Visto y no visto. En la primavera de 2025 algo sucedió en el centro de Quebec: un lago entero desapareció en cuestión de días. El Lac Rouge, un cuerpo de agua de 1,4 kilómetros cuadrados situado en la región de Lac-Walker, en Sept-Rivières, una habitual de zona de caza y pesca en la Cree First Nation de Waswanipi, despareció.
No se fue secando poco a poco fruto de una escasez de lluvia prolongada como por ejemplo le pasa a Marruecos, fue algo abrupto y silencioso. Lo que ves sobre estas líneas es el antes y el después fotografiado por el satélite Landsat 9 de la NASA desde el espacio con un año de margen (junio de 2024 a la izquierda y junio de 2025 a la derecha). Que un lago desaparezca es científicamente interesante, como también lo es la lista de sospechosos: las orillas tienen una geología blanda, el terreno lleva años sufriendo incendios forestales, hay mucha tala y también deshielo. Dónde está el truco.
Qué ha pasado con el lago. El primer indicio fue una carretera destruida, como reportó gente del lugar que la usaban moverse por la zona: la vía de acceso estaba completamente destrozada por el agua, como explica la NASA. CBC se hace eco de la investigación posterior, que desveló que el terreno que rodeaba el lago se había colapsado y que Lac Rouge se había vaciado. El lago tenía agua el 29 de abril de 2025 pero estaba completamente seco el 14 de mayo. O sea, se secó en apenas 15 días. En ese momento, la Administración local lanzó un comunicado alertando del suceso.
Pero el agua no desapareció, solo se movió de sitio. En lugar de seguir su cauce habitual de salida, abrió un canal nuevo hacia el noreste, atravesando una cadena de lagos y humedales de 10 kilómetros hasta llegar a Lac Doda. Si te fijas en la foto del después, verás que dejó una huella en forma de sedimentos de color marrón claro.
La explicación. La ciencia explica este mecanismo llamado outburst flood, una inundación de desbordamiento repentino: una parte de la orilla del lago cedió de golpe y el agua escapó rápidamente a través de esa brecha en lugar de desbordarse por los canales fluviales existentes. El NASA Earth Observatory confirmó que fue la orilla este la que cedió, originando ese nuevo trayecto. Este fenómeno es relativamente común en lagos de origen glaciar con barreras de hielo inestable, pero rara en un lago como el Lac Rouge, cuya barrera es de suelo sedimentario blando.
La física que subyace es habitual en hidrología de cuencas: un bosque de coníferas absorbe entre el 20% y 50% de la lluvia que recibe, según este metaestudio publicado en Nature. Si no hay esa cubierta vegetal, el agua llega directamente al suelo, lo satura y va debilitando esas orillas. El hidrólogo Younes Alila, de la Universidad de British Columbia, lo sintetiza así: cualquier perturbación del suelo (por ejemplo incendio, tala o la silvicultura), aumenta el nivel freático y lo mantiene alto durante más tiempo, lo que aumenta el riesgo de inundaciones extremas.
Por qué es importante. Porque Lac Rouge no es un caso aislado: es un aviso. El cambio climático está haciendo los incendios más frecuentes y el deshielo más irregular, como explica el grupo de expertos del cambio climático IPCC en su AR6, mientras que la tala intensiva sigue debilitando los suelos. La combinación de ambos factores sobre cuencas con geología blanda favorece la aparición de estos sucesos poco estudiados y difíciles de anticipar, como advierte un estudio sobre el bosque boreal y el cambio climático publicado en Springer Nature.
En este caso, el golpe directo lo sufren las comunidades indígenas. Más de 600 comunidades dependen del bosque boreal canadiense para vivir, según la Boreal Conservation Foundation, y sucesos como esta desaparición alteran drásticamente de un día para otro ecosistemas y actividades propias del territorio, como la caza y la pesca.
La lista de sospechosos. Atendiendo a esos factores de riesgo, el Lac Rouge tenía todas las papeletas:
- El fuego. En 2019 y 2023 ardieron zonas próximas al lago. El incendio de 2023 fue el peor de Quebec en más de un siglo: quemó 4,5 millones de hectáreas, según este estudio publicado en Canadian Journal of Forest Research. The Guardian se hace eco del departamento forestal de Cree de Quebec, que concluye que esos incendios eliminaron buena parte de la cubierta vegetal madura en la cuenca del Lac Rouge, incluido esa orilla que cedió. Además, los incendios pueden reducir la infiltración y aumentar la escorrentía.
- La tala intensiva. Tras los incendios, empresas madereras obtuvieron madera escarificando el terreno para facilitar la replantación, lo que agravó aún más la degradación hidrológica de la cuenca.
- El deshielo de 2025. El invierno de 2025 nevó más de lo normal y el deshielo fue rápido, generando un volumen de agua que esas débiles orillas no pudieron contener.
¿Natural o provocado? El gobierno de Quebec lo catalogó como un evento natural y ya no investigó más. Su argumento: sus propios estudios forestales dicen que si menos de la mitad del bosque de una cuenca está dañado, el riesgo para los ríos y lagos es mínimo, como recoge Sigma Earth. Expertos internacionales y la comunidad Cree no lo aceptan: esos estudios no tienen en cuenta que en el Lac Rouge el daño se acumuló en capas ni que el cambio climático hace que todo esto suceda con más frecuencia e intensidad, según el IPCC en su Sexto Informe de Evaluación.
Probablemente, fue una combinación de todo: el suelo blando y la orilla débil pusieron el escenario, el deshielo rápido fue la chispa y décadas de tala e incendios hicieron que el sistema fuera mucho más frágil de lo que habría sido de otro modo. Como señala Sigma Earth, Lac Rouge puede ser un aviso de lo que está por venir si no se cambia la forma en que se gestiona este territorio.
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