La historia de Cox Energy ha dado un giro radical en apenas unos meses. Más allá del protagonismo de su fundador y presidente, Enrique Riquelme, como candidato futurible a la presidencia del Real Madri, los gestores de fondos siguen de cerca al grupo de infraestructuras, en especial por su negocio en México, que es transformacional.
Lo que comenzó siendo una apuesta por una pequeña compañía ligada al negocio de renovables y desalinización en Latinoamérica se ha transformado en una tesis de inversión mucho más ambiciosa tras la compra de los activos de Iberdrola en México.
En el centro de esta narrativa está un nombre propio, Enrique Riquelme, un desconocido para el gran público hasta que Florentino Pérez le colocó esta semana en la diana, pero seguido muy de cerca por los inversores profesionales gracias a su capacidad para ejecutar operaciones complejas y generar valor.
Cox Energy, una apuesta por Riquelme y su equipo
“Estamos invertidos desde la OPV, pero es verdad que el tema de México ha sido transformacional”, explica en declaraciones a finanzas.com José Lizán, gestor del fondo RReto Magnum Sicav y accionista de la compañía desde su salida a bolsa.
Según detalla el gestor, la tesis inicial pasaba por el negocio de desalinizadoras y por el desarrollo de activos energéticos en Latinoamérica, apoyándose además en la estructura heredada tras la compra de activos de Abengoa. Sin embargo, la adquisición de Iberdrola México ha transformado completamente el perfil de la compañía.
“Nuestra inversión fue una apuesta por el equipo de top management. Pensábamos que tanto el CEO, Enrique Riquelme, como el director financiero, son un equipazo ambicioso y no iban a venir aquí para hacer un grupo pequeño, sino muy grande”, asegura Lizán.
México cambia la historia de Cox Energy
La operación de México, valorada en unos 4.000 millones de dólares, ha multiplicado el tamaño de Cox y la acerca mucho más a una utility internacional de infraestructuras energéticas que a una renovable tradicional de pequeño tamaño.
Los analistas de Alantra consideran que la integración supone un cambio estructural para el grupo español. “Los activos de México combinan una cartera de generación de 2,6 GW (…) con un negocio líder de suministro cualificado”, explican en un informe reciente visto por finanzas.com.
La firma destaca que los activos adquiridos aportan generación eléctrica, suministro energético y contratos a largo plazo con más de 500 clientes industriales en México, lo que proporciona una mayor estabilidad de ingresos y visibilidad de caja.
El salto también es muy significativo en términos de rentabilidad operativa. Alantra calcula que el ebitda proforma de Cox podría pasar desde unos 225 millones previstos para 2025 hasta cerca de 786 millones de euros tras integrar México, más de tres veces por encima del tamaño actual del grupo.
Potencial de desarrollo futuro
Además, aproximadamente el 90% del EBITDA pasaría a proceder de negocios ligados a infraestructuras o activos regulados, frente al 64% anterior, reforzando el perfil defensivo y recurrente de la compañía.
No obstante, buena parte de la tesis alcista de los gestores no se centra únicamente en los activos ya adquiridos, sino en el potencial de desarrollo futuro.
“El verdadero valor de la tesis de Cox está en el pipeline (cartera de proyectos a desarrollar. En el argot) que Iberdrola México tenía proyectado, pero que nunca le habrían dejado desarrollar por motivos políticos”, explica Lizán.
El gestor considera que las tensiones existentes entre Iberdrola y el Gobierno mexicano limitaron enormemente la capacidad de crecimiento del grupo español en el país, algo que podría cambiar con Cox y con el liderazgo de Enrique Riquelme.
“Con que hagan el 20% o el 25% del pipeline que Iberdrola México tenía proyectado sería suficiente para aflorar mucho valor en el equity”, asegura Lizán.
La deuda, el gran riesgo
Con todo, los expertos no pierden de vista el riesgo que está asumiendo Cox Energy con esta estrategia de expansión, y que principalmente se materializa en el incremento de la ratio deuda neta / ebitda.
En concreto, esta métrica saltará desde las 1,75 veces actuales hasta el entorno de las 5 veces una vez contabilizada la operación en México, según calculan en Alantra.
El bróker con sede en Madrid reconoce que la integración de México elevará el apalancamiento un nivel claramente elevado frente a las utilities europeas más conservadoras.
“Ahora mismo es una apuesta muy arriesgada porque la deuda es cinco veces el ebitda, pero el negocio de Iberdrola México es muy bueno”, asume Lizán.
La clave estará en la capacidad de Cox para ejecutar proyectos, rotar activos y reducir deuda en los próximos trimestres. De hecho, el gestor cree que las primeras desinversiones podrían empezar a materializarse ya durante el segundo semestre del año.
Además, el fuerte apetito mostrado recientemente por los bonos emitidos por Cox también ha reforzado la confianza de parte del mercado en la compañía. El grupo logró colocar más de 2.000 millones de dólares en emisiones a cinco y diez años con una demanda superior a los 8.000 millones.
Para muchos inversores, todo termina reduciéndose a una misma idea: confianza en el equipo gestor. “Es una apuesta personal por el top management que tiene la compañía”, resume Lizán.
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