Si estos días visitas los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Málaga o Palma de Mallorca (entre otros muchos) es probable que te encuentres con un aluvión de viajeros tirando de maletas y con caras más o menos felices, en función de si van o vuelven de vacaciones. Lo normal en julio. El problema es ese: que esa estampa es cada vez más ‘normal’, más común. Tanto, que el año pasado Aena alcanzó un récord de pasajeros en 23 terminales. De hecho, El Prat ya ha superado su techo y Barajas está a punto de hacerlo: en 2025 movió unos 68,2 millones de pasajeros, muy cerca del tope de 70 millones que Transportes le asignaba en 2023.
Ante semejante panorama y las «limitaciones» que ya sufren El Prat y Barajas, a Aena no le ha quedado otra que replantear su forma de gestionar la parrilla.
Objetivo: evitar el colapso. La noticia la ha avanzado El País: ante la avalancha de viajeros en su red de aeropuertos, especialmente pronunciada en ciertas terminales, durante ciertos meses y a ciertas horas del día, Aena ha optado por tomar medidas. De cara al verano de 2027 la operadora aplicará una serie de ajustes para optimizar sus dos hubs con mayor actividad, Barajas y El Prat, sacando mayor provecho de las franjas en las que aún puede crecer.
Tanto el aeropuerto de Madrid como el de Barcelona tienen sobre la mesa proyectos para reforzar su capacidad en el futuro, pero la idea es mejorar la organización del tráfico hasta entonces, aprovechando el margen de maniobra que les queda. Que Aena haya decidido mover ficha justo ahora no es casualidad. En 2025 ambas terminales vieron cómo su tráfico crecía hasta rozar (o rebasar) su tope operativo, y todo indica que el turismo seguirá creciendo en 2026.


¿Qué quiere hacer? En un comunicado lanzado esta mañana, Aena explica que quiere «optimizar el uso de la capacidad disponible» en Barajas y El Prat de cara al próximo verano. ¿Cómo? «Ordenando y distribuyendo» los espacios en ambas terminales a la hora de responder a las aerolíneas que necesitan slots.
En la práctica, eso significa que Aena replanteará su forma de trabajar. Hasta ahora anunciaba la capacidad total del aeródromo tomando como referencia lo que ocurría en las pistas de vuelo. En el futuro incluirá la capacidad por terminal y precisará los pasajeros por espacio y tipo de tráfico. Lo hará así, precisa, «ante las limitaciones de capacidad» en los momentos de mayor saturación.
«Aena busca desestacionalizar los nuevos slots dentro de las horas pico de actividad en favor de las horas valle. Se trata de una medida que adaptará de forma dinámica el espacio de las terminales sin limitar su actual capacidad. Se persigue hacer más eficientes las terminales para garantizar un servicio de calidad», insiste el gestor aeroportuario antes de aclarar dos aspectos.
Con fecha de caducidad. Lo primero que precisa Aena es que esa «redistribución de espacios» solo afectará a las aerolíneas que quieran crecer en Barajas o El Prat en determinadas horas y meses. Segundo, que esas limitaciones «desaparecerán» en cuanto se hayan realizado las inversiones previstas para el ciclo 2027-2031 y que buscan reforzar la capacidad de ambas terminales.
Lo que dicen los datos. Quizás parezca excesivo, pero los datos del Ministerio de Transportes hablan por sí solos. En 2025 el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas registró 68,18 millones de pasajeros y Barcelona-El Prat otros 57,48.
No solo superan los resultados de 2024 y pulverizan las marcas previas a la pandemia, cuando ambas terminales se movían respectivamente en 61,73 y 52,69 millones. También ponen a prueba las costuras de ambas infraestructuras. Como recuerda El País, ahora mismo la capacidad de la terminal madrileña ronda los 70 millones de pasajeros y el techo de la catalana es de unos 55 millones.
Las horas ‘pico’. Por supuesto son datos anuales y el volumen de tráfico de viajeros y aviones oscila de forma considerable a lo largo del año, pero lo que más preocupa son los momentos ‘pico’ en los que se dispara la actividad. Por ejemplo las horas punta en ciertas semanas de verano, cuando cientos de miles de familias de todo el mundo hacen sus maletas para viajar. Tanto extranjeras con destino España, como españolas que vuelan a otros puntos del país o del planeta.
La nueva medida anunciada por Aena no es excepcional. En Heathrow o Ámsterdam ya acotaron el número de vuelos o pasajeros tras la pandemia, aunque en aquel caso el motivo fue la escasez de personal para su gestión.


Más allá de las «limitaciones». En su comunicado Aena subraya que las «limitaciones» son solo un hándicap temporal y «desaparecerán una vez se vayan ejecutando las inversiones propuestas para el ciclo inversor 2027-2031», el DORA 3. De hecho llega tras otras noticias que avanzan importantes movilizaciones de fondos para reforzar la operativa de la red aeroportuaria española.
En septiembre de 2025 el Gobierno anunció la inversión de cerca de 12.900 millones de euros entre 2027 y 2031. En total a la ampliación de AS Madrid-Barajas se destinarán 4.500 millones y el objetivo, reconocido por el Ejecutivo en 2024, es que alcance una capacidad de 90 millones de viajeros. En El Prat se espera también una mejora de calado para elevar su potencial a 80 millones.
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