
Oslo es la capital de Noruega, además de su ciudad más grande, y funciona como el centro político, económico y cultural del país. Ubicada al fondo del fiordo de Oslo y rodeada de colinas boscosas, alberga a cerca de 700.000 personas en el área urbana, con más de un millón de habitantes en su área metropolitana. Fundada hace aproximadamente mil años, Oslo tiene una larga historia como puesto comercial y sede administrativa. Sin embargo, gran parte de su carácter moderno se configuró después de que un gran incendio en el siglo XVII llevara a una reconstrucción total bajo el dominio danés, época en la que fue rebautizada temporalmente como Christiania. Hoy en día, se sitúa de manera constante entre las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, valorada por su equilibrio entre el dinamismo urbano y el fácil acceso a la naturaleza.
Al mismo tiempo, Oslo es una suerte de escaparate al aire libre donde el diseño arquitectónico contemporáneo se superpone a sus hitos históricos. La Ópera de Oslo, por ejemplo, cuenta con una cubierta inclinada de mármol blanco sobre la que se puede caminar directamente, convirtiéndose en un símbolo definitorio de la ambición de la ciudad. Cerca de allí, la hilera de rascacielos del distrito Barcode contrasta con el Palacio Real del siglo XIX y el Ayuntamiento de Oslo, este último un claro ejemplo de arquitectura funcionalista. Si a esto se suman las zonas peatonales que rodean el Palacio Real de Noruega y el Museo Munch junto al borde costero, la atmósfera resultante es la de una ciudad que se percibe en estrecho contacto con la naturaleza, pero que al mismo tiempo da cabida a audaces declaraciones arquitectónicas y a la vida urbana contemporánea.
