El déficit de las administraciones públicas, sin contar a las entidades locales, alcanzó los 32.892 millones de euros hasta julio, un 1,8% más que en el mismo periodo de 2025. Pese a este aumento en términos absolutos, el déficit pierde peso sobre la economía y se sitúa en el 1,84% del PIB, frente al 1,91% registrado un año antes.
Los datos publicados este miércoles por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) muestran además una mejora del déficit primario, que se situó en 7.152 millones hasta julio, un 23,5% menos que un año antes y equivalente al 0,40% del PIB.
La comparación está condicionada por el impacto de la dana. Las administraciones contabilizaron 755 millones de euros de gasto extraordinario relacionado con las inundaciones durante los siete primeros meses del año, frente a los 3.529 millones registrados en el mismo periodo de 2025. Sin este efecto en ambos ejercicios, el déficit habría aumentado un 11,6%, hasta los 32.137 millones.
El déficit del Estado se dispara un 18,9%
El déficit del Estado, en este caso con datos hasta agosto, presenta una evolución más negativa. Se situó en 41.978 millones de euros, un 18,9% más que en los ocho primeros meses de 2025. En términos del PIB, representa el 2,35%, frente al 2,09% del año anterior.
Hacienda atribuye este incremento principalmente a dos operaciones relacionadas con el sistema de financiación autonómica y local. Por un lado, la liquidación definitiva de 2024 del sistema de financiación de las comunidades autónomas de régimen común y de las entidades locales supuso un saldo neto conjunto a favor de ambas administraciones de 14.335 millones, frente a los 13.627 millones de la liquidación correspondiente a 2023.
Por otro, en julio se actualizó el importe de las entregas a cuenta de las comunidades autónomas correspondientes al periodo entre enero y junio. Esta operación tuvo un impacto de 11.139 millones de euros sobre el déficit del Estado, frente a los 9.952 millones del mismo periodo de 2025.
En el conjunto de la Administración Central, el déficit alcanzó los 44.576 millones hasta julio, equivalente al 2,50% del PIB. De esta cantidad, 44.457 millones corresponden al Estado, mientras que los organismos de la Administración Central registraron un déficit de 119 millones, un 75,5% menos que un año antes.
La evolución es distinta en las comunidades autónomas. Su déficit se redujo hasta los 429 millones de euros a finales de julio, frente a los 1.668 millones del mismo periodo de 2025. En términos relativos, pasó del 0,10% al 0,02% del PIB, mientras que en términos absolutos supone una reducción del 74,3%.
Los Fondos de la Seguridad Social, por su parte, registraron un superávit de 12.113 millones hasta julio, un 40,3% más que los 8.632 millones del mismo periodo del año anterior. El saldo positivo equivale al 0,68% del PIB, frente al 0,51% de julio de 2025.
Esta mejora responde al mayor crecimiento de los ingresos que de los gastos. Los recursos no financieros de los Fondos de la Seguridad Social aumentaron un 8,3%, hasta los 173.189 millones, mientras que los empleos crecieron un 6,5%, hasta los 161.076 millones.
Los impuestos crecen un 8,9%
En el caso del Estado, los ingresos no financieros alcanzaron los 213.497 millones de euros hasta agosto, un 10,3% más que un año antes. Los impuestos concentraron 172.916 millones, el 81% del total, tras crecer un 8,9%.
Dentro de los ingresos tributarios, los impuestos sobre la producción y las importaciones aumentaron un 3,2%, hasta los 90.805 millones. El IVA aportó 69.783 millones, un 5,6% más que en el mismo periodo de 2025.
Los impuestos energéticos continúan reflejando además el efecto de las medidas tributarias temporales aprobadas en 2026 para hacer frente a la subida de los precios de los productos energéticos.
Así, el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos cayó un 9,7%, hasta los 7.578 millones, mientras que el Impuesto Especial sobre la Electricidad descendió un 21,4%, hasta los 823 millones. El Impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica se redujo un 15,3%, hasta los 827 millones.
Los impuestos corrientes sobre la renta y el patrimonio fueron los que registraron uno de los mayores avances, con 81.943 millones, un 15,8% más. Dentro de esta partida, el IRPF aportó 49.876 millones, un 21,2% más, mientras que el Impuesto sobre Sociedades alcanzó los 26.791 millones, un 7,6% más. El Impuesto sobre la Renta de No Residentes sumó otros 4.287 millones, un 19,4% más.
El gasto crece un 11,6%
El aumento de los ingresos no impidió que el gasto del Estado creciera a un ritmo superior. Los empleos no financieros alcanzaron los 255.475 millones hasta agosto, un 11,6% más que en el mismo periodo de 2025.
La partida de mayor volumen fueron las transferencias entre Administraciones Públicas, que concentraron 157.351 millones, el 61,6% del gasto total, tras aumentar un 9,1%.
La remuneración de los asalariados ascendió a 15.660 millones, un 4,4% más, debido, entre otros factores, al aumento del número de efectivos y a la subida salarial del 1,5% aplicada en 2026 sobre la base consolidada de 2025.
Los consumos intermedios aumentaron un 12,6%, hasta los 5.549 millones, mientras que los intereses de la deuda alcanzaron los 25.955 millones, un 11,4% más.
Por último, las prestaciones sociales distintas de las transferencias sociales en especie sumaron 18.678 millones, un 5% más. Dentro de esta partida, las pensiones de clases pasivas alcanzaron los 15.831 millones, un 6% más, debido, entre otros factores, a su revalorización del 2,7% en 2026.