en el 2026, el CGE estima una inflación media del 2,9%, una tasa de paro del 9,8%, un déficit público del 2,4 % del PIB y una deuda pública del 99,2%. La inflación ha repuntado impulsada por el encarecimiento de la energía, mientras persiste el riesgo de que sus efectos se trasladen al resto de los bienes, los servicios y los salarios.