En 2016, la misión japonesa Akatsuki detectó una perturbación masiva en Venus que dejó desconcertados a los científicos. Durante mucho tiempo, su origen ha sido un misterio. Sin embargo, ahora un equipo de investigadores de la Universidad de Tokio ha dado con la respuesta. Una respuesta que, curiosamente, tiene mucho que ver con el fregadero de tu cocina.
Simulaciones. A través de simulaciones atmosféricas y modelos de dinámicas de fluidos, los científicos de la Universidad de Tokio han descubierto que en la atmósfera de Venus tiene lugar un fenómeno, llamado salto hidráulico, que también sucede en tu fregadero cada vez que abres el grifo. Seguro que has observado que, justo en el punto en el que el agua toca el fregadero, esta se mueve rápidamente y en una capa muy fina.
Sin embargo, se forma un círculo cuyas capas externas son más espesas y se mueven mucho más despacio. Dicho de otro modo, el líquido que fluye rápidamente se ralentiza abruptamente y aumenta de altura.
Los motivos. Inicialmente, cuando el agua cae en el fregadero, la velocidad de esta es mayor que la velocidad local de las ondas que se generan. Sin embargo, la fricción con la superficie del fregadero ralentiza el agua, de modo que ocurre justamente lo contrario. Como resultado, el agua empieza a acumularse, formando una capa más profunda que además se mueve de forma más inestable.
Lo que se vio en Venus. En 2016 se detectó una perturbación masiva que se movía a lo largo de 6.000 kilómetros de ancho, alrededor del ecuador de Venus. Esta, además, se iba desplazando a través de las nubes, dejando tras de sí una mancha oscura de nubes más densas.

Estas imágenes tomadas el 18 de agosto (izquierda) y el 27 de agosto (derecha) de 2016, por la cámara de infrarrojo cercano de la sonda Akatsuki Venus de Japón, muestran la línea clara de nubes más densas (más oscuras) moviéndose a través del planeta.
Nubes especiales. Las nubes de Venus, compuestas mayormente por ácido sulfúrico, son un misterio interesante. Se sabe que giran rapidísimo, con una velocidad 60 veces mayor que la de la propia rotación del planeta. Esto, como explican en Universe Today, equivaldría más o menos a un coche de fórmula 1 dando vueltas alrededor de una bicicleta. Se componen de 3 capas, de las cuales solo es bien conocida la más externa. Las dos más internas albergan muchos misterios, por eso ha sido ahí donde han buscado estos científicos.
Una onda inestable. En una de esas capas internas se forma algo conocido como onda Kelvin. Esta se mueve hacia el este muy deprisa, pero llega un momento en el que se vuelve periódicamente inestable. En ese punto, la velocidad del viento se ralentiza, como la del agua del grifo, y la atmósfera se acumula en una capa más espesa, como el agua sobre el fregadero. Este cambio tan drástico provoca una poderosa corriente ascendente de aire, que impulsa vapor de ácido sulfúrico hacia la atmósfera, donde se condensa y forma esa amplia pared de nubes que se detectó en 2016.
Otros planetas. Este es el mayor salto hidráulico que se ha detectado en el sistema solar. Sin embargo, estos científicos creen que, usando modelos similares, quizás se podría detectar algo parecido en otros planetas. Por ejemplo, creen que Marte es un buen candidato a albergar este fenómeno. Sería interesante comprobarlo, ya que Venus es un planeta demasiado inhóspito para colonizarse, pero la ciencia sí tiene la vista puesta en colonizar Marte en un futuro. Conocer a la perfección los misterios que alberga su cielo es necesario para el éxito de este tipo de misiones.
Imagen | MIT/Zeimusu | T. Imamura, Y. Maejima, K. Sugiyama et al., 2026
En Xataka | Un rayo verde iluminó Venus en el cielo nocturno. No es un fenómeno desconocido, pero sí muy difícil de ver
