Como quien riega un jardín. 10.000 litros por minuto a 42 metros de distancia. La Comunitat Valenciana cuenta con un arma única para luchar contra el fuego: cañones antiincendios que se activan en cuanto los sensores ambientales detectan el menor conato de fuego. Y estos centinelas están blindados a barrios enteros.
En la Devesa de El Saler, en València ciudad y en aviso rojo por altas temperaturas, se han montado ocho torres fijas en la avenida de la Gola del Pujol y un conjunto de cañones portátiles que se mueven por el parque natural. La previsión municipal es llegar a unas 40 torres en 2031. El sistema comenzó en la urbanización Colonia Santa Marina (Carcaixent), donde el Sistema de Defensa contra Incendios Forestales (SIDEINFO) instaló ya en 2006 cañones similares para la defensa colectiva ante una colonia rodeada de monte.
Encomendados a Neptuno. Guardian es el nombre de este proyecto y no tiene otra finalidad que la de servir cañones de agua para crear “barreras verdes” alrededor de urbanizaciones clave. El objetivo ahora es extenderse en áreas como Masia de Traver, Els Pous, La Canyada (norte y sur) y Valencia La Vella.
En Torrent, por ejemplo, el Vedat lleva más de una década protegido por 24 cañones distribuidos por el “pulmón verde” de la ciudad, cubriendo más de 50 hectáreas de monte. Se activan de forma automática o manual cuando sube el riesgo, y el propio ayuntamiento está considerando llevar esta misma metodología a Serra Perenxisa mediante hidrantes y tuberías en pistas forestales.
Y funciona. Ya evitó que se propagara un incendio en el Parque Natural del Túria, volcando más de 218.000 litros de agua en poco más de media hora. Empresas como Hidraqua, Cetaqua, Medi XXI, junto a las universidades de Valencia están implicadas en este enorme proyecto. De hecho, Medi XXI también vende para viviendas aisladas y pequeñas urbanizaciones versiones domésticas y portátiles de estos cañones.
Mientras otras comunidades afrontan la misma ola de incendios con confinamiento extremo, como es el caso de toda la población de Albelda, en Castillonroy, recurriendo a los imprescindibles avisos ES‑Alert y despliegues masivos de brigadas y UME, Valencia ha encontrado otro modelo menos reactivo.
Qué es un cañón antiincendios. Todo comienza con el sistema de torres SIDEINFO. Son monitores de agua que miden entre 12 y 16 metros de altura, lanzan agua a unos 42 metros de distancia y movilizan casi el doble de la descarga de un avión anfibio tipo Canadair (unos 6.000 litros de una tacada).
Son cañones fijos, conectados a depósitos de unos 500 m³ y a casetas de bombeo, integrados en una red domótica con sensores y estaciones meteorológicas que permite simular la evolución de un incendio y activar el sistema de riego/refuerzo cuando el índice de riesgo lo exija. Además de mover grandes caudales de agua, también pueden proyectar espuma con un alcance superior a 30‑40 metros y pueden variar entre control manual, motorizado o telemandados.
Una diferencia entre comunidades. La Comunitat Valenciana se ha convertido en un laboratorio de pruebas. Y el caso de El Saler es bastante singular: la ciudad lleva invirtiendo desde 2023 en un sistema patentado por la consultora Medi XXI GSA. El núcleo reside en ese punto donde se cruzan bosque la carretera CV‑500 y el núcleo urbano. El ingeniero Ferran Dalmau argumentó que este sistema solo tiene sentido en puntos muy concretos de interfaz urbano‑forestal, donde abrir cortafuegos grandes sería inviable.
Una evacuación así provocaría un impacto paisajístico enorme, porque dejaría una montaña con una calva gigante. Aunque no todos piensan igual: WWF recuerda que estos sistemas de aspersores son por ahora anecdóticos y no tienen claro que funcionen frente a incendios de alta intensidad. Una vez más, la detección temprana, la limpieza de vegetación perimetral y los planes de autoprotección vecinal son pautas preventivas esenciales.
Protegerse ante el máximo riesgo. En Valencia, donde las condiciones de viento pueden avivar cualquier pavesa, a veces un fuego supera las barreras de la vigilancia, la gestión forestal, los dispositivos móviles de bomberos y, en suma, el propio Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales (PEIF). Estos cañones son, de facto, un sistema de refuerzo.
Durante las últimas semanas se han cerrado pistas y caminos al tránsito, se ha reforzado el dispositivo con guardería forestal, Parque de Bomberos de El Saler, Policía Local y voluntariado de Protección Civil. El despliegue ha movilizado este año a 4.401 efectivos y 20 medios aéreos en toda la Comunitat, con 2.313 profesionales en la provincia de València, 56 unidades de bomberos forestales y 65 observatorios, diez de ellos con vigilancia 24 horas. Solo en El Saler se ha activado un refuerzo de cinco bomberos y dos equipos de patrulla extra.
El dispositivo Stop al Foc de la Comunitat Valenciana reúne casi 1.700 profesionales –724 en la provincia de València, 470 en Castellón y 434 en Alicante– para una etapa que, por estadística, se atribuye en un 68% a la actividad humana (38% intencionados, 30% por negligencias).
El caso Albelda. ¿Unos se salvan y otros se queman? La diferencia con Huesca es clara: menos opciones hídricas, extensiones de territorio más despobladas y condiciones ambientales más propicias para el fuego. El incendio declarado a las 18:15 en terreno agrícola y forestal arrasó 100 hectáreas en pocas horas y obligó al Gobierno de Aragón a elevar el plan PROCINFO a situación operativa 2. Cortaron las carreteras N‑230 y A‑140 y ya está por allí la Unidad Militar de Emergencias (UME). Ya está controlado, por suerte, pero toda la zona de Tamarite de Litera se encuentra en riesgo y las cifras apuntan a más de 400 hectáreas quemadas.
Toda precaución es poca: el mapa de incendios de 2026 se presenta como el de mayor incidencia de incendios forestales de la UE. Los registros de Copernicus y FIRMS hablan de unas 56.000 hectáreas quemadas, lo que supone casi el 40% de la superficie calcinada en toda la Unión. Los datos del Ministerio para la Transición Ecológica son algo más bajos (39.700 ha hasta el 21 de junio, puedes consultar aquí los datos actualizados), pero coinciden en que junio ha sido el mes más destructivo.
Doblando las cifras. Es más, se han registrado 19 incendios solo desde el 2 de julio hasta ahora, lo que suma 34 en total. Ya es el doble que en el mismo periodo de 2025 y van 15 grandes incendios forestales (GIF) de más de 500 ha en lo que va de año. En la última semana —la del 2 de julio hasta hoy—, se han carbonizado 4.509 hectáreas, 500 más que hace un año. Y Cantabria concentra el mayor daño, con unas 15.500 hectáreas quemadas.
Si quieres consultar en tiempo real los hotspots y tener nociones sobre su potencia radiativa (FRP), puedes echar un ojo a Incendiohoy.es y el propio Google Maps. Si la pregunta es cómo evitar incendios forestales, Valencia lo tiene claro: regar bosques con enormes cañones de agua. Parecerán algo de ciencia ficción pero tienen todo el sentido del mundo en vista de la urgencia ambiental que nos ocupa.
Imágenes | Medi XXI